Buscando lo mejor para nuestros mayores

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Todos queremos a nuestros familiares ancianos, pero muchas veces debemos acudir a residencias debido a que no podemos cuidarlos por nosotros mismos, sea una situación fija o temporal.

La familia más directa, formada por hijos, padres, parejas e incluso abuelos, es uno de los ejes de nuestra sociedad. Hay tantos tipos de familias hoy como mentalidades en nuestra sociedad. Pero, a veces, a esa persona mayor no la podemos cuidar o, por qué no, hablamos de ancianos solos que no quieren seguir en esa situación o no pueden valerse por sí mismos. Tanto si es una situación puntual como regular, conviene entonces buscar la ayuda necesaria.

España, un país envejecido

No es algo excepcional el que diferentes entidades, centros, residencias, profesionales, etc., hayan surgido para ayudar a la población más mayor. Y no es excepcional porque nuestro país, como país desarrollado, con alto nivel de vida, alto PIB y renta per cápita, tiene unas características muy precisas en su estructura poblacional.

Según la estructura por edades, los especialistas advierten que una persona joven sería la correspondiente a la franja de 0-14 años, adulta de 15-64 y envejecida cuando supera los 65. Una población joven tendría que superar el 35 %, mientras que envejecida sería superando el 12 %. Pues bien, España posee únicamente un 15 % de población joven pero, en cambio, la anciana ya supera ampliamente el 18 %.

¿Por qué se ha llegado a esta situación? Las causas son múltiples. Los expertos señalan que la reducción de la natalidad desde la llegada de la democracia como cambio de la mentalidad, el papel de la mujer o la popularidad de los anticonceptivos, el aumento de la esperanza de vida, la inmigración que no ha cubierto las necesidades de natalidad o la crisis (menos hijos, más emigración y descenso de la inmigración), pueden ser las claves. Aunque no todas las comunidades autónomas muestran los mismos porcentajes, en general se muestran signos parecidos.

Las consecuencias son muchas, como la falta de regeneración demográfica, las económicas debidas a la reducción de la población activa, el aumento del gasto en sanidad, pensiones y las cargas familiares. Son estas últimas las que nos interesan, pues las familias muchas veces no pueden hacerse cargo y han aumentado la demanda de residencias, insuficientes hace años, y cada vez más tenidas en cuenta como un mercado en auge y de gran utilidad.

Eligiendo la residencia

Es por ello que queremos buscar lo mejor para nuestra familia. Nos sentimos culpables, creemos que no deberíamos y sentimos estar traicionando a nuestro padre, abuelo, hermano… Sin embargo, esta visión negativa de la residencia, como un centro oscuro, de maltrato o de antesala de la muerte, ya no es así, ni mucho menos. Hoy son más un centro de servicios sociales, tanto de residencia temporal como permanente, y cuya atención será íntegra y respetuosa.

Eso no significa que valgan todas y, por supuesto, hay calidades y calidades. Como es para nuestro ser querido, nos interesa tal detalle de una, tal prestación de otra, aquel precio que otra no tiene, etc. Las hay de cuidado personal, incluyendo unidades especiales, o simplemente un hogar de ancianos, con enfermería y atención médica 24 horas al día, o centros de día donde los ancianos pueden relacionarse con otros, etc. Se hace difícil escoger.

Es por ello que una inteligente manera de elegir es basándose en los presupuestos de residencias de ancianos. Para no tener que estar indagando una por una, una manera eficaz es usar herramientas online que permitan facilitar dicha labor. Es posible buscar por nuestro código postal, para buscar una cuya ubicación sea cercana, así como un precio mínimo o máximo, solicitar presupuestos gratuitos, e incluso encontrar un directorio con las mejores residencias.

Luego, podremos ponernos en contacto con aquellas que queramos, que nos solucionen aquellas lagunas que tengamos y establecer los últimos flecos una vez precisada la búsqueda.

Como vemos, las residencias son una necesidad en la sociedad de hoy para dar a nuestros mayores el mayor cuidado posible. Gracias a las herramientas a nuestro alcance, podremos dar con ellas de la manera más precisa y eficaz para nuestro caso particular.

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