Hay palabras en el aire
flotando a tu alrededor
y siempre junto a mí.
Pero aún no están juntas
y quiero hacértelas llegar
para que sí lo estén,
y te acuerdes de mí
en este día tan especial.
Es…
como la luz de tu primavera,
la misma que te vio nacer.
Transformados los peldaños que me guiaron
y siempre hacia tu alcoba así,
cada uno de mis días contigo
para ascender y juntas hacia él,
mi querida Jacoba.
Hay un gran bosque de flores
que huelen a ti,
que me hacen recordarte
cuando no estás cerca.
Juntas de la mano.
¿Te acuerdas?
Hoy te la doy yo a ti
y bailaremos en la distancia.
Madre, sé que recorrí los mares
escuchando el ruido de tus olas.
Y sé que todo lo que soy
se lo debo a tus aguas
transparentes, cristalinas
y tan llenas de verdad,
la que tú siempre
quisiste hacerme entender.
Ahora lo sé y soplaré
con ese viento limpio extremeño
las velas de tu tarta,
y pediré también deseo:
tenerte en todas las vidas
que me queden por nacer,
siempre que tus ojos
con el beso de las buenas noches,
me digan: “Te veo”.
losangelesnosmirandurmiendo.blogspot.com.es
Hay palabras en el aire flotando a tu alrededor y siempre junto a mí. Pero aún no están juntas y quiero hacértelas llegar para que sí lo estén, y te acuerdes de mí en este día tan especial.
Es… como la luz de tu primavera, la misma que te vio nacer.
Transformados los peldaños que me guiaron y siempre hacia tu alcoba así, cada uno de mis días contigo para ascender y juntas hacia él, mi querida Jacoba.
Hay un gran bosque de flores que huelen a ti, que me hacen recordarte cuando no estás cerca. Juntas de la mano. ¿Te acuerdas?
Hoy te la doy yo a ti y bailaremos en la distancia.
Madre, sé que recorrí los mares escuchando el ruido de tus olas. Y sé que todo lo que soy se lo debo a tus aguas transparentes, cristalinas y tan llenas de verdad, la que tú siempre
quisiste hacerme entender.
Ahora lo sé y soplaré
con ese viento limpio extremeño las velas de tu tarta, y pediré también deseo: tenerte en todas las vidas que me queden por nacer, siempre que tus ojos con el beso de las buenas noches,
me digan: “Te veo”.
Artista polifacético dedicado a la poesía desde que era niño y a la pintura. Él mismo recuerda “aquel diario con llave de tapa roja que escribía y guardaba cada noche en una caja de vinos, a la edad de 6 años. Me enamoré sin querer de aquel papel en blanco y más cuando lo llenaba con mis pensamientos. Ver aparecer las palabras con la tinta de un bolígrafo: era emocionante. Luego, como en todas las vidas, empezaron a pasarme cosas. La tristeza y la alegría empezaron a salir de mí a cada momento como guiadas por un río invisible, y no podía parar. Y del poco a poco, al hoy”.