Definido como la capacidad que tenemos las personas de expresar nuestros pensamientos, ideas y sentimientos de forma oral, escrita o gestual, el lenguaje es la herramienta que usamos para comunicarnos. Sin embargo, ¿te has parado a observar cómo es el tuyo? ¿qué términos usas? ¿está influido por la jerga que se utiliza en tu área de actividad? ¿empleas anglicismos o términos de otros idiomas? ¿crees que tu lenguaje lo entiende todo el mundo?
“Morning, family; hoy tengo un día full, pues ahora tengo un break fast, luego un shooting y por la tarde un evento”, dice una imagen rejuvenecida de May Te, la humorista con un millón de seguidores en IG, quien, en paralelo, aparece en pantalla en una ventana emergente para ir traduciendo: “que se va a desayunar, que hace unas fotos, que le llaman y que se va”.
“Es que, además, amores estoy teniendo un bad hair day, así que antes de nada he de hacerme el hair” (“que se va a peinar”), dice esta creadora de contenidos.
“Tengo que decidir el outfit, que quiero que sea casual, chic, que tenga un puntito confort, antes de irme me prepararé un coffee to go, si no ya sabéis que no soy person” que May Te traduce: “que no se decide por el conjunto que se va a poner y al final se irá en chándal; necesita café porque, si no, no es persona”
“En cuestión de two hours tengo una meeting con mi team para hacer un brainstorming para the new project” y su traducción: “que va a hablar con Pili y Laura para una cosa que quieren hacer”.
“Esta noche necesito hacer un poquito de self-care, os enseñaré el skincare, haré journaling y he de tener, como todas necesitamos, un poquito de vanity time con mi boyfriend (“que se va a duchar, a echarse mil productos, escribir en un cuaderno y se va a sentar en el sofá con Joaquín, que es su novio”, traduce May Te)
“Últimamente estoy intentando encontrar algo de work-life balance, empezar a poner boundaries porque estaba llegando al bornout, hacer detox de social media durante el weekend, pues necesito proteger mi energy” (“que no quiere trabajar tanto, desea aprender a decir que no y como está hasta el gorro; se va el finde a Cuenca y va a apagar el móvil”, traduce May Te)
La traducción libre que la humorista May Te hace en Instagram hace pensar en lo peculiar que es a veces hacerse entender o, también, la dificultad que podemos tener a la hora de captar el contenido de muchos vídeos en las redes sociales.
En el mundo, más de 645 millones de personas hablan español, siendo la lengua materna de al menos 500 millones de hablantes.
Este idioma comprende entre 93.000 y 150.000 palabras con 200.000 significados distintos, incluyendo algunos términos en desuso. Un total de 300.000 vocablos que agrupan los tecnicismos, regionalismos y americanismos no registrados oficialmente.
De manera habitual una persona utiliza entre 1.000 y 5.000 palabras en su comunicación diaria, si bien es capaz de entender entre 20.000 y 30.000 vocablos diferentes a lo largo de su vida.
No obstante, el entorno cultural, social, familiar y laboral determinan a veces el tipo de lenguaje que empleamos, abriéndonos a nuevos términos que, de alguna manera, nos dan sentido de pertenencia.

Formar parte de algo
Outfit, skincare, OK, so cute, warning, random, coworking, brain storming, CEO, follower, prime, spoiler, casting, influencer, hater, post, look, vintage, brunch, snack, startup, networking, brief, stock, target, muffin, streaming, feedback, o engagement. Son casi todos vocablos que hemos aprendido en las redes sociales ¿Cuántos de estos anglicismos conoces? ¿Sueles utilizarlos en tu día a día? ¿Qué representa para ti comunicarte usando estas palabras?
El lenguaje es hospitalario, acoge y acompaña, nos hace sentir que formamos parte de algo; este sentido de pertenencia es, según los expertos, una necesidad psicológica básica y se vincula a varios grupos tales como el familiar, el de las amistades, la comunidad, el del trabajo y el cultural.
Para los psicólogos Humanistas el sentido de pertenencia no es un lujo emocional, sino una necesidad vital del mismo rango que la de comer o la de guarecerse; de hecho, no tenerlo conlleva problemas de ansiedad y de salud física y mental.
El propio Maslow (psicólogo estadounidense, 1908-1970) situó esta exigencia social en el tercer nivel de su conocida jerarquía, después de las necesidades fisiológicas y de seguridad.
Pertenecer a un clan, a una tribu o a un grupo humano tiene numerosos beneficios:
- Construye identidad. Define quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde nos proyectamos a través de nuestros valores y propósitos.
- Mejora la validación. Cuando se nos acepta, valora y reconoce en un grupo nuestro valor personal y la autoconfianza aumenta.
- Autoestima más fuerte. La seguridad emocional aumenta.
- Soledad cero. La pertenencia reduce el aislamiento social, además de crear vínculos afectivos que aumentan el bienestar emocional y físico.
- Menos estrés. El vínculo de pertenencia reduce los niveles de estrés, ansiedad y el riesgo de depresión.
- Mayor cohesión. Favorece la empatía, el apoyo mutuo, la cooperación y el compromiso dentro de los equipos de trabajo o comunidades.
- Seguridad y calma. Constituye un refugio psicológico que aporta seguridad y calma.

Pero, ¿te entiendes bien?
Hace algunos años, cuando el envío de mensajes SMS por teléfono suponía un coste añadido, proliferaron los apócopes y contracciones para abaratar la comunicación escrita.
Surgió entonces un lenguaje que no siempre era muy intuitivo, limitando en parte la comunicación para algunos. De hecho, existían diccionarios con los términos que, a modo de acrónimos, representaban un grupo de palabras que formaban incluso frases simples.
Es el caso de Vms mñn d fsta (Vamos mañana de fiesta), A q hora qdamos? (¿A qué hora quedamos?), Grcs x el fvr (Gracias por el favor) o Stoy llgando al cntro (Estoy llegando al centro)
El desarrollo de las redes sociales, especialmente X e Instagram, ha ido perfilando un nuevo lenguaje plagado de anglicismos, algunos de ellos inventados, como espamear que supone inundar de mensajes a alguien, ghosting o la acción de desaparecer de la vida de alguien sin dar explicaciones, postureo, para quien finge en redes tener una vida perfecta o crush como amor platónico que nos destroza el corazón.
El fin último de cada tipo de lenguaje es la comunicación, la conexión con otras personas. Así que lo relevante no es tanto qué idioma manejamos, sino si nos hacemos entender bien por aquellos con quienes tenemos un vínculo, un sentido de pertenencia.
Y tú, ¿qué tal te entiendes con los demás?
¡Felices Lenguajes Vinculantes! ¡Feliz Coaching!












