Rodajes de ida y vuelta

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“Tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor” dice la canción, compuesta por Sciamarella y popularizada por Cristina y Los Stop en la década de los setenta del siglo pasado. Si bien es cierto que existen al menos otras seis, tales como familia, trabajo, ocio, relaciones personales y hogar/entorno; ¿Cómo es tu situación en cada una de ellas? ¿Qué puntuación les darías en relación a tu bienestar emocional? ¿Hacia cuál de ellas dirigirías tu objetivo? Bienvenidos a la Rueda de la Vida.

En Coaching, la Rueda de la Vida es una de las principales herramientas con las que se trabaja en los procesos. “Suele ser muy útil para que el coachee se dé cuenta de las áreas básicas de su vida, las analice y las ponga en perspectiva, pues le permite ver el equilibrio entre ellas”, dice Isabel Aranda, psicóloga experta en Coaching, en su libro Manual del coach.

De forma gráfica, esta rueda se representa mediante un círculo, a su vez dividido entre ocho quesitos, cada uno de los cuales corresponde a un área fundamental en nuestra vida material y emocional: familia, trabajo, dinero, ocio, salud, relaciones personales, amor y hogar/entorno. En el área de familia podemos distinguir entre familia de origen y la propia; en la de relaciones, entre las de amistad y las que mantenemos con nosotros mismos. Así mismo, hay coaches que distinguen dos zonas más: espiritual e intelectual/cultural.

 

Nuevos giros

Para elaborar tu rueda, traza en un folio un círculo; para ello te puedes valer de un compás, pero también de un objeto de base circular cuyo perímetro silueteado te sirva para hacer tu diseño. Divide entre cuatro partes el círculo y cada una de ellas entre otras dos o entre tres, dependiendo de que elijas el modelo de ocho o de doce áreas, respectivamente. Cada uno de los radios divídelos en diez segmentos y numéralos de cero a diez, siendo cero el punto de unión de los radios, en el centro de tu rueda, y diez el punto de intersección entre el radio y el perímetro de tu círculo. Sobre cada radio nombra el área correspondiente: familia, salud, etc.

Ahora te propongo que te sitúes en un lugar tranquilo, donde puedas reflexionar, donde puedas responder a diversas cuestiones relativas a cada una de las áreas que has enunciado. Las respuestas te valdrán para adjudicar una puntuación acerca de cuál es tu grado de bienestar y de satisfacción actuales con arreglo a esa parte de tu vida.

  1. ¿Cuál es el grado de satisfacción que tengo con respecto a esta área?
  2. ¿Cuáles son mis fortalezas en ella?
  3. ¿Qué aspectos mejoraría?
  4. ¿De qué modo me enriquece mi manera de relacionarme con ella?
  5. ¿Qué es lo que me preocupa al pensar en esta parte de mi vida?
  6. ¿Qué valor le doy a esta área?
  7. ¿Cuál es la puntuación que le otorgo? (Valora desde uno a diez, siendo el menor y mayor valor, respectivamente, en lo tocante a tu bienestar emocional y físico).

 

Una vez que tengas los valores que atribuyes a cada área, márcalos en los radios y traza una línea que una todos ellos. Te propongo que coloques tu rueda a distancia, en la pared, y la examines; ¿Ves equilibrio entre las áreas? ¿En cuáles te sientes más tú mismo? ¿Cómo contribuyen a tu bienestar emocional? ¿En qué áreas te gustaría alcanzar la situación ideal?

Ahora te invito a que repitas la acción en la rueda; para ello, puedes escoger un marcador de distinto color al utilizado para unir los puntos de tu situación actual. Ve área por área, asignando el valor que se corresponda con cómo te gustaría estar, cómo sería tu rueda ideal, por así decirlo. Vuelve a unir los nuevos puntos y, otra vez, aléjate un poco de tu rueda. Te propongo que respondas a las siguientes preguntas, recogidas por la psicóloga experta en Coaching Isabel Aranda, en su libro Manual del coach:

  1. ¿Hay distancia entre tu situación actual y tu ideal?
  2. ¿En qué áreas hay diferencia?
  3. ¿Cómo quieres estar dentro de seis meses?
  4. ¿En qué orden pondrías las áreas?
  5. ¿Cómo te afecta esto?
  6. ¿Qué conclusiones sacas?
  7. ¿Qué te gustaría hacer?

Te invito a que escojas tres de las áreas con valores de inicio menores. La coach Irina de la Flor propone enunciar un objetivo para las tres zonas elegidas. Dicho reto ha de ser específico, medible, alcanzable, realista, temporal, personal, positivo y estar escrito en presente; “el objetivo ha de poderse medir, ser en positivo, ya que el cerebro no entiende el no”, dice Irina de la Flor. “Debe ser algo concreto y alcanzable, no una fantasía y además tener una dimensión temporal, es decir, poner una fecha para alcanzarlo”.

Una vez que definas cuál es tu objetivo para cada una de las áreas seleccionadas, te propongo que recurras a las preguntas poderosas en Coaching: ¿Es éste mi objetivo?, ¿Qué me impide conseguirlo? ¿Cómo lo voy a lograr? Y ¿cuándo? Tras alcanzar tus retos, te invito a que vuelvas a realizar tu Rueda de la Vida y compruebes en qué aspectos ha variado.

¡Feliz Rodaje! ¡Feliz Coaching!

 

 

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