Una tesis doctoral estudia cómo la punicalagina, uno de los principales compuestos antioxidantes de la granada, interactúa con la microbiota intestinal y puede contribuir a reducir la inflamación y aliviar los síntomas del síndrome del intestino irritable. Un ensayo clínico preliminar con pacientes ofrece resultados prometedores y abre nuevas vías de investigación.
La granada podría convertirse en una aliada de la salud intestinal. Así lo apunta una investigación desarrollada en la Universidad de Extremadura (UEx), que ha profundizado en los efectos de sus compuestos bioactivos sobre el organismo y, especialmente, en el papel que desempeñan las bacterias intestinales para aprovechar sus propiedades beneficiosas.
El trabajo, realizado por el doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos Víctor Caballero Fernández, pone el foco en la punicalagina, uno de los antioxidantes más característicos de esta fruta, y en su capacidad para influir en procesos relacionados con la inflamación, el estrés oxidativo y la función intestinal.
La tesis doctoral, titulada Estudio de la composición, biotransformación y bioactividad de un suplemento alimenticio de granada (Punica granatum L.) en cultivos celulares, animales de experimentación y humanos, combina experimentos de laboratorio, estudios con animales y un ensayo clínico preliminar en personas con síndrome del intestino irritable (SII).
Los resultados sugieren que el potencial saludable de la granada no depende únicamente de sus propiedades nutricionales, sino también de cómo sus compuestos son transformados por los microorganismos que habitan en el intestino.
La microbiota intestinal, clave para aprovechar los beneficios de la granada
Uno de los principales hallazgos de la investigación está relacionado con la transformación de la punicalagina durante la digestión.
Este compuesto, perteneciente a la familia de los elagitaninos, destaca por su actividad antioxidante. Sin embargo, su efecto en el organismo no depende exclusivamente de la cantidad ingerida, sino también de los procesos metabólicos que experimenta tras entrar en contacto con la microbiota intestinal.
La investigación ha identificado mecanismos mediante los cuales determinadas bacterias, como Lactiplantibacillus plantarum, son capaces de degradar la punicalagina y liberar ácido elágico, dando lugar a sustancias con distintas características de absorción y actividad biológica.
Este proceso, conocido como biotransformación, resulta fundamental para comprender por qué algunos compuestos presentes en los alimentos pueden modificar su actividad después de ser metabolizados por los microorganismos intestinales.
En otras palabras, las bacterias del intestino no solo participan en la digestión, sino que también pueden transformar los compuestos de la granada en sustancias potencialmente beneficiosas para la salud.
Resultados prometedores frente al estrés oxidativo y la inflamación intestinal
La investigación se desarrolló en tres etapas complementarias destinadas a analizar los efectos de los compuestos de la granada en diferentes condiciones experimentales.
En una primera fase, los ensayos con cultivos celulares mostraron que el extracto de granada previamente transformado por bacterias ejercía un efecto protector sobre la barrera intestinal, una estructura esencial para mantener el equilibrio del sistema digestivo.
Además, el extracto biotransformado obtuvo mejores resultados que el extracto original, lo que refuerza la importancia de la actividad bacteriana en el aprovechamiento de sus compuestos bioactivos.
La segunda fase consistió en un estudio de diez semanas con ratas Wistar, en el que se analizaron las consecuencias de consumir proteínas oxidadas sobre la microbiota, el metabolismo y la salud hepática.
Los investigadores observaron que esta ingesta se relacionaba con alteraciones de la microbiota intestinal, un incremento del estrés oxidativo y determinados cambios metabólicos. Sin embargo, la suplementación con extracto de granada rico en punicalagina contribuyó a atenuar algunos indicadores de daño oxidativo y acumulación de grasa visceral.
Estos resultados aportaron nuevas evidencias experimentales sobre el posible papel protector de los compuestos de la granada frente a determinados procesos asociados al deterioro metabólico.
Un ensayo clínico con pacientes con síndrome del intestino irritable
La tercera fase de la investigación trasladó los resultados al ámbito de la salud humana mediante un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, en el que participaron 18 adultos diagnosticados de síndrome del intestino irritable (SII).
Durante 30 días, nueve participantes recibieron una intervención con extracto de granada rico en punicalagina y probióticos, vinculada al Proyecto Granatum Europa, una iniciativa relacionada con productores agrícolas de Murcia y Alicante. Los otros nueve participantes recibieron placebo.
Los resultados mostraron cambios relevantes en distintos indicadores biológicos relacionados con la inflamación y el estrés oxidativo.
En concreto, los investigadores detectaron una disminución de marcadores plasmáticos de estrés glicooxidativo, como α-AAS, productos avanzados de oxidación proteica (APOPs) y pentosidina, así como de proteína C reactiva (PCR), un indicador utilizado para evaluar procesos inflamatorios.
