Cinco claves para cuidar los alimentos este verano y proteger nuestra salud

Persona organizando alimentos frescos en un refrigerador
Consejos para mantener la seguridad alimentaria en verano.

Cinco claves para cuidar los alimentos este verano y proteger nuestra salud.

Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, cuidar el estado de los alimentos se convierte en una medida esencial para proteger nuestra salud. El calor favorece la proliferación de microorganismos que pueden provocar intoxicaciones alimentarias, un riesgo que aumenta cuando no se respetan las condiciones adecuadas de conservación, manipulación o consumo.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, los alimentos en mal estado causan cada año millones de casos de enfermedad en todo el mundo. Muchas de estas situaciones podrían evitarse con hábitos sencillos de prevención, tanto en el ámbito profesional como en el hogar.

En el caso de las personas mayores, las precauciones deben extremarse, ya que una intoxicación alimentaria puede tener consecuencias más graves. Por ello, mantener la cadena de frío, evitar la contaminación cruzada y controlar el tiempo que los alimentos permanecen fuera del frigorífico son gestos cotidianos que ayudan a disfrutar del verano con más seguridad.

Con el objetivo de fomentar esta cultura de prevención también en casa, Mediterránea comparte cinco recomendaciones prácticas para garantizar la seguridad alimentaria durante los meses de más calor.

1. Mantener siempre la cadena de frío

La cadena de frío es una de las principales barreras frente a la proliferación de bacterias. Cuando un alimento que necesita refrigeración permanece demasiado tiempo fuera del frío, puede dejar de ser seguro, aunque después vuelva a guardarse en la nevera.

Durante los traslados, especialmente en viajes, excursiones o comidas al aire libre, conviene utilizar neveras portátiles con acumuladores de frío. Los productos más sensibles, como carnes, pescados, lácteos o huevos, deben colocarse en la zona más fría y permanecer refrigerados hasta el momento de su consumo.

Es importante recordar que entre los 4 °C y los 65 °C se encuentra la llamada “zona de peligro”, el rango de temperatura en el que las bacterias pueden multiplicarse con mayor rapidez.

2. Respetar la conservación adecuada de cada alimento

No todos los alimentos necesitan las mismas condiciones. Como norma general, el frigorífico debe mantenerse por debajo de los 4 °C y el congelador por debajo de los -18 °C.

En verano, abrir con frecuencia la puerta de la nevera hace que aumente la temperatura interior. Por eso, es recomendable evitar mantenerla abierta más tiempo del necesario y no introducir alimentos calientes, ya que pueden alterar la temperatura del resto de productos.

Una buena organización del frigorífico también ayuda a conservar mejor los alimentos y a reducir riesgos.

cocina

3. Evitar que los alimentos pasen demasiado tiempo fuera de la nevera

Los alimentos perecederos deben permanecer refrigerados y estar fuera del frío solo el tiempo imprescindible para prepararlos, servirlos o consumirlos.

Si una comida no se va a tomar de inmediato, debe volver al frigorífico cuanto antes. Esto resulta especialmente importante en verano, cuando las altas temperaturas aceleran el deterioro de los alimentos.

Planificar bien las comidas, sacar solo lo que se va a consumir y guardar las sobras de forma rápida y adecuada son medidas sencillas que ayudan a prevenir problemas de salud.

4. Prevenir la contaminación cruzada en la cocina

La contaminación cruzada se produce cuando los microorganismos pasan de un alimento a otro a través de las manos, los utensilios, las tablas de corte o las superficies de trabajo.

Para evitarla, es recomendable utilizar tablas diferentes para carnes crudas, pescados, verduras y alimentos ya cocinados. También es fundamental lavarse bien las manos, limpiar los utensilios entre preparaciones y no colocar nunca alimentos cocinados en platos o recipientes que hayan contenido productos crudos sin lavarlos antes.

Estas precauciones son especialmente importantes en barbacoas, comidas familiares o celebraciones al aire libre, donde suele haber más alimentos preparados al mismo tiempo y menos espacio para manipularlos.

5. Extremar el cuidado en comidas con muchas personas o con grupos vulnerables

En reuniones familiares, celebraciones o comidas multitudinarias, cualquier descuido puede afectar a más personas. Por ello, es importante ser especialmente cuidadosos con la conservación y manipulación de los alimentos.

La precaución debe ser aún mayor cuando entre los comensales hay personas mayores, niños, mujeres embarazadas o personas con el sistema inmunitario debilitado, ya que pueden sufrir consecuencias más severas ante una intoxicación alimentaria.

Desde Mediterránea recuerdan que la seguridad alimentaria debe formar parte de nuestra vida cotidiana, no solo del ámbito profesional. “La inocuidad alimentaria es el punto de partida de todo lo que hacemos. Pero esa misma exigencia debería acompañarnos también en casa, y especialmente en verano”, señalan sus expertos.

Cuidar los alimentos es cuidar la salud. En verano, pequeños gestos como mantener el frío, limpiar bien los utensilios, separar alimentos crudos y cocinados o evitar exposiciones prolongadas al calor pueden marcar la diferencia para disfrutar de las comidas con tranquilidad y seguridad.

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