Dejar de hacer y disfrutar

descansar

Llega, al fin, el ansiado momento de las vacaciones, del cambio de rutinas, del tiempo para dedicarte a esa actividad que tanto te gusta y para la que no tienes un hueco libre el resto del año. Y, sin embargo, es posible que te sientas algo contrariado, de mal humor incluso, ya que sientes que has de hacerte al cambio y quizá por experiencia sabes que, cuando terminen estas próximas semanas, tendrás que volver a hacerte con las rutinas que hoy abandonas temporalmente.

 

Ayer, mientras hablaba con una vecina, me he dado cuenta de lo importante que es parar para disfrutar.

Me contaba que en poco más de una semana se irá con su familia a un destino en la playa; sin embargo, a pesar de que deseaba marcharse de vacaciones, sentía que, una vez que volviera pasados veinte días, la rutina de trabajo, casa y colegios se le echaría encima de nuevo.

Desde que recuerdo, el mes de agosto, para mí, ha sido tiempo de vacaciones. No obstante, el hecho de tener que reducir el ritmo de trabajo (actividad que me encanta), los adioses a amistades y compañeros con quienes me siento muy bien y los tiempos de soledad entre viaje y viaje me ponían un nudo en la garganta y me hacían sentir cierta inquietud. Resulta que parar me costaba y prefería seguir en automático.

“Eres capaz de organizarte, resolver problemas, sostener responsabilidades y encontrar siempre una nueva tarea que atender”, dice José Manuel Sánchez, director del programa El desafío de la conciencia en CEC (Centro de Estudios del Coaching); “aunque, cuando terminas una, casi sin darte cuenta, tu atención ya está puesta en la siguiente, porque todo lo anterior te resulta mucho más fácil que detenerte para decidir si todo eso merece realmente la pena”.

“Te cuesta porque vives en el impulso de una inercia que rara vez cuestionas y así sigues avanzando, sin preguntarte desde cuándo caminas en esa dirección”, dice el coach; “parar no consiste en dejar de hacer durante unos días, sino que significa crear un espacio donde pueda aparecer una pregunta distinta”.

 

Necesidad de seguir haciendo

Para el cofundador de CEC, esta pausa “abre otra posibilidad, al preguntarnos qué merece realmente el tiempo, la energía y la presencia que tengo para ofrecer»; “se trata de que puedas observar con honestidad los automatismos que dirigen tu vida y descubrir de dónde nacen, ya que, mientras no comprendas qué impulsa esa necesidad constante de seguir haciendo, cualquier pausa será solo un descanso entre dos momentos de actividad”.

Dice Sánchez que “la pausa más transformadora tal vez no sea la que descansa el cuerpo, sino la que te permite decidir, por primera vez en mucho tiempo, qué merece realmente ser creado con la vida que tienes”.

“Quizá en estos días de verano el mejor consejo no sea hacer más, sino aprender a detenerse un poco cada día”, dice Mario Alonso Puig, médico, escritor y conferenciante; “buscar pequeños espacios de calma, una conversación tranquila, un paseo, unos minutos de silencio, una lectura o una mirada más presente hacia lo que nos rodea”.

Cosas de la mente

“Todos tenemos una mente bastante intensa; algunos simplemente lo disimulan mejor”, dice el actor Joaquín Caserza, que vuelve a España con su espectáculo Conversaciones con mi mente en unas semanas; “todos tenemos una relación con esa voz que interpreta, compara, anticipa, juzga, recuerda y comenta absolutamente todo lo que hacemos”.

“Sin embargo, nuestra mente utiliza una estrategia bastante eficaz para conseguir toda nuestra atención: hacernos creer que lo nuestro es excepcional”, dice Caserza, que pone como ejemplo frases tales como: Mi mente es así, pienso demasiado, a los demás no les pasa esto o también: hay algo en mí que está mal hecho.

“Quizá simplemente tenemos una mente que está haciendo lo que hacen las mentes, es decir, intentar protegernos, encontrar explicaciones, evitar el dolor y mantener todo bajo control, aunque a veces lo haga de una forma agotadora, torpe y bastante dramática”, dice Caserza.

