¿Sabes escuchar a tu cuerpo? ¿Entiendes las señales que te envía en forma de molestia, padecimiento o incluso dolor? ¿Crees que existe algún patrón que favorece la aparición de esas señales? En contra de lo que pudiera parecer, tu cuerpo no es tu enemigo, sino que te habla, avisa y finalmente actúa para que lo escuches y para ayudarte a mejorar. Desde el Coaching te doy algunas pistas.
“Quizá alguna vez te ha pasado que alguien te propone algo y tu cuerpo se tensa, que recibes un mensaje y notas un peso en el pecho o que, aunque dices que sí, por dentro sientes cierre”, dice Yolanda Martínez, terapeuta Transpersonal; “el cuerpo no siempre nos da una respuesta clara con palabras, pero nos da señales”.
“Suele mostrar lo que intentamos tapar; por ejemplo, un nudo en la garganta, una presión en el pecho, un cansancio repentino, tensión en la mandíbula, un dolor en el estómago o, al contrario, una sensación de alivio, calma o ligereza”.
Estas señales ponen en evidencia que, muchas veces, actuamos en contra de lo que nuestro cuerpo nos indica, lo cual hacemos en modo automático, es decir, sin tomar consciencia de lo que sentimos.
“La mejor persona que puedes ser es quien tú eres, seas como seas; hay que ser quien tú eres”, dice Marta Barón, profesora durante casi tres décadas de la Técnica Alexander, durante nuestra entrevista reciente.
Esta disciplina, desarrollada por el actor australiano Frederick Alexander a finales del siglo XIX, ofrece un enfoque basado en parar y prestar atención “para entender cómo el modo en que realizamos un movimiento puede cambiar nuestra forma de vivir”; dice Barón; “podemos alcanzar salud y bienestar, sintiéndonos responsables de nuestro cuerpo”.
“El problema de muchos de nuestros males, físicos y emocionales, está en la repetición automática de conductas que aparecen cuando hay estrés, ansiedad, cansancio o emociones difíciles”, dice Barón; “mientras no cambiemos ese patrón, las molestias aparecerán repetidamente”.
“Cuando dejamos de luchar contra nuestro cuerpo y reaprendemos a optimizar nuestro uso y la cantidad de energía que necesitamos, lo aprendido se convierte en una forma natural de vivir”, dice Marta Barón; “más que de aprender a hacer algo se trata de aplicarlo a todo lo que haces en tu vida”.
“La clave de esta técnica es parar, observar, soltar y pensar, de modo que, casi sin darte cuenta, vas siendo más consciente de tu cuerpo y de cómo gestionar tus desequilibrios”, dice Barón; “genera bienestar, calma y serenidad; aquieta nuestros pensamientos y nos ofrece estabilidad”.
Y es que, según esta experta, “modificando esos patrones automáticos, todo puede hacerse de forma mucho más eficiente”.

Hacer uso de ti
“Mucha gente viene con dolor y, como se trata de una técnica corporal, es explico un poco más allá”, dice Barón; “por ejemplo, es un hecho que el dolor de espalda es emocional, aunque, quién no tiene desórdenes en sus emociones”.
“Ese dolor de espalda es una motivación enorme para venir a dar clases; lo mismo con el de hombro, el cuello o la cabeza, pues te fastidia la vida”, dice Marta Barón; “a veces, nada más empezar ellos mismos se dan cuenta de que el abordaje de sus padecimientos no es por donde pensaban”.
El método de aprendizaje se inicia “trabajo con lo que te pasa, librándonos de ideas preconcebidas y erróneas, encontrando la rendija para averiguar esa dirección diferente; “avanzamos en dicha dirección”, dice la experta; “es un camino laborioso durante el que aprendes a ejercer el uso de ti mismo, algo que es chino para muchos”.
El objetivo es hacer uso de ti, tal y como explica Bustos: “lavarte los dientes: lo aprendiste de niño y sabes que es beneficioso; pues bien, esto es hacer uso de ti”, “no obstante, muscularmente también hay un uso de ti mismo; es decir, no estoy todo el día tumbado en el sofá y, en cambio, hago ejercicio porque sé que lo necesito”. “O también: mientras conduzco estoy atento a esto o aquello, pues sé que conducir puede generarme desorden”.
“Cuando tienes esa perspectiva, entonces te manejas de otra manera, pues ya no eres un ser desconocido para ti mismo; sin embargo, este conocimiento es escaso en la mayoría de las personas”, dice Barón.

Donde el alma sonríe
“Lo que puede acercarte a tu propósito de vida es tu cuerpo, hoy en día la mente tiene mucho predicamento; sin embargo, teníamos cuerpo mucho antes de tener mente, éramos animales corporales”, dice Barón; “lo que nos lideraba entonces era el cuerpo, aunque, paso a paso, la mente fue ganando terreno y hoy es la que te dice por dónde hay que ir.
“Tomar decisiones desde el alma no significa tener una respuesta perfecta; significa empezar a escuchar también lo que tu cuerpo te está diciendo”, dice la coach Yolanda Martínez, que sugiere un entrenamiento para conocer qué es lo que nuestro cuerpo nos cuenta:
- Durante estos días, antes de responder o decidir algo pequeño, haz una pausa. “Puede ser antes de aceptar un plan, antes de decir que sí a una petición, antes de contestar un mensaje o antes de callar algo que necesitas expresar”, dice Martínez.
- Respira un momento y pregúntate: ¿Qué pasa en mi cuerpo cuando imagino decir que sí? ¿Qué pasa en mi cuerpo cuando imagino decir que no? ¿Qué opción me contrae? ¿Qué opción me da un poco más de paz?
- No necesitas actuar de inmediato, sino únicamente observar; “porque, a veces, el alma no habla primero con palabras, pues habla con el cuerpo. “Con una tensión que te avisa, con un cansancio que te pide parar y con una paz pequeña que te muestra por dónde sí es”, dice Yolanda Martínez.
Escuchar a tu cuerpo te permite mejorar, obtener bienestar y alcanzar la serenidad, tal y como recuerda Marta Barón: “le preguntaron a Bruce Lee cómo se conseguía la paz y él respondió que la paz no se consigue, sino que llega cuando aprendes a renunciar. No obstante, esto produce rechazo, es anatema en nuestro mundo, donde alguno que otro puede argüir ¿cómo voy a renunciar a tener razón o a conseguir lo que me he propuesto?”
¡Feliz Escucha de tu Alma y de tu Cuerpo! ¡Feliz Coaching!












