Máxima prudencia ante la vuelta a las residencias

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La vuelta a cierta normalidad en las visitas a las personas mayores, ha sido el tema tratado en el programa Palabras Mayores con Lourdes Bermejo, Vicepresidenta de Gerontología de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología y Ángeles, una vecina de Madrid, de 72 años, un ejemplo de lo que debería ser el envejecimiento activo, que ha contado cómo vive el confinamiento.

“Todos tenemos muchas ganas de verles, achucharles, estar con ellos, pero tenemos que ser muy cautos porque el virus está todavía por aquí”, advierte Lourdes Bermejo. “Si el virus entra en una residencia, puede provocar que una persona o las que conviven con ella acaben en situación de aislamiento.”

Según esta gerontóloga, se están tomando las medidas adecuadas y los centros residenciales van a ir pautando las normas necesarias y dando información previa a los familiares sobre cómo deben ser las visitas. “La información previa es importante; por eso se pueden mandar cartas a las familias, explicar por qué las medidas y cuáles son, cómo deben pedir cita para organizar los tiempos y que no se acumulen las personas”.

“Para ser responsables necesitamos la información adecuada. Si se proporciona bien esa información, todo se desarrolla con más tranquilidad y seguridad.” Precisa que en las personas que viven en esos centros hay situaciones muy diferentes: algunos han estado libres todo el tiempo; otros tienen que ir a los hospitales por otros motivos diferentes al COVID y a la vuelta tienen que hacer un aislamiento… Incluso en un centro limpio hay muchas situaciones que hay que organizar. Los familiares tienen que entender y ser conscientes de que hay normas o instrucciones diferentes porque los criterios no pueden ser exactamente iguales. Hay diferencias en territorios, en las personas que visitan, en la carga viral… mucha variabilidad.

Recomienda también que el aumento de comunicación con los familiares que se ha registrado en los meses de confinamiento con cartas, llamadas, videoconferencias… con las que se quería suplir la falta de contacto, deberían mantenerse a partir de ahora y no darla por terminada porque vuelvan las visitas- “Todos seremos más felices”.

En el programa se ha podido conocer a Ángeles, una vecina de Madrid de 72 años, ejemplo de envejecimiento activo y que ha narrado su experiencia en el confinamiento. “He estado un poco más sola de lo habitual porque me gusta salir y entretenerme en mis actividades y todo eso se ha cortado.” Ángeles vive el confinamiento con su marido, pero alejada de sus hijos y de su nieto al que echa mucho de menos.  “No tengo ningún familiar en residencia, pero me ha llegado muy hondo la situación en las residencias y es en lo que más pienso. Muchas de esas personas tienen deficiencias cognitivas y de demencia, pienso que lo han pasado fatal y los familiares también».

Ángeles ha empezado a salir, aunque advierte que le cuesta porque “hay mucha irresponsabilidad por la calle. Lo que más me cuesta es no poder pasar de una provincia a la otra para ver a mi nieto. Hemos mantenido el contacto con videollamadas porque si no, esto hubiera sido terrible.”

“El nieto también lo padece porque está acostumbrado a ver a sus abuelos y es duro para él. Estoy deseando dar achuchones”.

En su vida cotidiana, desde que se jubiló, Ángeles va al centro para adultos todas las tardes, de lunes a jueves a realizar distintas actividades y es algo que echa mucho de menos porque se considera una persona muy activa, con muchos intereses. “Ahora me dedico a pintar, escribir, hacer mandalas… los profesores nos escriben… Hemos estado activos con las tareas, con labores; he estado distraída… además, me gusta mucho leer. No me he sentido aburrida porque soy casera. El mejor momento en estos tres meses ha sido el de hablar con mis hijos. Desde luego, la actitud de querer seguir aprendiendo ayuda a cumplir años bien. Qué hubiera sido de mi desde que me jubilé hace diez años sin esta actividad… toda la tarde viendo la televisión… eso es una ruina para cualquier cabeza. Hay que prevenir situaciones de deterioro cognitivo.”

Ángeles está deseando volver a ver a su nieto, volver a su centro de día y compartir las experiencias con los demás compañeros y le gustaría que, en ese momento, haya responsabilidad en las calles en cuanto a medidas de protección.

 

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