“Lo curioso es que no necesitamos conseguir que se calle para poder vivir, pues podemos escucharla sin creer todo lo que dice, podemos agradecer su intención sin seguir cada una de sus instrucciones o también podemos dejar que esté preocupada y, aun así, continuar viviendo”, dice el popular actor.

parar

Entrenarse para parar

¿Cómo podemos dejar de hacer para centrarnos y sentir el momento presente, desprovisto de angustia o de preocupación?

Desde el Coaching te propongo el siguiente decálogo para que entrenes durante este mes de agosto:

  • Entrénate en parar. Según Mario Alonso Puig, estar en automático durante las vacaciones no significa que haya algo que no funciona en nosotros, sino que hemos entrenado a nuestro cerebro en ser productivo. Ahora, durante los días de descanso, es preciso entrenar lo contrario, es decir, centrarnos en disfrutar del non far niente, el placer de no hacer nada.
  • Reduce tu nivel de planificación. Si eres de los que organiza cada minuto de sus vacaciones, intenta planificar un poco menos. Comprueba cómo te afecta este cambio en tu sensación de calma y serenidad.
  • Céntrate en lo que estés haciendo en este momento. Si has cogido un libro, pon tu atención en la historia que te muestra, en su contenido.
  • Deja de ser productivo. Los días de descanso no son para producir, sino para disfrutar. Sé consciente de que debes relajarte y descansar para estar al 100% a tu vuelta.
  • Observa a los niños. Tienen una habilidad especial para disfrutar del momento presente, del ahora. Saltan, ríen, corren, juegan y, sobre todo, disfrutan.
  • Disfruta de la buena compañía. Aprovecha para conectar con esas personas especiales a las que no puedes dedicarles todo el tiempo que desearías el resto del año. En persona, si es posible y, si no, mediante una llamada telefónica.
  • ¿Cómo lo pasas bien, de verdad? Intenta recordar en qué momentos te has sentido bien, con qué actividad y con quiénes. Trata de replicar esos ratos de plenitud.
  • Entrena estar a solas. Estos días puedes marcarte el reto de pasarlo bien contigo mismo. Puedes aprovechar para dar un largo paseo matutino o nocturno, hacer algo de ejercicio, ir a ver esa película que te apetece, acudir al teatro o a una exposición.
  • Escribe cómo te sientes. En tu Diario Coaching puedes escribir, cada día, cómo te encuentras y qué eliges para disfrutar de tu tiempo.
  • Anota tus logros. Establece un pequeño reto para alcanzar la calma cada día. Por ejemplo, quédate cinco minutos más en la cama, tras despertar, disfrutando de la no prisa; date un paseo por la playa a primera hora de la mañana, cuando el ambiente está en calma y la luz del sol es suave; sé consciente, en fin, de los pequeños detalles que te rodean y te hacen sentir feliz.

Mi entrenamiento

Si has llegado hasta aquí, te cuento un poco más a propósito de cómo me entreno en parar durante mi mes de agosto.

Ahora mismo, mientras escribo este texto, lo que me hace disfrutar por compartir contigo mi experiencia, observo a un gorrión que se entretiene en limpiar el suelo de la terraza de micro migas de pan caídas del mantel.

Al mirarlo, consigo estar en calma, desconectar del automatismo mantenido durante los días previos y conectar conmigo. Da gusto ver cómo se desplaza dando pequeños brincos, mientras va picando el suelo para recoger las migas con su pico.

Me acuerdo de una leyenda que habla de que los gorriones son los guardianes de las almas y me apunto mentalmente el deseo de profundizar en esta bella idea.

Mi amiga Marian, una asturiana con gran pensamiento crítico, a la par que sensibilidad poética, comparte hoy en redes una idea que me parece el mejor cierre. Se trata de una frase del escritor argentino Julio Cortázar (1914 a 1984) creador de la novela experimental y un auténtico revolucionario en materia de literatura en español: “Mire, respire, sienta el viento o el calor, o la brisa, analice las nubes, prediga que va a llover. Y, sobre todo, escuche: no hay sonido más reconfortante y más ignorado que el de la vida cotidiana”.

¡Felices y Serenas Vacaciones de No Hacer! ¡Feliz Coaching!

  • Soy coach ontológica para acompañarte en la identificación de tu objetivo y apoyarte durante tu proceso de Coaching. Sistemas propios: ArkeCoaching, AstroCoaching y IronCoaching.

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