Beau, el perro que con el olfato dectecta en ancianos los trastornos del estado de ánimo.
El aislamiento social, la soledad, los problemas de ansiedad, el deterioro funcional o cognitivo de las personas mayores han hecho que la demanda de intervenciones asistidas con perros coterapeutas se hayan duplicado en el último año. La entidad Tan Amigos de Tarragona atiende anualmente a más de 1.500 usuarios, la mayoría entre las 30 residencias de ancianos con las que colabora. “En el 90 % de las actividades con estos animales fueron para reducir el sentimiento de soledad”.
En la residencia de mayores en Reus de Ballesol han conseguido además que “la conexión emocional con el perro rompa el aislamiento del usuario de forma inmediata, siendo un catalizador social que no sólo acompaña sino que reconecta a la persona con su entorno y con sus propios recuerdos”, valora Ariadna Parera, Técnica en intervenciones terapéuticas y educativas asistidas con perros en Tan Amigos.
Beau no es un perro cualquiera. Es un mestizo de border collie que fue abandonado y atado en la puerta de un supermercado en 2023. A sus cinco años tiene la habilidad de detectar a quienes están emocionalmente bajos. Capta estados de ánimo a través del lenguaje no verbal y señales químicas imperceptibles para el humano. Su presencia y compañía en las residencias para personas mayores es mejor que un medicamento. “Les da suaves golpecitos con el morro o pide mimos con la pata para forzar esa conexión necesaria. Beau lo consigue en innumerables ocasiones, brindando consuelo a quienes más lo necesitan en ese momento”.
Técnicos y expertos en IAP (Intervenciones asistidas con Perros) del proyecto Tan Amigos junto a los profesionales de esta residencia de mayores en Reus de Ballesol comparten una motivación. Consideran que el sentimiento de soledad y el aislamiento no es sólo un área de trabajo, sino el trasfondo de casi todas las intervenciones. “El 100 % de nuestras actividades trabajan este aspecto de forma intrínseca”. Aunque las sesiones de terapia con perros en ancianos tengan el objetivo técnico de la rehabilitación física o la estimulación cognitiva, “la conexión emocional con el perro rompe el aislamiento del usuario de forma inmediata”.
Menos médico y más humor
Los diferentes estudios que Tan Amigos y Ballesol llevan realizando tras cada sesión quincenal, subrayan los beneficios en la salud y el bienestar de los participantes. Personas que apenas participan en otras propuestas no faltan nunca a su cita con los perros. Generando un clima que “incluso suaviza los caracteres más fuertes”. Hay más conclusiones. “Las personas mayores que interactúan con perros tienen mayor actividad física y tienen más sentido del humor, llegando a sonreír más veces que aquellos que no tienen esta compañía”.
Físicamente, el perro es un motivador nato. La estimulación ocurre de forma orgánica: desde caminar hacia la sala hasta el ejercicio motor de peinar al animal, acariciarlo o lanzarle la pelota. “No es un ejercicio impuesto, es una interacción deseada que activa cuerpo y mente”, recalca Parera.
Dominó perruno
Emilia lleva más de un año en Ballesol Reus tras una vida dedicada a realizar obras de asistencia social y humanitaria. Fue misionera en Francia. Allí recuerda que “había un perro en uno de los hospitales que se ponía delante de la puerta de los enfermos que más lo necesitaban”. Era uno más en el triaje. Años después encuentra en la actitud y amistad con Beau muchas similitudes. También recupera una de las acciones más gratificantes en su etapa de misionera: “el apoyo y cuidado de los animales, bañar y pasear perros en refugios”. No se casó, no tuvo hijos, pero sí un amor a primera vista con este perro. “¿Cómo es posible que detecte cuándo estoy con el ánimo más bajo? ¿Y cuándo necesito compañía?” se sigue preguntando Emilia “asombrada por el conocimiento que Beau tiene del dominó perruno identificando colores y los “pips” de cada ficha”, se ríe.













