Y el pacto quedó por siempre

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nourddine

 

 

El cielo azul en tu camisa,
la brisa acariciando tu pelo elegante,
l
a vida en tu maravillosa sonrisa.

Dentro de aquel baúl
con ventanas de la Caba Baja,
Lamiak y cinco amigos
a punto de nacer
pero con ganas.

El árbol y sus ramas,
el horizonte a lo lejos,
la piedra cercana y la sal.
La noche eterna hizo todo lo demás.

El principio fue un sencillo caminar
que es la manera de empezar a conocerse.
El terminar unas cervezas
en un tercero de la calle Alcatraz
cantando en la madrugada.

El sentimiento es difícil de explicar
y el pacto quedó por siempre
marcado con sangre
en la parte frontal de la guitarra.

Velas, incienso,
perfume de amistad.

Hay noches que no quieres que acaben jamás.

Mario, tu cuñeti,
nos dio la noticia.
Álvaro, Israel y yo
nos dejamos caer y en silencio
por el hueco del ascensor
que te elevó hasta el cielo.

Sin palabras que decir
y un llanto aguantado
nos dimos la mano
y el abrazo nos llevó hasta ti,
con tu recuerdo
y tus ganas de vivir.

El cine, el teatro,
la música, la pintura,
y tú únicamente en el tiempo
lleno de colores,

llenando de colores la vida
con tanta rapidez
que me hace pensar que algo sabías.

Se me eriza la piel al escribir de ti,
de nuestros amigos
y de ti.

El corazón de uno debe ser también
de las personas que han formado parte de tu vida.
El nuestro, Noureddine
se quebró al marcharte,
y la mejor manera de recordarte
es la de no olvidarte
mientras sigas siendo parte
del pacto con sangre,
canción y risas
que tú mismo nos juraste.

A Noureddine.

Para Elías.

 

 

losangelesnosmirandurmiendo.blogspot.com.es

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