Lo que no vemos

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“Lo que no ves puede hacerte daño” reza el eslogan de una película que se estrena esta semana en los cines españoles y que constituye quizá la versión más aterradora del relato original de H.G. Wells, escrito hace más de 120 años, El hombre invisible. Miedos de escena aparte, desde el Coaching os invito a ver qué es lo que hay detrás de este aforismo

En ocasiones las cosas que vemos nos hacen daño, pero ¿qué pasa con las que no vemos? ¿Es cierto que pueden causarnos dolor? A veces no vemos las cosas, no nos damos cuenta de situaciones, conductas y personas que están ahí, frente a nosotros y nos influyen, incluso nos impelen a la acción. ¿Qué nos impide verlas? ¿Para qué nos damos cuenta de su presencia en un momento determinado? ¿Cómo es que algunas veces llegan a perjudicarnos?

Las respuestas al qué, quién, cuándo, cómo y para qué forman parte de ese proceso de crecimiento en el que el presunto y/o real daño puede servirnos de despertador. En este blog ya se ha mencionado el concepto “despertar”, el cual requiere de la atención precisa, toda vez que el coachee desee iniciar su periplo, su proceso de trascendencia, es decir, ir más allá de algo que para uno mismo estaba oculto hasta ese momento. También se ha citado el Mindfulness, la atención plena, que requiere evitar el juicio a nosotros y hacia los demás, la compasión inteligente, que implica comprensión y asertividad, el reconocimiento hacia nosotros y los demás y por último la gratitud hacia todo aquello que nos ayude a continuar.  En esta ocasión es el Mindfulness la herramienta de Coaching que os propongo para conseguir ver lo que puede ser relevante para cada uno.

Paso número 1. La herramienta. Para practicar Mindfulness es preciso estar presente, aquí y ahora. Te invito a que busques una actividad que promueva tu concentración. La meditación puede realizarse en cinco pasos, tal y como recomienda la experta Irina de la Flor. También puedes realizar una actividad física como andar rápido o nadar, que te permita tomar conciencia del momento, de lo que estás viviendo. Como coach te propongo el sistema propio IronCoaching, basado en la meditación y el proceso de Coaching mientras se plancha.

Paso número 2. Tras la meditación puede surgirte el qué o el quién; caes en la cuenta de… en cuanto te percates del hecho o de la persona de que se trate, préstale la mayor atención que te sea posible. Tu conciencia te ha traído ese qué o a ese quién por algo. Escúchala atentamente. ¿Qué emoción o emociones se esconden tras ello? Puedes identificarlas y confrontarlas.

Paso número 3. Ya sabes qué te ha pasado o de quién ha partido esa acción. Ahora le corresponde al cómo (te ha ocurrido) y al cuándo (te ha pasado) De forma que al situarlo en las coordenadas de espacio y tiempo te será quizá más fácil concretar tu objetivo.

Paso número 4. Te invito a preguntarte, ¿para qué me ocurre esto a mí en este momento? ¿para qué lo veo ahora? ¿en qué me puede beneficiar? ¿para qué me puede servir?

Paso número 5. Te propongo que anotes en un folio todos los aspectos que creas oportunos durante el proceso de autocoaching; así te será más cómodo llegar a tus propias conclusiones tras releer tus notas.

Paso número 6. Recréate en tu descubrimiento. Disfrútalo.

Paso número 7. Compara esta situación con otras que creas similares. Ya sabes que en Coaching una de las principales acciones es la de entrenar.

Feliz Trascendencia. Feliz Coaching.

 

 

 

 

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