Ojo seco: cómo prevenir sus molestias y cuándo acudir al oftalmólogo

Aplicación de lágrimas artificiales en un ojo seco
El ojo seco puede afectar la calidad de vida. Aquí se presentan consejos para su prevención y tratamiento.

Ojo seco: cómo prevenir sus molestias y cuándo acudir al oftalmólogo.

 

El ojo seco es una de las consultas más frecuentes en oftalmología y puede afectar de forma notable al bienestar visual y a la calidad de vida. Esta alteración de la superficie ocular se produce cuando la lágrima no es suficiente o no tiene la calidad adecuada para mantener el ojo correctamente lubricado, lo que puede provocar molestias como escozor, sensación de arenilla, irritación, enrojecimiento o visión borrosa.

Aunque puede aparecer en cualquier época del año, los especialistas recuerdan que determinados factores cotidianos pueden favorecer su aparición o agravar sus síntomas. Entre ellos destacan el uso prolongado de pantallas, la exposición a ambientes secos o contaminados, el consumo de ciertos medicamentos, algunas enfermedades sistémicas, las alergias y los cambios hormonales.

Durante los meses de verano, además, el uso continuado del aire acondicionado puede intensificar la sequedad ocular, especialmente en espacios cerrados como oficinas, viviendas o vehículos, donde la exposición suele ser prolongada. Lo mismo ocurre en invierno con la calefacción, ya que ambos sistemas reducen la humedad ambiental y aceleran la evaporación de la lágrima.

Evitar corrientes de aire y ambientes cargados

Uno de los principales consejos de los expertos es evitar la exposición directa a corrientes de aire acondicionado o calefacción. Estos sistemas pueden reducir la humedad del entorno y favorecer que la lágrima se evapore con mayor rapidez.

También conviene proteger los ojos frente al humo del tabaco y la contaminación ambiental, ya que pueden irritar la superficie ocular y aumentar las molestias. En ambientes muy secos, el uso de humidificadores puede ayudar a mantener unas condiciones más favorables para la salud ocular.

Descansar la vista durante el uso de pantallas

El uso intensivo de ordenadores, teléfonos móviles y tablets es otro de los factores más habituales asociados al ojo seco. Al mirar una pantalla durante mucho tiempo, la frecuencia del parpadeo disminuye y la lágrima se distribuye peor sobre la superficie ocular.

“Cuando estamos frente a una pantalla, podemos parpadear hasta un 60 % menos de lo habitual, lo que favorece la evaporación de la lágrima”, explica la Paola Vázquez, especialista de Clínica Baviera.

Para reducir este impacto, los especialistas recomiendan realizar descansos frecuentes y aplicar la regla 20-20-20: cada 20 minutos, descansar la vista durante 20 segundos mirando a una distancia aproximada de 20 pies, unos 6 metros. También es aconsejable parpadear de forma consciente y mantener una buena higiene visual.

Utilizar lágrimas artificiales cuando sea necesario

Las lágrimas artificiales pueden ser una ayuda útil para aliviar la sequedad ocular y mejorar el confort visual, especialmente en personas expuestas a pantallas, ambientes secos o climatización durante muchas horas al día.

No obstante, los expertos recuerdan que no todos los casos de ojo seco son iguales, por lo que es importante consultar con un profesional si los síntomas se mantienen en el tiempo o empeoran.

Prestar atención a medicamentos, alergias y enfermedades

Algunos medicamentos pueden contribuir a la sequedad ocular. Entre ellos se encuentran determinados antihistamínicos, antidepresivos o anticonceptivos, que pueden disminuir la producción de lágrima o alterar su composición.

También algunas enfermedades sistémicas, especialmente las de origen autoinmune, pueden afectar a la producción y calidad de la lágrima. Es el caso del síndrome de Sjögren, la artritis reumatoide o el lupus, que pueden provocar sequedad ocular persistente.

Las alergias, aunque de forma más puntual, también pueden inflamar la superficie ocular y agravar los síntomas, especialmente en determinadas épocas del año.

Cambios hormonales y menopausia

El ojo seco es más frecuente en mujeres a partir de cierta edad debido a la influencia de los cambios hormonales, especialmente durante la menopausia, sobre la producción y estabilidad de la lágrima.

“Las hormonas desempeñan un papel clave en el equilibrio de la película lagrimal, por lo que sus alteraciones pueden favorecer la aparición o el empeoramiento del ojo seco”, señala la Dra. Paola Vázquez.

Consultar al oftalmólogo si las molestias persisten

Aunque no siempre se puede evitar, el ojo seco puede prevenirse o aliviarse con medidas sencillas: descansar la vista durante el uso de pantallas, parpadear con mayor frecuencia, evitar corrientes directas de aire, utilizar humidificadores en ambientes secos, recurrir a lágrimas artificiales y evitar el tabaco o los espacios cargados de humo.

Sin embargo, los especialistas insisten en que no se deben normalizar las molestias oculares persistentes. Detectar a tiempo el ojo seco y sus causas es clave para evitar complicaciones y mejorar el bienestar visual.

La Dra. Vázquez recomienda acudir al oftalmólogo cuando los síntomas no mejoran pese a seguir estas medidas básicas. “Es importante determinar el tipo de ojo seco que se padece y el grado de afectación para poder pautar el tratamiento más adecuado”, explica.

Al tratarse de una patología crónica, los tratamientos suelen ser a largo plazo y pueden requerir repetición periódica. “Afortunadamente, ahora disponemos de nuevas técnicas, como la Luz Pulsada Intensa —IPL—, con las que se pueden mejorar los síntomas y reducir las molestias que sufren los pacientes”, añade la especialista.

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