Cuando el dolor no desaparece: las claves para identificar el dolor neuropático

dolor

Cuando el dolor no desaparece: las claves para identificar el dolor neuropático.

 

El dolor afecta a millones de personas y, cuando se prolonga durante meses, puede terminar condicionando el sueño, el estado de ánimo, la autonomía y prácticamente todos los ámbitos de la vida cotidiana. Con motivo del Día Mundial contra el Dolor, que se conmemora el 17 de octubre, la Sociedad Española de Neurología (SEN) pone este año el foco en uno de los tipos más complejos y difíciles de tratar: el dolor neuropático.

Más del 30% de la población española presenta algún tipo de dolor y alrededor de un 18% convive con dolor crónico, es decir, aquel que persiste durante más de tres meses. Además, más del 5% de la población experimenta dolor todos los días, según datos de la SEN.

Dentro de este problema de salud, el dolor neuropático merece una atención especial. Se estima que afecta a más de tres millones de personas en España y cada año se diagnostican unos 400.000 nuevos casos.

Aunque puede aparecer a cualquier edad, resulta más frecuente a partir de los 55 años y afecta ligeramente más a las mujeres.

¿Qué es el dolor neuropático?

No todos los dolores tienen el mismo origen.

La doctora Montserrat González Platas, coordinadora del Grupo de Estudio de Dolor Neuropático de la Sociedad Española de Neurología, distingue entre el dolor nociceptivo, que aparece como respuesta a una lesión, infección o enfermedad; el nociplástico, relacionado con alteraciones en el procesamiento del dolor; y el neuropático, provocado por una lesión o disfunción del propio sistema nervioso.

Este último es especialmente frecuente entre las personas con dolor crónico. Según la SEN, más del 60% de quienes padecen dolor crónico presentan, en mayor o menor medida, algún componente neuropático.

A diferencia de otros tipos de dolor, no cumple necesariamente una función de alarma frente a un daño. Es el propio sistema nervioso el que procesa de manera anómala determinados estímulos y los interpreta como dolorosos.

dolor neuropático

Quemazón, pinchazos y descargas eléctricas

Reconocer sus características puede facilitar que las personas consulten antes y lleguen más rápidamente a un diagnóstico.

Los pacientes suelen describir el dolor neuropático como una sensación quemante, punzante o continua, acompañada en ocasiones de:

  • calambres;
  • descargas eléctricas;
  • pinchazos;
  • sensaciones dolorosas localizadas en una zona concreta;
  • dolor que puede extenderse hacia diferentes áreas del cuerpo.

“El dolor neuropático es considerado uno de los peores dolores que existen, tanto por la dificultad de su tratamiento como por su enorme complejidad fisiopatológica y por la intensidad con la que lo experimentan los pacientes”, explica González Platas.

Una vez instaurado, tiene además una especial tendencia a convertirse en crónico.

Un dolor que afecta al sueño y al estado de ánimo

El impacto del dolor neuropático va mucho más allá de la propia sensación dolorosa.

Según los datos de la SEN, hasta un 85% de las personas que lo padecen considera que afecta de forma significativa a su calidad de vida.

Alrededor del 60% presenta trastornos del sueño y cerca del 40%, fatiga crónica. Además, aproximadamente un 34% desarrolla depresión y un 25% experimenta ansiedad.

El dolor puede generar así un círculo difícil de romper: dormir mal, sentirse agotado o presentar ansiedad y síntomas depresivos puede, a su vez, dificultar todavía más su manejo.

También afecta directamente a la autonomía. Un 65% de los pacientes ha tenido que limitar sus actividades cotidianas, y para muchas personas se convierte en un compañero de larga duración. Hasta un 40% lleva más de cinco años conviviendo con este problema.

Hasta dos años para obtener un diagnóstico

Una de las principales dificultades sigue siendo identificar correctamente el dolor neuropático.

Puede coexistir con otros tipos de dolor y su diagnóstico se basa fundamentalmente en los síntomas y en la evaluación clínica. Como consecuencia, muchas personas pueden pasar un largo periodo sin conocer exactamente qué les ocurre.

La SEN estima que hasta seis de cada diez pacientes pueden tardar dos años o más en obtener un diagnóstico preciso.

“El otro gran problema del dolor neuropático es su infradiagnóstico”, señala González Platas.

Para la especialista, mejorar su detección resulta especialmente importante porque un abordaje temprano puede cambiar significativamente la evolución y la calidad de vida del paciente.

“Cuando el dolor neuropático se identifica pronto y se trata de forma adecuada, no siempre desaparece por completo, pero sí puede controlarse, y eso puede suponer una diferencia enorme en el día a día de las personas que lo sufren”, explica.

Tres millones de afectados en España

El dolor supone además una parte muy importante de la actividad sanitaria.

Según los datos aportados por la Sociedad Española de Neurología, alrededor de la mitad de las consultas realizadas en Atención Primaria están relacionadas de alguna manera con el dolor y hasta una cuarta parte podrían estar vinculadas al dolor neuropático.

A escala internacional, se calcula que este problema afecta a entre el 7% y el 10% de la población mundial.

Precisamente por su elevada prevalencia, su impacto sobre la vida diaria y las dificultades de tratamiento, la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) ha declarado 2026 Año Mundial del Dolor Neuropático, con el propósito de favorecer la investigación, mejorar su identificación y aumentar el conocimiento social sobre esta enfermedad.

El tratamiento sigue siendo uno de los grandes retos

El manejo del dolor neuropático continúa siendo complejo. Con las opciones farmacológicas actuales, menos del 60% de los pacientes consigue un alivio considerado adecuado.

La SEN considera necesario avanzar hacia estrategias más eficaces a largo plazo y reforzar una atención multidisciplinar.

El tratamiento puede requerir la participación de neurólogos, especialistas de las unidades del dolor, rehabilitadores, neurocirujanos, fisioterapeutas, neuropsicólogos y psicólogos clínicos, dependiendo de las características y necesidades de cada persona.

Los especialistas reclaman asimismo una mayor formación profesional para reconocer cuanto antes no solo el propio dolor neuropático, sino también problemas asociados como las alteraciones del sueño, la ansiedad o la depresión.

Cuándo consultar por un dolor persistente

Convivir durante semanas o meses con sensaciones de quemazón, descargas eléctricas, pinchazos o calambres persistentes no debería asumirse simplemente como algo inevitable, especialmente cuando el dolor empieza a alterar el descanso o limita las actividades habituales.

Ante un dolor que se prolonga durante más de tres meses, presenta características poco habituales o afecta de manera creciente al día a día, es recomendable consultar con un profesional sanitario.

En el caso del dolor neuropático, llegar antes al diagnóstico no garantiza que el dolor desaparezca, pero puede permitir iniciar antes las estrategias para controlarlo y evitar que su impacto sobre la autonomía, el sueño y el bienestar emocional siga aumentando

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