Las verdades de tu rostro

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La personalidad heredada, la aprendida y hasta la escogida. Las tres tienen su expresión en nuestro rostro, el cual a su vez nos permite conocernos mejor a través de la Morfopsicología, disciplina que interpreta qué cerebro va a estar más activo a partir de las cuatro leyes, que a su vez miden dilatación y retracción, tonicidad y atonía, integración y evolución o armonía y equilibrio. Desde el Coaching te invito a conocer un poco más acerca de esta herramienta de autoconocimiento.

En un rostro nada es gratuito, en el sentido de que todo tiene un significado, expresa algún aspecto que tiene que ver con las tres personalidades que conforman nuestro ser. La genética se refiere a nuestra personalidad heredada, que tiene un peso equivalente a la epigenética. Esta última hace alusión a nuestra relación con el medio y engloba todo aquello que aprendemos y lo que escogemos.

La Morfopsicología es una disciplina relativamente reciente, pues no llega al siglo de existencia; surgió en Francia, de la mano del doctor Corman, quien estableció la relación entre la estructura del rostro y el carácter. Si bien es cierto que en el país vecino no hay terapeuta que desconozca las bases de esta técnica, en España avanza paso a paso, pero su desarrollo se encuentra lejos del alcanzado por los psicólogos galos.

El estudio empírico del cráneo, del rostro y de los receptores (ojos, nariz y boca, junto con cejas, párpados, orejas y labios) se lleva a cabo desde las cuatro leyes base, como son la ley de la Dilatación-Retracción, la de Tonicidad-Atonía, una tercera ley de Integración-Evolución y una cuarta de Armonía-Equilibrio.

El cráneo en sí se divide en tres partes que se corresponden con otros tantos cerebros, definidos desde la parte superior a inferior como racional, límbico-emocional y reptiliano, que respectivamente se alinean con el eje pensar-sentir-actuar.

“En las dimensiones que presenta de frente y de perfil cada cual se manifiesta cuál de los tres cerebros es el predominante, lo que hace que el propósito vital sea diferente”, dice Andrea Ambrosini, co-socio y fundador de Visage, consultora especializada en estudios de Morfopsicología; “además del tamaño de esas áreas, se mide cuál está más activada”.

Doce pares de nervios

Los pares o nervios craneales son doce en número y se corresponden con la mayor o menor existencia de arrugas y la forma de la piel de nuestra cara. Como casi todo tiene un refrendo para la Morfopsicología, según nos haya ido en la vida, los nervios se habrán relajado si ha discurrido bien y se habrán tensado en el caso contrario.

“Podemos decir que la genética viene a ser el hardware, mientras la estructura de software que nos han instalado es la epigenética y el yo hace las veces de programador”, dice Ambrosini; “En Morfopsicología se distingue qué es genética y qué epigenética, sabiendo que cambiar algo de lo primero implica sufrimiento”.

Bastan cinco fotografías específicas del rostro de la persona para realizar el estudio de Morfopsicología, que establece la relación existente entre la expresión de la cara y el carácter. La interacción entre los tres cerebros, el modelado del rostro, la aplicación de las cuatro leyes y el estudio de los receptores permiten que la persona objeto del estudio pueda entenderse, al tiempo que llegar a ser su mejor versión.

“Hay aspectos que no se pueden cambiar”, explica Andrea Ambrosini; “Si tu propósito de vida es que has venido a ayudar, no es posible que hagas daño a alguien, ya que tu estructura es la primera”.

En Morfopsicología todo suma, en el sentido de que nada es positivo o negativo por sí mismo, si no es integrado en un marco en el que se relacionan todos y cada uno de los elementos. Neutralidad y evitación de juicio son requeridos en los expertos de esta disciplina, que facilita el autoconocimiento de los interesados.

Así, mientras lo redondo y carnoso expresa extroversión, la retracción se refiere a la introspección. Si la tonicidad se interpreta como fortaleza, la atonía sugiere una mayor receptividad. Un rostro que indica aceleración es más común en determinadas etapas de la vida, como la adolescencia y permite actuar. El freno, en cambio, puede referirse a la prudencia. Las simetrías y asimetrías tienen también su propio significado, ya que las segundas suelen estar relacionadas con la creatividad.

La forma de la frente, el tipo de mentón, la inclinación de las orejas, la disposición de los párpados, el tamaño del iris, la inclinación de la nariz, la existencia de pómulos marcados o de filtrum interlabial; si ambos labios son gruesos o sólo uno, si existe espina de Saturno en el inicio del cabello o si es visible la esclerótica en el párpado inferior del ojo. Todo tiene una explicación. Todo forma parte de la expresión de nuestro carácter.

Te propongo un juego de autoconocimiento. Ponte ante un espejo e intenta definir qué forma tiene tu rostro, cómo está repartido, qué tamaño tienen tus ojos, nariz y boca, cuáles son tus líneas de expresión y qué ocurre en tu cara cuando sonríes.

¡Feliz Rostroconocimiento! ¡Feliz Coaching!

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