Adiós papá, adiós mamá

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En la profesión de ser padres, llega un momento en el que se produce un ERE, una regulación de empleo en la que se es despedido, pues los hijos se van de casa. Independientemente del hecho de que padre o madre se es durante toda la vida, la marcha de la prole puede dejar un vacío y tristeza de los que en ocasiones es difícil salir.

El Coaching brinda herramientas para acompañar al padre o a la madre en dicho proceso, que lo es y además de duelo.

Duelo por una pérdida, la del hijo o hija, aunque se comprenda que ellos van a estar bien, a pesar de que se entienda que se trata de una situación lógica y emocionalmente saludable. Sin embargo, el coache padre o madre puede preguntarse: “Y yo, ¿qué?, ¿Qué pasa conmigo ahora?”

Pues pasa lo que se quiera que ocurra, es decir, si el duelo se hace, si se confrontan las emociones y no sólo las que se ven, como la tristeza o el enfado, sino las primarias, como el miedo (a la soledad, a perder a los hijos o a convertirse en persona menos útil), la normalidad regresará, si bien en forma de reto.

Este último, como objetivo, puede formularse de varias maneras; por ejemplo: superar el apego a los hijos. Y cuando se tiene el objetivo, en Coaching bastan dos preguntas básicas: ¿Qué impedimentos hay para lograrlo? y ¿Cómo voy a conseguirlo?

Así también se les podrá ayudar a ellos, a los hijos, quienes también sufrirán sus propios procesos de ajuste a la nueva situación.

Aquí estamos, para ti

Silvia Resa. Diga Coaching

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