Cómo envejecer con derechos

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mayores

La Fundación Grandes Amigos ha presentado el proyecto Envejecer con derechos: que la edad no sea un límite, junto a la Fundación Fernando Pombo y la Clínica Legal de la Universidad de Alcalá. El proyecto se centra en crear unos folletos asequibles para todos, materiales divulgativos en diferentes formatos, accesibles, dirigidos a las personas mayores y a su entorno, para facilitar el conocimiento de los conceptos jurídicos. Unos conceptos que son clave para el ejercico de los derechos de los mayores con garantía y en condiciones de seguridad, libertad e igualdad.

La directora de la Fundación Fernando Pombo, Ana Higuera, reconoció que este proyecto surge como consecuencia de uno de sus objetivos: «el acceso a los derechos de las personas más vulnerables». La forma de hacer llegar esos derechos a los mayores, es a través de los folletos para «acercar el derecho a las personas», y la creación de la web www.envejecerconderechos.org, que es una «web accesible». Derechos, que pueden leerse y escucharse, como el derecho al acceso a la justicia, derecho a desplazarse a otras comunidades autónomas, derecho a las prestaciones sanitarias, o el derecho a la vida independiente y a la integridad física, entre otros.

web derechos

El jurista y gerontólogo, Antonio Martínez Maroto, patrono de la Fundación Grandes Amigos, aseguró que «sigue habiendo marginación con respecto a los mayores y, probablemente, estos folletos puedan contribuir a que esa marginación sea menor». Quiso resaltar que cuando se desconocen los derechos «difícilmente se van a ejercer, por lo que lo primero es dar información y formación». Y recordó las situaciones de discriminación que han vivido los mayores durante la pandemia en el ámbito de la salud. Añadiendo que «hoy y mañana las discriminaciones del ámbito financiero siguen siendo sangrantes».

José Angel Palacios, El responsable comunicación de Fundación Grandes Amigos, José Ángel Palacios, recordó que su entidad se dedica a «paliar la soledad no desesada de los mayores y también a luchar por sus derechos». Porque tal vez una de las causas de la soledad lleva a una «vulneración de derechos, a actitudes edadistas, etc.». Palacios subrayó que este proyecto se ha realizado «en beneficio de toda la población».

El director de la Clínica Legal de la Universidad de Alcalá, Miguel Ángel Ramiro, explicó que desde 2009 editan unos folletos dirigidos a personas con VIH para que conozcan sus derechos. Experiencia que ha servido para «conseguir la alfabetización legal, ya que si como ciudadanos no conocemos nuestros derechos no podemos ejercitarlos».

Patricia Fita, responsable de proyectos en la Fundación Fernando Pombo, aseguró que estos folletos tienen un enfoque «de ofrecer conocimiento y el conocimiento es poder, por lo que vienen a empoderar a las personas mayores». Folletos que dan a conocer derechos pero que, además, «explica cuáles son sus implicaciones en el día a día de las personas».

 

dignidad

Dignidad y vejez

Javier Gomá Lanzón, ensayista y filósofo, director de la Fundación Juan March, se centró en la dignidad, que es un «concepto que aparece con especial brillo en la vejez». Es un concepto que está en boca de todos, pero no se define con claridad. En 2019 dedicó un libro a este término, y «mi principal sorpresa fue que no encontré ninguna aproximación filosófica a este concepto», no había una teoría sobre la dignidad. Por tanto, había una tarea pendiente, «hay materia aún digna de reflexión».

Para él la dignidad «es una excelencia por la que el poseedor merece un respeto». Todo hombre y mujer, con independencia de lo que haga, posee dignidad, así se constata en el siglo XX, «es universal, única, anónima y abstracta. Es un fin en sí mismo, nunca un medio», aclaró repasando la historia de este término, concretando qué es la «dignidad democrática».

En uno de sus libros define la dignidad como «una cualidad del individuo que lo hace resistente a todo, incluso al interés general y al bien común». Además, lo concibe como un «estorbo para las colectividades».  Él defiende que el «momento actual es el mejor momento de la historia desde el punto de vista material, y también en sentido moral«, porque no hemos progresado solo materialmente.

Reconoció que el haber llegado a la vejez es una buena noticia. «La vejez es un largo y completo estadio en la mayoría de las personas», no solo de unos pocos. «La ancianidad se ha convertido en un sólido cuarto de siglo», aseguró, recordando que cada etapa de la vida tiene «su momento de plenitud«. Y reconoció que lo mejor de esta etapa es «el ensayo de una ciudadanía emancipada de ser útil». El anciano, reflexionó, «es libre para practicar el puro arte de la vida, evidenciando la excelencia y la dignidad de la humanidad sin proyecto utilitario». Por eso, reconoció que los folletos que marcan este proyecto, «son ejemplo del respeto a esa dignidad de los mayores», aunque también es necesario hablar de la «cultura del descarte». Es decir, existe una «gran sensibilidad hacia la dignidad atropellada».

 

 

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