El buen trato

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Estamos familiarizados con el concepto de buen trato quizá por oposición a lo que a veces es noticia, el mal trato; sin embargo, tratar bien a alguien requiere de un entrenamiento y estrategia en los que no solemos reparar. Desde el Coaching te invito a entrar en el mundo de la denominada Comunicación No Violenta, la cual empieza por el uso respetuoso del lenguaje, del pensamiento y también de la gestión de las emociones

Dice Fina Sanz, autora de El Buen Trato que dicho concepto “parte del amor y puede manifestarse en nuestro entorno como el deseo de vivir en paz, armonía, equilibrio, de desarrollarnos en salud, bienestar y goce”; sin embargo “en nuestro vocabulario existe el verbo maltratar, pero no el bientratar, como tampoco el sustantivo bientrato”. Para esta psicoterapeuta, sexóloga y pedagoga, este matiz es importante, pues “lo que no tiene nombre no parece tener existencia, sólo existe lo que se nombra, la palabra, la cual surge de la experiencia de la vida”.

Esta experta nos habla de tres prácticas para favorecer el buen trato, como son:

  1. Aprender a cuidarse. El autocuidado, que implica “el reconocimiento de una misma, el derecho al bienestar”. Escuchar el cuerpo, las emociones, pensamientos y sensaciones o distinguir el malestar del bienestar son algunas de las acciones recomendadas por Sanz. La autora considera que en este proceso de autocuidado ha de haber dos condiciones, como son que aquello que me doy, que me regalo, sea sólo para mí y dependa exclusivamente de mí y que sea algo que me repercuta de forma positiva, que no me dañe. “El buen trato es la práctica consciente de hacernos cargo de nuestro bienestar a través de cosas pequeñas que dependan de uno mismo, agradeciéndonos el propio cuidado”.
  2. Entrenar el cuidado mutuo. Consiste incluir la práctica del bienestar en nuestras relaciones, lo cual se logra mediante la compartición. “Esta práctica combina roles, tales como aprender a cuidar, a dejarse cuidar y a disfrutar del cuidado mutuo».
  3. Crear una familia afectiva. Además de la familia de origen, Fina Sanz nos propone “elegir a lo largo de nuestra vida a las personas con las que sentimos que nos desarrollamos mutuamente, con las que establecemos vínculos afectivos incondicionales y libres”.

Comunicación no violenta

“La manera de expresarnos a veces nos limita”, dice la coach María Sánchez, del Centro de Estudios del Coaching (CEC), a propósito de los usos de la Comunicación No Violenta (CNV); “Es un proceso que se aprende toda la vida y que consiste en cambiar la clave de comunicación”. Se trata de una corriente del Coaching cuyo máximo exponente en nuestro país es la escuela de Pilar de la Torre.

María Sánchez está especializada en CNV, desde donde nos propone “escucharnos a uno mismo y a los demás, lo que es un trabajo muy importante que hay que hacer antes de verbalizar”.

Propone esta experta una herramienta diseñada por el psicólogo estadounidense Rosenberg denominada “el paracaídas de la jirafa”. Creador de la CNV, la estrategia se expresa mediante una alegoría, tal y como explica Sánchez: “Rosenberg hablaba del lenguaje chacal como el violento y el lenguaje jirafa como CNV, pues al tener el cuello largo, ve las cosas con perspectiva”. En forma de imagen herramienta, consiste en que, si tiras de la anilla, se abre el paracaídas; “si estoy en un momento en el que siento que voy a saltar, la anilla da unos instantes para reflexionar si quiero caer en lo mismo de otras veces”. “Con práctica conseguimos darnos cuenta de que en esos momentos no podemos expresarnos como quisiéramos y necesitamos tomar distancia, es decir, elijo qué quiero decir y cómo deseo decirlo en clave de comunicación no violenta”.

“La CNV es una herramienta para usar puntualmente, pero es mucho más, es una intención vital, una manera de estar en el mundo” dice María Sánchez; “si me doy cuenta de que es mi clave de comunicación, con fluidez y confianza voy desarrollándola, entrenándola”.

