La iniciativa pone el foco en los beneficios personales y sociales de participar en actividades solidarias y comunitarias.
El voluntariado puede ser una forma de ayudar a otras personas, pero también una oportunidad para mantenerse activo, ampliar relaciones sociales y seguir desarrollando proyectos con sentido. Con esta idea, la Confederación Estatal de Mayores Activos (CONFEMAC) ha puesto en marcha la campaña “Da el paso y deja huella”, una iniciativa que busca acercar el voluntariado a las personas mayores y mostrar el impacto que genera tanto en quienes participan como en quienes reciben su apoyo.
La campaña se difundirá en toda España mediante distintos materiales informativos y audiovisuales financiados por el IMSERSO y estará disponible para asociaciones, ayuntamientos y centros de mayores.
Uno de los mensajes principales de la campaña es que el voluntariado no consiste únicamente en ofrecer ayuda. Los testimonios recogidos por CONFEMAC muestran que muchas personas mayores encuentran en estas actividades una forma de mantenerse conectadas con su entorno, compartir conocimientos y sentirse parte activa de la comunidad.
Algunas comenzaron a colaborar movidas por aficiones personales, otras por su carácter participativo o por el deseo de contribuir al bienestar de su pueblo o barrio. Sin embargo, muchas coinciden en que la experiencia termina aportándoles más de lo que imaginaban.
La satisfacción personal, las nuevas amistades, el sentimiento de utilidad y la posibilidad de seguir aprendiendo aparecen de forma recurrente en los relatos de quienes ya participan en programas de voluntariado.
Una herramienta para combatir la soledad
La campaña también pone de relieve cómo estas actividades pueden ayudar a prevenir situaciones de aislamiento social. Varias de las personas participantes explican que el voluntariado les ha permitido ampliar su círculo social, organizar actividades con otras personas y mantener una rutina activa fuera del hogar.
En algunos casos, destacan que compartir tiempo con otras personas ha sido especialmente importante cuando los hijos viven lejos o cuando se atraviesan etapas de mayor soledad.
De esta manera, el voluntariado se presenta no solo como una forma de contribuir al bienestar colectivo, sino también como una herramienta que favorece el bienestar emocional y la participación social.
La experiencia sigue contando
El lema de la campaña gira en torno a una idea sencilla: la experiencia acumulada durante toda una vida sigue teniendo un enorme valor para la sociedad. A través del símbolo de una huella, CONFEMAC recuerda que cada persona puede encontrar una manera diferente de participar y aportar.
El material divulgativo destaca precisamente que el voluntariado permite seguir aprendiendo, construir comunidad, mantenerse activo y compartir conocimientos con otras generaciones. Un mensaje que conecta con una visión cada vez más extendida del envejecimiento: la de una etapa en la que todavía es posible contribuir, decidir y seguir dejando huella.













