El momento es ahora

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ahora es el momento

En estos días he escuchado frases como “parece mentira, ya de nuevo en enero” o “cómo pasa la vida de rápido; hoy es mayo y en cuanto te despistas estás comiendo las uvas” o también “¿hace cuánto estuvimos de vacaciones en Asia, el año pasado? No se trata de una dificultad de memoria, sino de una falta de atención ante lo que nos pasa y cómo nos ocurre. Desde el Coaching, te acompaño en tu proceso de atención plena.

Mirar hacia adentro, para conocer qué es lo que está pasando, para ser conscientes de cuál es nuestra realidad y de cómo la enfocamos; “Verlo todo por primera vez, porque con esos ojos de descubrimiento ante lo nuevo, lo desconocido, lo que se presenta, nos abrimos a la experiencia”, dice Verónica Amor, experta en Risoterapia y que hace unas semanas ha participado en la cumbre virtual “Compartiendo Conciencia”, a su vez organizado por la coach Yolanda Martínez.

“Estar presente en el aquí y ahora nos permite observar lo que está alrededor y sentirlo a la vez”, dice esta experta; “por ejemplo, puedes ir a dar un paseo y estar en tu mente, pero también observar y sentir los árboles o el canto de los pájaros”. “Son todas ellas cosas que solemos dar por hechas en nuestra vida y a las que hemos dejado de prestar atención”, dice Verónica Amor.

 

Recuperar la atención

“Todos los adultos fueron una vez niños, pero pocos lo recuerdan”, dice la coach experta en Risoterapia; “La risa natural y espontánea de la niñez se va puliendo, de forma que se convierte en algo degradado por creencias y experiencias”; “Entramos en creencias por condicionamiento que nos atan a una estructura de la que no nos podemos mover”.

Esta emocionalidad nos lleva a “desconectar del momento presente y a dejar de disfrutar, perdiéndonos en nuestra propia mente”; lo cual explica que incluso en tiempo de vacaciones el estrés e incluso la ansiedad nos acompañen.

“En los juegos de los niños no existe un para qué”, dice Verónica Amor; “Simplemente disfrutan y experimentan; sin embargo, los adultos parece que lo primero que buscamos es un motivo concreto para disfrutar”.

Para esta experta en Risoterapia, “todo está a nuestro alrededor, a la espera de que le prestemos atención”; y nos recomienda “ser espontáneos y hacer lo que nos salga en ese momento, permitiéndonos ser nosotros mismos”.

Amor nos propone los talleres de Risoterapia, para los que “no es preciso tener ganas de reír, puesto que la risa surgirá de la complicidad, del experimentar y compartir, ya que es un proceso que no se fuerza, sino que ocurre de manera natural”.

Claro que ello no supone estar alegres todo el día, pues dice Verónica Amor que “para llegar a la alegría, en ocasiones requiero soltar la rabia, lo que implica un proceso”.

la risa

Razones para la risa

Uno de los grandes enemigos de la atención es el estrés y la ansiedad. Los expertos hablan de que el cortisol que generamos cuando nos sentimos nerviosos bloquea la estructura de pensamiento, facilitando en cambio la acción de huir, luchar o quedarnos “congelados”. Así parapetados, la observación es para nosotros casi imposible, perdiéndonos los detalles de lo que vivimos. Para Verónica Amor la Risoterapia contribuye a la relajación, soltando algunas emociones enconadas y permitiéndonos darnos cuenta de qué es lo que sentimos y para qué.

De nuestra relación con la risa depende, por tanto, gran parte de nuestra atención plena, el afamado mindfulness, tan beneficioso para la salud mental y emocional. Verónica Amor nos propone el siguiente decálogo:

  • Sonreír al espejo. Cada mañana, acercarse al espejo y dedicarse una sonrisa; inevitablemente la risa llega, lo que lleva a que el día se inicie de modo positivo, información que, a su vez, pasará a nuestro cerebro.
  • El boli en la boca. En momento de estrés, cansancio o nervios, podemos coger un bolígrafo y, abriendo bien la boca, colocarlo en ella de modo transversal durante quince segundos. Al reír y pensar que no es posible sostener al mismo tiempo el boli, logramos el efecto mindfulness.
  • Revivir un momento divertido. ¿Te ha pasado alguna vez que recuerdas alguna escena divertida, bien porque te lo trae a la mente un hecho cualquiera u otra persona que también lo haya vivido?. Verónica Amor nos propone recordar uno de esos momentos. Para ello hay que cerrar los ojos y revivir la escena, la cual sentiremos como vívida.
  • La guerra de las frutas. Estar hasta los tomates, hasta las manzanas o los pimientos constituye un lenguaje que te permite liberar emociones de forma divertida, sin usar términos aversivos que te llevarían a entrar, de nuevo, en bucle emocional.
  • Me lo digo cantando. Estabas cocinando tu receta estupenda de tortilla de patatas pero, al darle la vuelta, se ha caído al suelo. Verónica Amor nos propone que te lo cuentes a ti misma cantando. De esta manera, desdramatizarás el momento y te permitirá ser consciente del momento y liberar endorfinas riendo.
  • Sonreír por doquier. A pesar de la mascarilla, puedes sonreír a todo y a todos. Sé consciente de cómo te sientes al hacerlo, aunque creas que nadie lo nota, la forma en que entrecierras los ojos al sonreír hace saber a los demás que lo estás haciendo.
  • Hacer cosas. Cuando sentimos algo de estrés, podemos contraatacar con acciones como ponerse a bailar, acudir a la naturaleza o hablar con alguien por teléfono (personas vitamina muy recomendables) “Es una manera de redirigir, de llevar a cabo acciones que nos hagan sentir bien”, dice Verónica Amor.
  • “Son justo esas cosas que nos ayudan a conectar con nuestra alegría interna y nos permiten prestar atención, reconocer nuestras habilidades y agradecer por lo que tenemos. Cada día”.
    ¡Feliz Risoterapia! ¡Feliz Coaching!

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