Cómo transformar tus creencias

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¿Te has planteado alguna vez cuáles son tus creencias? Me refiero a las que aluden a tus logros, capacidades y habilidades para conseguir lo que deseas en tu vida. Algunas de tales creencias son en realidad heredadas o adquiridas durante la infancia, cuando nos validan para ser ingeniera o veterinaria. O todo lo contrario, al hacernos sentir que no seremos capaces de alcanzar dicha meta. Aquello que nos limita o nos pone “palos en las ruedas” es lo que se conoce como creencias limitantes, ¿quieres transformar esas convicciones? Desde el Coaching te acompaño.

 

Hace algún tiempo, me preparaba para el examen de conducir. Llegado el día de la prueba práctica, quien evaluaba mi destreza al volante no dejó de realizar lo que para mí eran muecas y chasquidos, que elevaron mi estrés hasta límites insospechados, por lo que no logré pasar la prueba.

Recuerdo que, al comentarlo con una de mis personas favoritas, estaba tan desesperada que le hablé de que lo dejaría, aunque el examen teórico lo hubiera aprobado. Deseaba abandonar.

“Lo primero es estar en coherencia con una misma, es decir, entre lo que siento, pienso, digo y hago”, dice Èrica Vilaró, psicóloga General Sanitaria; “para ello es importante tomar consciencia de mi situación, para poder salir del piloto automático”.

Vilaró ha participado recientemente en el congreso virtual “Alimentación con Consciencia”, organizado, a su vez, por los coaches Paulina Peña y León Von Hohenheim.

Esta experta nos propone las siguientes preguntas: ¿Qué es lo que te ha llevado hasta aquí?; de entre esas acciones, ¿cuáles dependían de ti?, ¿qué te gustaría hacer de forma distinta en el futuro?.

“De esta manera podemos ser más conscientes de nuestra responsabilidad, a partir de qué nos estamos rodeando, cómo vivimos los acontecimientos de cada día o hacia dónde nos dirigimos”.

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El esquema del pensamiento

Èrica Vilaró explica el contenido de tales cuestiones: “Para saber de qué te estás rodeando, te propongo que te preguntes qué información permites que te llegue, a qué dedicas tu tiempo ¿a cuidarte? ¿En qué se basa tu rutina?”; “te invito a que te des cuenta de qué personas te rodeas, de la energía que te transmiten, de estar atenta al tiempo de calidad con tus seres queridos y también qué es lo que das tú”.

“Es importante también que te preguntes cuál es tu actitud ante los hechos de la vida, ya que es mediante la primera como se interpretan los segundos, que son los que son, aunque de forma muy distinta, según se enfoquen”.

En esta interpretación juegan un papel relevante los tres arquetipos incluidos en el llamado “Triángulo dramático de Karpman”, modelo psicológico y social de interacción humana creado por el psicólogo del mismo nombre. Acusador perseguidor, víctima y salvador son los roles por los que, tarde o temprano, discurrimos la mayoría de los humanos.

“Identifica tres roles en los que nos situamos en momentos de conflicto con otros o con nosotros mismos”, dice Vilaró, que identifica los elementos característicos de cada uno: “el acusador o perseguidor juzga, critica, hace sentir mal al otro, ya que es la forma en la que reconoce su autoridad”

“El papel de víctima se caracteriza por ser una queja constante, aunque no toma decisión alguna para salir de sus problemas”, dice Èrica Vilaró; “necesitan ayuda y utilizan sintagmas como no puedo, no soy capaz, no lo voy a lograr, echando la culpa de sus dificultades a los demás”.

Por último, el salvador “desea ayudar a los demás, por lo que aconseja y actúa de forma sobreprotectora, impidiendo que los demás se desarrollen”; “vamos transitando por los tres arquetipos, pues dependiendo de las personas con las que nos relacionemos, nos identificaremos con uno de los tres”.

Sin embargo, ninguno de los tres roles permiten que nos relacionemos de forma sana, ya que lo que provocan, en realidad, es que pongamos el foco en los otros, señalemos afuera y demos crédito a esas creencias limitantes que nos frenan, que nos incapacitan para alcanzar nuestros logros deseados.

