Cómo liberarnos de las emociones que nos enferman

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Maribel Barranco

Es necesario comprender el pasado para poder cambiar nuestro presente, según Maribel Barranco, autora del libro Descodificarte publicado por Vergara. Un auténtico manual para ayudarnos a liberarnos de las emociones que condicionan nuestro día a día y que, incluso, pueden llegar a provocar enfermedades. Barranco, que es especialista en descodificación biológica, nos propone este método para poder reconocer qué quieren decirnos nuestras propias emociones y para reconocer cómo actúan sobre nuestro cuerpo.

 

Maribel nos propones comprender el pasado para modificar nuestro presente. ¿Cómo es esto?

Si, así es y no es una tarea fácil, pero es básica y la verdad es que una vez que lo haces es una transformación brutal en tu vida.

 

Una transformación para la que nos invitas a utilizar la descodificación biológica. ¿Qué es exactamente?

La descodificación en realidad es un acompañamiento emocional. De hecho, yo soy acompañante en descodificación, no soy terapeuta. Es un acompañamiento en el que el paciente y el terapeuta exploran juntos unas situaciones que se han sido dolorosas y que han quedado grabadas a nivel inconsciente, pero que acceder a ellas y liberar la atención que han generado en ese momento es necesario para liberar la tensión, porque esta puede estar provocando un síntoma, una enfermedad.

 

¿Existe, por tanto, una relación directa entre una situación de estrés, una situación difícil que hayamos vivido en el pasado con alguna enfermedad o síntoma que tengamos actualmente?

Tiene absoluta relación. Cuando se ive una situación estresante, un conflicto,  lo vivimos de determinada manera, como una emoción siempre negativa, por supuesto, y después, con el paso del tiempo se desencadena un síntoma. Puede ser un solo instante, un shock, un momento que nos sorprende mucho y que vivimos emocionalmente con mucho estrés. O pueden ser distintas situaciones,  como algo prolongado en el tiempo que seguimos viviendo con la misma emoción. Pero al final el desencadenante es el mismo, es el síntoma. Cuando decimos síntoma pensamos inmediatamente en enfermedad, y lo consideramos como algo negativo. Pero si hablamos de alerta, ya no es tan dramático, porque el síntoma es el lenguaje que utiliza el cuerpo para comunicarse con nosotros. No tiene otra manera. El síntoma habla. Hay muchísimos síntomas, y cada uno habla de una vivencia específica.

 

«Una vez que la emoción se ha liberado ya, el síntoma no tiene ningún sentido»

 

¿Llegas a la descodificación biólogica por curiosidad profesional o por necesidad personal?

Es una necesidad personal. Yo empecé con los temas energéticos primero, buscando solución a una sensación de no sentirme bien, sin saber muy bien por qué, pero internamente sentía que no estaba bien. Empecé con el reiki para ver si era cuestión de energía y la verdad es que me ayudó. Luego continué con los Registros Akáshicos para poder acceder a la información un poquito más elevada, que también me ayudó el. Lo que pasa es que hasta que no me tope con la descodificación no le encontré sentido a todo. Fue de manera casual. Un día una amiga mía me dijo que iban a dar una charla de descodificación, y la acompañé. La verdad es que ni sabía lo que era, por eso entiendo que mucha gente no sepa lo que es. Y cuando estábamos en la charla, encontré respuestas a las cuestiones que yo me estaba planteando, todas mis necesidades intelectuales están aquí, están en esto.


Es decir que llegaste buscando respuestas y las encontraste.

Sí, porque yo creo que a determinadas terapias solo se llega buscando respuestas. Si tú estás bien en la vida y no tienes problemas, no vas a buscar terapias, vas a buscar  entretenimiento. Pero si no estás bien, ya sea por una enfermedad o porque a nivel personal no te encuentras bien, vas a buscar ayuda y entonces puedes dar con esa terapia o con otra.

 

¿Podemos poner algún ejemplo para entender cómo una emoción negativa pasada, una situación de estrés complicada puede generar un síntoma hoy?

