La vida nos sorprende constantemente, nos pone en el camino personas, situaciones, vivencias e incluso libros…. con los que reflexionar y ayudar la vida desde otro ángulo. Eso me ha pasado con el libro que hoy os recomiendo: Theo de Golden, de Allen Levi.
Una mañana de primavera, aparece en la pequeña localidad de Golden, un anciano de origen portugués de más de 80 años. Nadie sabe de dónde viene ni por qué ha aparecido allí. Pero el educado, apacible, discreto y elegante señor Theo se queda a vivir en la pequeña ciudad, y su presencia levanta curiosidad a todos los vecinos. Además de cambiar la vida a todo aquel que le conoce.
En una de las cafeterías de la ciudad hay colgados en las distintas paredes 92 cuadros que son retratos de distintos vecinos de la localidad. Todos esos retratos están pintados por un artista de la ciudad, llevan años allí colgados. Una mañana aparece en la cafetería el señor Theo, viendo aquellos retratos decide comprarlos todos y regalarlos a sus dueños, pero claro, primero tiene que averiguar los nombres y direcciones de cada unos de ellos para podérselos entregar.
Ese encuentro: propietario del retrato y señor Theo va a ser conmovedor, entrañable e inolvidable, ya que cada uno de ellos tiene una vida distinta, con situaciones diferentes y en muchas ocasiones delicadas y compleja, que él sin ningún tipo de duda, intentará aportar su ayuda. Fuera como fuese esos encuentros cambian por completo la vida de los retratados, creando una fuerte amistad entre ellos.
Nadie sabe quién es ese peculiar vecino, pero a todos ayuda y enseguida se integra en la vida de la localidad. Un hombre con un gran corazón y generosidad.
Humanidad y empatía
Es un libro especial, conmovedor, entrañable, en el que la humanidad, el poder de la amistad, de la empatía, la bondad, la generosidad hacen que la vida nos cambie y transforme. Un libro de cómo los pequeños gestos que hagamos pueden mejorar la vida de los demás sin que nos demos cuenta.
Es un libro con diferentes historias narradas de forma tranquila y lenta que nos hará sin duda llorar y a la vez reír. Además, nos sorprenderá con el final de la novela en el que se destapa el origen y la peculiar vida de nuestro protagonista, el señor Theo. Un misterio que se mantiene hasta el último capítulo.
Un libro que nos hará valorar lo que tenemos y lo afortunados que somos, y reflexionar sobre la importancia de ayudar a los demás sin esperar nada a cambio. Es un libro que, sin duda, recomiendo para disfrutar durante las vacaciones.
Una bonita reflexión: “Cuanto mayor me hago, más convencido estoy de que todo el dolor que ha habido en el mundo es culpa de todos los que hemos vivido en él. Quizá no directamente del todo, pero me temo que el dolor del mundo es un poco responsabilidad de todos“ (pag. 183).