Para Èrica Vilaró, el esquema del pensamiento parte de un hecho que ocurre, al cual yo le doy una interpretación.

La rueda que integra Realidad – Pensamiento Creencia – Emoción Reacción – Resultado – Valoración constituye un esquema de pensamiento que se va retroalimentando, según dice Vilaró. “Pongamos el caso de que rechazan mi currículum en la empresa a la que lo he enviado, tras realizar una entrevista de trabajo; lo siguiente es que le doy una interpretación a ese hecho”.

Dicha interpretación puede ser del tipo: “no lograré el trabajo, todo está mal”, con la consiguiente desesperanza o lo que nos propone Vilaró: “puedo preguntarme cómo fue la entrevista, qué es lo que hice y si fui capaz de transmitir lo que sé”; “después de esto, puedo hacer una valoración y mostrar una actitud diciéndome que sí, que lo hice bien aunque puede que no encaje en dicha empresa, o también que puedo hacerlo mejor en la próxima ocasión que se me presente”.

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Cómo transformar las creencias

“En la retroalimentación, si valido mi creencia del no valgo para nada, lo que haré será reforzar dicha valoración, por lo que la próxima vez acudiré desesperanzada a la entrevista”, dice Èrica Vilaró, que nos invita a “detectar este tipo de pensamientos y transformarlos, neutralizarlos”.

¿Cómo puedes transformar tus creencias?, la psicóloga Sanitaria Èrica Vilaró nos propone los siguientes pasos:

  • Detectar los pensamientos y creencias limitantes. ¿Qué te dices a ti mismo para reaccionar de ese modo?. Erica Vilaró distingue entre el conflicto (qué ha pasado), la creencia (qué has pensado) y la emoción (qué has sentido).
  • Buscar alternativas para reescribirlas. En el ejemplo de más arriba, cuando se produce el hecho de que no me dan el trabajo, los pensamientos del tipo “no me quieren en ningún puesto”, “no valgo para nada”, “necesito que me acepten” o “necesito la aprobación de los demás para sentir que tengo valor” pueden transformarse en la siguiente creencia: “mi valor depende de mí”.
  • Reflexionar a propósito de lo que deseas hacer con tu vida. Erica Vilaró señala que puedes darte cuenta de cuáles son tus cinco valores principales, tu sueño y tu propósito. “Tanto para los sueños, aquello que nos hace ilusión y que aún no hemos llevado a cabo, como para el propósito, es decir, lo que deseamos dar de nosotros a los demás, es muy importante conectar con nuestros dones y talentos”, dice Vilaró.
  • Ser coherente contigo mismo. Para ello Erica Vilaró te invita a dedicar tiempo a conocerte, a prestar atención a la manera en que te hablas, a que definas tus sueños y valores, a escuchar tu cuerpo y tus emociones, a la aceptación de que cualquier cambio supone un riesgo, o al hecho de que no temas pedir ayuda, apoyándote en aquéllos que te rodean.

Para quienes habéis llegado hasta aquí, os cuento algo más a propósito de mi aventura con el carnet de conducir. Llegó un momento en el que, tras reflexionar, me di cuenta de que deseaba conducir. De hecho, es una de mis actividades favoritas, ¡me encanta manejar vehículos de distinto tipo!.

Conseguí, de modo intuitivo, transformar mi creencia limitante (no valgo para llevar un coche, soy un desastre, por qué me pondré tan nerviosa en el examen) en un pensamiento de acción: “la próxima vez me saldrá mejor”.

El día de la prueba, llegué, hice el recorrido sugerido por el examinador y… obtuve mi permiso de conducir. Mi logro fue grande, enorme, pues fue la primera vez que supe transformar una creencia limitante. Y tú, ¿te atreves a modificar tus creencias?

Y recuerda que, tal y como dijo Albert Einstein, “locura es hacer la misma cosa una y otra vez, esperando obtener un resultado distinto”.

¡Feliz Transformación de Creencias! ¡Feliz Coaching!

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