Un estudio explora si los movimientos durante el sueño pueden aportar señales sobre el alzhéimer.
Investigadores de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) han desarrollado un estudio que analiza si determinados movimientos registrados durante el sueño pueden ayudar a comprender mejor procesos relacionados con el deterioro cognitivo asociado al alzhéimer.
La investigación, publicada recientemente en la revista científica Information Systems Frontiers, emplea sensores colocados en la muñeca y técnicas de inteligencia artificial explicable para estudiar patrones de movimiento nocturno y detectar posibles señales vinculadas al deterioro cognitivo.
El trabajo está liderado por la catedrática de Inteligencia Artificial de la UNED, Olga Santos, y el investigador Miguel Ángel Portaz, ambos del Departamento de Inteligencia Artificial.
A diferencia de otros estudios centrados exclusivamente en mejorar la precisión de los modelos de inteligencia artificial, esta investigación pone el foco en entender cómo toma decisiones el sistema y qué variables utiliza para llegar a sus conclusiones.
“En ámbitos sensibles como la salud no basta con que un modelo acierte. También es fundamental comprender qué está aprendiendo el sistema y por qué toma determinadas decisiones”, explica Miguel Ángel Portaz.
Del análisis del movimiento humano a la investigación sobre Alzheimer
El estudio forma parte de una línea de investigación que la UNED desarrolla desde hace años sobre análisis del movimiento humano mediante inteligencia artificial.
El origen del proyecto se remonta a una colaboración previa entre Olga Santos y el profesor de la UNIR Alberto Corbí, centrada inicialmente en el estudio de movimientos relacionados con la práctica del aikido mediante sensores inerciales similares a los que incorporan muchos dispositivos móviles.
Según explica Olga Santos, aquellas investigaciones permitieron desarrollar metodologías para identificar patrones relevantes de movimiento utilizando inteligencia artificial. Posteriormente, cuando comenzaron a recopilarse datos relacionados con movimientos nocturnos en personas con Alzheimer, el equipo comprobó que muchas de esas técnicas podían adaptarse al ámbito de la salud.
Más adelante, los investigadores incorporaron herramientas avanzadas de análisis e interpretabilidad para identificar qué características del movimiento podrían resultar más informativas en relación con el deterioro cognitivo.
Una investigación orientada a generar conocimiento
Los autores subrayan que el estudio no plantea una herramienta diagnóstica ni una aplicación clínica inmediata. Se trata, por ahora, de una prueba de concepto destinada a explorar nuevas vías de investigación y evaluar el potencial de estas señales de movimiento.
Uno de los aspectos destacados del trabajo es el uso de sensores poco invasivos y tecnologías accesibles, lo que podría facilitar en el futuro nuevas formas de estudiar procesos asociados al envejecimiento y al deterioro cognitivo.
Para Olga Santos, el valor de esta línea de investigación va más allá de la propia tecnología: “No solo estamos desarrollando herramientas para analizar patrones de movimiento, sino también generando nuevas preguntas sobre cómo aprenden y evolucionan las personas a lo largo de la vida”.
El equipo continuará ahora ampliando el análisis con nuevos escenarios y perfeccionando modelos de inteligencia artificial cada vez más interpretables y fiables.
“Necesitamos validar el sistema con más casos y contextos diferentes. Los resultados muestran que la idea tiene potencial, pero todavía debemos evaluar mejor su robustez y seguir avanzando en la explicabilidad de los modelos”, concluye Miguel Ángel Portaz.














