Carmen Gallardo muestra el alma de «La última reina»

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Eso es lo que intenta mostrar la periodista y novelista Carmen Gallardo en su último libro La última reina (La esfera de los libros): el alma de la reina Sofía. Un intento que nace de la observación y la documentación y que une ficción e historia reciente de nuestro país. La autora reconoce en esta entrevista que Sofía es una mujer con valores muy marcados, como el compromiso con la institución y el servicio a los demás. Nos acercamos de su mano a la mujer, la madre, la abuela, la esposa y la reina.

 

¿Qué tiene la figura de Doña Sofía para que eligieras acercarte a ella? ¿Qué es lo que despierta tu interés?
Desde hace años sigo las historias de las casas reales. Y en concreto, acercándonos a España, esta mujer que nos ha acompañado como reina a lo largo de nuestra vida, es una gran desconocida. Una figura que ha estado siempre ahí, siempre en segundo plano, discreta, siempre callada, siempre con su mejor gesto, y quise saber quién es esta mujer. Hubo un momento que me llamó muchísimo la atención, que es el día de la abdicación del rey, cuando están en el Palacio Real y su marido firma la abdicación de la corona de España, y la reina Sofía se gira y le mira.

«El compromiso con la corona y su idea del servicio han sido valores que me han impresionado»

Es así precisamente como arranca el libro. ¿Qué viste en esa mirada?
En esa mirada vi que podía haber tantos sentimientos encontrados. Era el final no deseado para un rey, porque ella es una mujer con valores muy tradicionales dentro de la realeza, que entiende que un reinado finaliza con la muerte del rey en la cama, y ellos estaban firmando la abdicación. Por otro lado estaba manteniendo la institución, facilitando que la corona pasase a su hijo. Es otro de los valores y de las misiones de esta mujer. Y luego, pensé que tal vez en ese momento estaba viendo pasar su vida, recuperando retazos de esos 39 años de reinado. Es a partir de esa imagen, de ese momento, cuando me planteé escribir este libro.

 

Una imagen te lleva a escribir, un gesto de la reina. ¿Para acercarse a ella, para intentar conocerla hay que analizar sus gestos?
Yo creo que sí. No solo a la reina, a las casas reales en general porque no conceden entrevistas. Ellos hablan a través de gestos, de sus movimientos, de sus miradas. Por eso en el libro utilizo un personaje ficticio que es un fotógrafo, y es a través de la cámara, a la que es muy complicado mentir por no decir que imposible, intento traspasar sus gestos, sus miradas, y llegar al alma.

Un objetivo muy complicado, ¿no? ¿Sobre qué base te has apoyado para conseguirlo?
La verdad es que no ha sido fácil. En La última reina existen tres patas sobre las que se asienta el relato, la parte novelada, la crónica periodística y la documentación histórica. Me he acercado al personaje a través de mucha documentación, creo que he visto (ríe) todos los NODO de la época, no sé la de veces que vi el video de la abdicación, fijándome en cada detalle para ver los movimientos de cada uno de los protagonistas. Además, me he acercado con muchas lecturas, todo para poder novelar después.

 

En esa parte novelada del libro, ¿qué fuerza crees que cobran los diálogos entre los personajes?
Cuando tú ficcionas intentas dar credibilidad a cada momento. Evidentemente yo no estaba ahí, ni nadie que no fueran ellos estaban ahí, pero creo que pueden tener bastante verosimilitud. A pesar que de, en la conversación que mantiene por ejemplo en la India con su madre, aunque está ficcionada ¿podrían ir por ahí los consejos de la reina Federica a la reina Sofía? Pues creo que sí. De todas maneras es ficción. La ficción ayuda a crear un personaje. ¿Es muy distinto el real al creado en el libro? Bueno, todos tenemos muchas aristas.

 

«A través de la cámara intento traspasar sus gestos, sus miradas, y llegar al alma»

 

La novela nos lleva a repasar momentos clave de la historia de nuestro país. De todos esos momentos, y fijándonos en Sofía reina, ¿cuál crees que ha sido el momento más complicado y cuál el más feliz?
El más complicado como reina entiendo que es la posibilidad de perder la corona. Cuando ocurrió el desgraciadísimo, por ser generosa en el término, accidente de Botsuana, la corona se tambaleó aquel 14 de abril y al menos en las redes sociales estalló la III República. Ese fue un momento muy complicado y, entiendo, que muy doloroso. Ella había trabajado (aunque no me gusta utilizar este término porque ella huye del término “profesional”), había volcado su vida, todos sus esfuerzos en la corona, y de repente su marido no ejerce, es hombre antes que rey, le falla a la institución y peligra la corona. Yo creo que ese es un momento clave como reina. Creo que como mujer bastante menos porque ya hacía tiempo que la relación era institucional. En cuanto al más feliz como reina y como madre, el nacimiento de su hijo Felipe, y como reina el momento, en 1975, en el que recuperan la corona con el gran reto de afianzarla, de mantenerla, porque no olvidemos los momentos tan difíciles que se vivieron entonces. Porque parece que nos hemos olvidado un poco, he querido destacar en el libro momentos clave de aquellos años de la transición donde incluso la paz social pudo estar en serio peligro.

Y como mujer, con todo lo que esto implica (esposa, madre, abuela), ¿cuál ha sido el momento más feliz y cuál el más complicado?
El más feliz insisto de nuevo en el nacimiento de su hijo, de sus hijos en general pero el de su hijo tenía la doble vertiente, como mujer y como reina. Aunque ella misma ha reconocido la felicidad que sintió durante el largo viaje de novios que le hubiera gustado congelarlo en el tiempo. Y antes, siendo más joven, la vida familiar en Tatoi con su padre, al que adoraba, porque ese mundo familiar es un tiempo básico en su formación y en su recuerdo. Y el más triste como mujer, creo que fue constatar que su matrimonio está roto.

 

¿Cuál crees que es su papel hoy?
Fíjate, hablábamos antes de los gestos y su lenguaje de gestos está siendo absolutamente expresivo en estos últimos tiempos. Hace un año el rey se va a resort árabe y ella se queda porque es la reina de este país. Ella no lo acompaña. Sabe que tiene que seguir apoyando a la institución a lo largo de toda su vida, hasta el último suspiro. A pesar de que su agenda es mínima ya, con sus gestos nos lo demuestra. Ella se va a vacunar el día que le toca al centro de salud que le corresponde a su domicilio. Gesto que es una manera de hablar. No está diciendo que será respetuosa con las normas de la institución y de la sociedad.

 

Después de mirar esta historia a través del prisma de la cámara, de analizar los gestos para llegar al alma, ¿qué cualidad de esta mujer te ha llamado más la atención?
Yo destacaría, sin duda, el compromiso. Ha sido la eterna mujer discreta, disciplinada, y el compromiso con la corona y su idea del servicio han sido los valores que más me han impresionado. Casi tanto como la espiritualidad, no es solo una mujer religiosa, es espiritual. Esta idea tan difícil de combinar, el sacrificio, el servicio, que son valores religiosos, me costaba entenderlos desde una reina, pero he intentado situarlos.

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