Pupila

0
981
pupila

 

El atardecer se hizo cobarde
y desapareció,
sin dejar ni el tímido
aletear de consonante
tatuado en las arenas de ese mar.

Las láminas en pared
oscurecidas por el lento paso del tiempo
que ya ni me deja pensar,
ni ver.

Trago de un trago los versos,
para volverlos a tragar.
El blanco se alimenta
de la tinta de su piel,
y la mía.
Tan solo vigila
por si en ella
se te ocurre aparecer.

Ahorcado por la ausencia.
Juzgado por la espesa vanidad.
humo de los ojos hacia la boca
intentando respirar. 

La voz,
chocó lenta entre la roca
que solo quería 
amar

 

losangelesnosmirandurmiendo.blogspot.com.es

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí