Te encontré sin estar dormido,
y adiviné,
en el borde de tus ojos,
que tus sueños
también eran los míos.
Paseamos por jardines repletos de luz
y de vida,
en la noches en que,
casi siempre y queriendo,
se nos hacía de día.
Latiendo al compás
nos dejamos llevar
al contarnos que,
en este mundo
cada uno ocupó su lugar
y que,
con el primero de los besos
en el agua del río,
los dejamos marchar.
Me encontraste sin estar dormida
y adivinaste,
en el borde de mis ojos
que mis sueños
también eran los tuyos.
Todas mis palabras de amor,
junto a mi corazón,
junto a mi vida,
son para ti.
Te encontré sin estar dormido
y tú me encontraste a mí.
Hagamos juntos el camino.
losangelesnosmirandurmiendo.blogspot.com.es
Te encontré sin estar dormido, y adiviné, en el borde de tus ojos, que tus sueños también eran los míos.
Paseamos por jardines repletos de luz y de vida, en la noches en que, casi siempre y queriendo, se nos hacía de día.
Latiendo al compás nos dejamos llevar al contarnos que, en este mundo cada uno ocupó su lugar
y que, con el primero de los besos en el agua del río, los dejamos marchar.
Me encontraste sin estar dormida y adivinaste, en el borde de mis ojos que mis sueños también eran los tuyos.
Todas mis palabras de amor, junto a mi corazón, junto a mi vida, son para ti.
Te encontré sin estar dormido y tú me encontraste a mí.
Artista polifacético dedicado a la poesía desde que era niño y a la pintura. Él mismo recuerda “aquel diario con llave de tapa roja que escribía y guardaba cada noche en una caja de vinos, a la edad de 6 años. Me enamoré sin querer de aquel papel en blanco y más cuando lo llenaba con mis pensamientos. Ver aparecer las palabras con la tinta de un bolígrafo: era emocionante. Luego, como en todas las vidas, empezaron a pasarme cosas. La tristeza y la alegría empezaron a salir de mí a cada momento como guiadas por un río invisible, y no podía parar. Y del poco a poco, al hoy”.