La conducta que desarrollamos no es de condescendencia, tampoco de contemporización, ni de obtener lo que necesito a toda costa; la CNV va de evitar mezclar hechos y juicios, sentimientos y pensamientos, necesidades con estrategias o peticiones con exigencias. En el primer caso, os propongo utilizar expresiones del tipo “en mi opinión” o también “desde mi punto de vista”. También es conveniente dejar aparte los pensamientos de los sentimientos, dado que creemos estar hablando en clave de estos últimos, cuando en realidad pueden ser pensamientos revestidos de sentimientos. Desde este ángulo, la coach María Sánchez nos propone evitar “las evaluaciones que implican a un tercero, por ejemplo, cuando digo me siento abandonada, ya que es una opinión a propósito de que otra persona me ha abandonado; lo mismo ocurre con sentirse traicionado”.

“No se mezclan necesidades con estrategias”, dice Sánchez, que entiende estas últimas como “maneras que cada cual tiene para atender a mis necesidades, por ejemplo, mi necesidad de reconocimiento la cubro con la estrategia de que mi jefe me reconozca y si él no lo hace, lo tengo difícil”. “Por el contrario, cuantas más estrategias imagine, más posibilidades tendré de solucionarlo”. Peticiones y estrategias requieren también escenarios diferentes: “cuando pido algo, la clave que debo observar es que estoy dispuesta a escuchar que el otro me diga que no, estar abierta a la posibilidad de que me lo niegue; si me enfado, es porque estoy en el terreno de la exigencia”.

 

Paso a paso

Para entrenar la CNV la coach María Sánchez nos propone varios pasos: “al construir el mensaje, me paro a distinguir los hechos, luego observo cómo me siento, para después formular una petición; para ello puedo crear un espacio en mi imaginación, o disponerlo en mi casa, a mi manera; un lugar donde me sienta cómoda y, cuando una situación me active mucho, pueda dedicarme a mi autocuidado”.

El primer paso consiste en definir con hechos lo que ha sucedido, sin opinión, sin juicios; es el qué ha sucedido de manera neutra. Un segundo paso sería observar cómo me siento con esto, para lo cual le pongo un nombre preciso, cómo se llama esto que me está pasando y también me fijo en qué intensidad, esto es: qué está pasando aquí y qué estoy necesitando yo. Para pasar a la petición.

“Hay tres formas de pedir cosas; mediante conexión (¿Cómo estás con esto que te digo?, ¿Con lo que estamos haciendo), reflejo (formulando la pregunta ¿Me podrías decir con tus palabras esto que te digo?, imagino que te suena raro, pero me interesa ser muy clara y no sé si me he expresado como debería), y pedir acción, la cual ha de ser concreta, clara, medible, en positivo y posible, para ver si el otro quiere negociar”, dice María Sánchez.

El cuarto paso consiste en poner fecha; “que sea posible implica ser consciente de la realidad del otro y, en todo caso, le pregunto para cerciorarme, poner en valor que soy consciente”, dice esta experta en CNV, que nos invita a usar expresiones como: “entiendo que esto que te pido va a suponer mucho para ti, pero le doy un valor extraordinario” o también: “entiendo que esto no te sienta nada bien y a la vez para mí es importante porque valoro mucho esta relación, así que te pido paciencia para que pueda expresar lo que quiero”.

Hay un aspecto más, como es que el tipo de lenguaje que utilizamos puede zaherir a nuestro interlocutor, dado que se trata de expresiones que no son las habituales, como nos explica María Sánchez: “parecemos intensos, pesados e incluso como si estuviéramos manipulando; para ello es necesario hacer partícipe de los nuevos usos al otro, si bien hemos de estar abiertos a que quizá la otra persona no tenga ganas de experimentos”; “si veo que mi interlocutor se frustra, lo reflejo; de esta manera puedo conseguirlo, aunque necesite más tiempo para hacerlo con fluidez; desde la empatía y con naturalidad, puedo decirle ¿te apetece que lo intentemos?, alcanzando un punto de complicidad”.

Para María Sánchez, coach experta en CNV, el núcleo de esta herramienta se centra en el otro, como decíamos en este mismo site hace unas semanas para el caso de las conversaciones difíciles; “aceptar al otro en su libertad, en lo que trae, en lo que le apetece, pues si no, ahí hay violencia; no hay una fórmula concreta, ha de salir de una misma, es una elección personal”; y es que “el conflicto suele residir en las estrategias, por lo que la clave está en encontrar aquellas que no choquen, para lograr así las necesidades”.

¡Feliz Buen Trato! ¡Feliz Coaching!

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