Ligera,
la luz de tus andares.
Tan solo aparecer
y la pena se convierte
en la reina de las alegrías.
En baile de las soledades
sintiendo amanecer.
Salí del coche
y te di aquel abrazo
levantando tus pies de mi suelo,
llevándote hasta el cielo.
Eres nube de velo,
elegante,
único trazo
que sí se deja ver.
A la hora de aprender
aguanta ligera tu brisa
en la madrugada,
paciente como tú
y esperas sin decir nada
y te ríes de la vida.
Para eso está.
Marca el viejo sol un nuevo color en tu piel.
Marcas tú con tu amistad
una voz que sí se ve,
una luz y no al final,
una luz en tu camino
que todos quieren agarrar,
de las que todos quieren beber.
Conviertes el agua en vino
y te sale, casi,
casi sin querer.
losangelesnosmirandurmiendo.blogspot.com.es
Tan solo aparecer y la pena se convierte en la reina de las alegrías. En baile de las soledades sintiendo amanecer.
Salí del coche y te di aquel abrazo levantando tus pies de mi suelo, llevándote hasta el cielo.
Eres nube de velo, elegante, único trazo que sí se deja ver.
A la hora de aprender aguanta ligera tu brisa en la madrugada, paciente como tú y esperas sin decir nada y te ríes de la vida. Para eso está.
Marca el viejo sol un nuevo color en tu piel. Marcas tú con tu amistad una voz que sí se ve, una luz y no al final, una luz en tu camino que todos quieren agarrar, de las que todos quieren beber.
Conviertes el agua en vino y te sale, casi, casi sin querer.
Artista polifacético dedicado a la poesía desde que era niño y a la pintura. Él mismo recuerda “aquel diario con llave de tapa roja que escribía y guardaba cada noche en una caja de vinos, a la edad de 6 años. Me enamoré sin querer de aquel papel en blanco y más cuando lo llenaba con mis pensamientos. Ver aparecer las palabras con la tinta de un bolígrafo: era emocionante. Luego, como en todas las vidas, empezaron a pasarme cosas. La tristeza y la alegría empezaron a salir de mí a cada momento como guiadas por un río invisible, y no podía parar. Y del poco a poco, al hoy”.