Por ejemplo, algo sencillo, por ejemplo pensemos en un despido. Eres un hombre de familia o una mujer, te despiden del trabajo y en tu casa eres la única persona que lleva un sueldo. Entonces aquí tienes dos posibilidades. Una, que te lo tomes como algo positivo de decir bueno, pues voy a poder encontrar otra cosa. Salgo de mi zona de confort, puedo acceder a otro trabajo mejor porque en este ya estaba un poquito cansado, entonces ahí no va a aparecer el síntoma. Sin embargo, si te despiden del trabajo y empiezas a sentir que te va a faltar el dinero, que vas a vivir en carencia, que probablemente tengas hasta problemas para comprar la comida. Ahí el organismo va a dar una respuesta porque todo se basa en un programa biológico de supervivencia. Cuando se vive una situación de estrés y te dan una solución desde el exterior, no hay problema, no va a pasar nada. Pero si no encontramos la solución en el exterior, se va a producir en el interior y va a ser nuestra biología. Entonces, ante este caso, por ejemplo el despido, si la persona empieza a sentir la carencia, su hígado, que es el encargado de almacenar la reserva, se pondrá hacer más función para guardar más. A lo mejor podemos tener un hígado graso.

 

“El síntoma es el lenguaje que utiliza el cuerpo para comunicarse con nosotros”

 

Además de esa relación clara entre emoción y síntoma, dependiendo de la situación de que se trate ¿afectará a uno u otro órgano de nuestro cuerpo?

Sí, porque va a depender de la etapa embrionaria a la que pertenezca ese órgano. Para entenderlo mejor vamos a centrarnos en el cerebro. Tenemos de base el cerebro reptiliano y el cerebro arcaico, que es el primero que compartimos con el mundo animal y vegetal, regula las funciones básicas de la supervivencia, el respirar y los latidos del corazón. Luego está el cerebro límbico, que es el de las emociones. Y por último, según se fue desarrollando, apareció el neocórtex. Dependiendo de en cuál de estas tres etapas del conflicto va a dar diferentes síntomas. Si tenemos los conflictos en el en el tronco cerebral, en el cerebro arcaico, pues tendremos problemas respiratorios, por ejemplo. Después, según se fue desarrollando el cerebro, fue naciendo la necesidad de protegernos. Entonces, en la segunda etapa se van a dar conflictos de agresión y desprotección. Una vez que termina esta etapa, aparece la etapa del movimiento para buscar el alimento. En esta tercera etapa están los conflictos de desvalorización y de rendimiento. Y por último, en la cuarta etapa, en la del neocortex, están las relaciones personales.

 

Decías que todo síntoma tiene su función. ¿Cómo se hace ese camino hacia atrás para descubrir de dónde viene?

Lo primero es reconocer qué es lo que necesita tratar. Si se tiene un síntoma físico determinado con un diagnóstico médico, es perfecto, pero puede tratarse de algo relacionado con el comportamiento o de actitud en la vida que también se puede trabajar. Cuando la persona tiene claro lo que quiere trabajar y viene a consulta, tenemos que acceder a la información que hay en el inconsciente, porque todo está en el inconsciente. Sin embargo, una persona a nivel consciente no puede, aunque recuerde situaciones, acceder a esa información porque fue tan dolorosa que está guardada. Necesita de un acompañante para acceder a esa información. A esta información accedemos a través de una hipnosis muy leve porque la persona está consciente en todo momento, pero a través de las sensaciones corporales vamos a ir reviviendo desde el momento presente hacia atrás en el tiempo, situaciones que haya vivido de la misma manera. La persona no tiene que hablar, no tiene que ir contando la historia. La persona cuando entra en contacto con esa emoción, siente los síntomas en el cuerpo, ya sea a través palpitaciones, de sudor en las manos, de ardor en la cabeza. Lo que hacemos en ese momento es ir atrás en el tiempo y, al final, encontramos ese momento donde se quedó codificada esa vivencia.

 

Descodificarte Cuando se llega a ese momento, ¿qué ocurre?

Cuando llega este momento la persona generalmente se derrumba porque entra en la emoción, en esa que no pudo liberar en aquel momento. Y es el momento en el que hay que dar espacio para que la persona pueda liberar esa emoción. Una vez que la emoción se ha liberado ya, el síntoma no tiene ningún sentido, porque puede ser una emoción que se haya grabado en la infancia y a día de hoy tener 40 años y seguir cargando con ella ya no tiene ningún sentido.

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