El estudio también incorporó técnicas avanzadas de metabolómica, mediante el análisis de muestras de sangre, orina y heces, que permitieron identificar modificaciones en diversas rutas metabólicas.
Entre los hallazgos destacan cambios en la eliminación urinaria de ácido α-aminoadípico y trimetilamina N-óxido (TMAO), en la excreción fecal de histamina y un aumento de los niveles circulantes de ácido gamma-aminobutírico (GABA) y glutatión reducido (GSH), moléculas relacionadas con funciones metabólicas, antioxidantes y de señalización.
Estos resultados apuntan a una posible interacción entre los compuestos de la granada, la microbiota y el denominado eje intestino-cerebro, el sistema de comunicación bidireccional que conecta la actividad intestinal con el sistema nervioso.
Menos dolor abdominal y mejores indicadores de bienestar
Más allá de los cambios detectados en los análisis, el ensayo también registró mejoras en diferentes síntomas experimentados por los participantes que recibieron la intervención.
Según explica Caballero Fernández, los resultados se tradujeron en una mayor estabilidad de la consistencia de las heces, evaluada mediante la Escala de Bristol, una reducción del dolor abdominal, medido con la Escala Visual Analógica (EVA), y una disminución de las puntuaciones de ansiedad, valoradas mediante la Escala de Goldberg.
El investigador describe estos resultados como un reajuste molecular del eje intestino-cerebro acompañado de un importante alivio clínico.
No obstante, el reducido número de participantes y la corta duración del ensayo hacen necesario interpretar los hallazgos con cautela. Además, dado que la intervención incluyó extracto de granada y probióticos, el estudio no permite atribuir por separado todos los efectos observados a la punicalagina.
Será necesario desarrollar nuevos ensayos clínicos, con muestras más amplias y periodos de seguimiento prolongados, para confirmar la eficacia de esta estrategia nutricional y determinar su posible aplicación en pacientes con trastornos digestivos.
El síndrome del intestino irritable afecta al 8 % de la población española
El interés de estos resultados cobra especial relevancia ante la elevada presencia del síndrome del intestino irritable, uno de los trastornos digestivos funcionales más frecuentes.
Según datos de la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD), su prevalencia en España se sitúa en torno al 8 % de la población.
Esta enfermedad puede provocar dolor abdominal recurrente, distensión y alteraciones del ritmo intestinal, con episodios de diarrea, estreñimiento o una combinación de ambos. Sus consecuencias van más allá de las molestias digestivas, ya que pueden afectar significativamente a la calidad de vida y al bienestar emocional de quienes la padecen.
La FEAD señala que el 30 % de los pacientes derivados al especialista tras acudir a medicina general por problemas gastrointestinales presentan SII.
Además, las dificultades para identificar sus síntomas pueden retrasar el diagnóstico. Según los datos recogidos, solo el 19 % recibe un diagnóstico en la primera consulta, mientras que un 56 % necesita hasta cinco visitas médicas para obtenerlo.
Estas cifras reflejan la necesidad de seguir avanzando tanto en el conocimiento de la enfermedad como en el desarrollo de nuevas estrategias que contribuyan a mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Granada, ciencia e innovación: una oportunidad para el sector agroalimentario
Más allá de sus implicaciones en el ámbito de la salud, la tesis doctoral pone de manifiesto el potencial de la granada como fuente de ingredientes bioactivos de interés para la investigación alimentaria y nutricional.
La punicalagina se perfila como una molécula especialmente interesante por su actividad antioxidante y por las transformaciones que experimenta al interactuar con la microbiota intestinal.
El estudio también destaca el valor de conectar la producción agrícola con la innovación científica. En este contexto, iniciativas como el Proyecto Granatum Europa, vinculado a agricultores de Murcia y Alicante, muestran cómo la colaboración entre productores, desarrollo de nuevos ingredientes e investigación universitaria puede abrir oportunidades para generar mayor valor añadido en el sector de la granada.
La investigación abre así una doble vía de futuro: profundizar en el potencial de los compuestos de esta fruta para favorecer la salud intestinal y avanzar en el desarrollo de nuevos productos alimentarios respaldados por la evidencia científica.
Aunque todavía queda camino por recorrer antes de trasladar estos resultados a recomendaciones clínicas, el trabajo de Víctor Caballero Fernández aporta nuevas claves para comprender una cuestión cada vez más relevante en nutrición: no solo importa lo que comemos, sino también cómo nuestra microbiota transforma los alimentos y condiciona sus efectos en el organismo.













