Cómo afecta anímicamente el dolor de espalda

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dolor de espalda

La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor –IASP– define el dolor como “una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada a una lesión real o potencial o descrita en los términos de dicha lesión”. Esta definición aceptada por el mundo científico y sanitario, incluida la OMS, ya reconoce que el dolor también es una experiencia emocional. Entre los dolores más frecuentes a partir de los 50 años se encuentra el de espalda, así que es uno de los que más nos puede afectar anímicamente en la madurez.

 

Todos los dolores que afectan a la espalda no son iguales. Pueden producirse en diferentes zonas como la columna lumbar, cervical, intercostal… Además, se puede tener desde un dolor puntual, temporal, producido por un accidente o lesión, hasta otro prolongado en el tiempo, o incluso crónico y no todos afectan al ánimo de la misma manera.

más de 50 años

Dolor de espalda crónico

Los dolores que más afectan anímicamente a quienes los padecen son los que más se prolongan en el tiempo y, según la encuesta europea de salud 2020, en España el 23,1% de los personas padece dolor de espalda crónico. Este dolor afecta a la salud en general, se duerme peor, puede aumentar la frecuencia cardiaca y respiratoria e incluso se pueden padecer problemas de estómago u otros óganos debido a la medicación. Cuando este dolor incapacita a la persona para hacer su vida normal la va desgastando anímicamente y puede ocasionar desde falta de autoestima a trastornos de ansiedad y depresión. Otro factor que influye en el estado de ánimo es la certeza que tiene el paciente de que este dolor va a marcar el resto de su vida porque su dolencia no tiene curación.

Es importante prestar especial atención en las estaciones frías porque a muchos pacientes el dolor de espalda crónico se les agudiza en los meses de bajas temperaturas. Si al aumento del dolor le sumamos, además, el frío y los días cortos con menos luz, es fácil que el estado de ánimo también empeore.

Aunque, como hemos explicado, sea el dolor crónico el que más nos afecta emocionalmente, no podemos olvidar el dolor de espalda causado por un accidente o lesión. Al dolor agudo que pude producirse cuando sufrimos una lesión en la espalda, tenemos que añadir que la vida se nos paraliza por un tiempo. Se rompen nuestros planes, no podemos atender nuestro trabajo y todo esto crea una sensación de frustración, preocupación y angustia que afecta a nuestro ánimo.

Sea cual sea el tipo de dolor es importante que el médico explique al paciente a qué situación se enfrenta, qué tratamientos se pueden aplicar, qué posibilidades hay de curación o mejora y hacerle las recomendaciones sobre el tipo de vida y comportamiento que debe tener para que el dolor desparezca o mejore cuando es crónico y así pueda prepararse para afrontarlo.

Ignasi Catalá

Dr. Ignasi Catalá.

Neurocirujano y subdirector del Instituto Clavel.

 

 

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