La reforma de la dependencia refuerza la atención personalizada y suma nuevas obligaciones para el sector

cuidados

La reforma de la dependencia refuerza la atención personalizada y suma nuevas obligaciones para el sector.

 

La Ley 4/2026, de 1 de octubre, publicada en el BOE el 3 de octubre, entrará en vigor el próximo 23 de octubre de 2026 e introduce cambios relevantes en el sistema de dependencia y en la atención a las personas con discapacidad.

La norma modifica la Ley 39/2006 de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia, el texto refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y otras disposiciones relacionadas.

Según el análisis realizado por CEOE Sanidad, la reforma profundiza en un modelo de atención más personalizado, comunitario y centrado en los derechos de las personas, al tiempo que amplía el catálogo de servicios y refuerza las obligaciones en materia de calidad, acreditación, empleo, tecnología e inspección.

Parte de las novedades entrarán en vigor directamente con la ley, mientras que otras necesitarán acuerdos posteriores del Consejo Territorial de Servicios Sociales y del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD), además de desarrollo estatal o autonómico.

Más servicios y un modelo centrado en la persona

Uno de los principales cambios afecta al modelo de atención. Los cuidados deberán respetar la voluntad, las preferencias y el proyecto de vida de cada persona, con un enfoque comunitario y teniendo en cuenta también la perspectiva de género.

La red del SAAD continuará integrada por centros y servicios públicos, concertados, privados y de iniciativa social, siempre que estén debidamente acreditados.

La prestación económica vinculada al servicio deberá utilizarse para contratar servicios ofrecidos por prestadores acreditados. Además, se reconoce el derecho de la persona a elegir centro o vivienda, aunque el acceso efectivo seguirá condicionado por la disponibilidad de plazas.

La asistencia personal gana peso

La nueva norma amplía también el catálogo de servicios.

La asistencia personal pasa a configurarse expresamente como un servicio del SAAD, además de mantenerse su prestación económica. Podrá reconocerse a personas de cualquier edad y grado de dependencia y utilizarse para apoyar diferentes ámbitos de la vida cotidiana.

La reforma incorpora asimismo los cuidados y apoyos en viviendas, tanto en modalidades que incluyen alojamiento como en aquellas que no lo hacen.

Otra novedad es la entrada de los productos de apoyo en el catálogo mediante fórmulas de préstamo o cesión temporal. Estos recursos complementarán los restantes servicios del sistema, aunque quedarán excluidos aquellos productos cuya financiación corresponda al Sistema Nacional de Salud.

La promoción de la autonomía personal adquiere igualmente una configuración diferenciada dentro del sistema.

La ayuda a domicilio se abre al entorno comunitario

La reforma modifica algunos de los servicios ya existentes.

La ayuda a domicilio podrá extenderse más allá del propio hogar y prestarse también en el entorno comunitario.

Además, cuando varias personas compartan vivienda, residan en un mismo equipamiento colectivo o vivan en domicilios próximos, podrán solicitar que determinados apoyos se organicen conjuntamente. En estos casos, la prestación económica vinculada permitirá también la contratación compartida de los servicios.

Los centros de día podrán prestar determinados apoyos a personas que residan en domicilios cercanos.

En el ámbito residencial, la ley refuerza la evolución hacia un modelo más parecido a un hogar, inclusivo y conectado con la comunidad.

Teleasistencia para todos los grados de dependencia

La teleasistencia se reconoce como un derecho para las personas con cualquier grado de dependencia y podrá complementar el resto de servicios y prestaciones recogidos en el Programa Individual de Atención (PIA).

La norma define este recurso como una atención continua, personalizada y accesible universalmente mediante tecnologías avanzadas.

Además, abre la puerta a una mayor integración de la teleasistencia con otros servicios sociales y con el Sistema Nacional de Salud.

Hacia una mayor compatibilidad entre prestaciones

La ley elimina el régimen estatal de incompatibilidades entre prestaciones, aunque esto no supone la desaparición automática de las incompatibilidades actualmente establecidas por las comunidades autónomas.

Estas deberán garantizar la compatibilidad de todas las prestaciones de base domiciliaria antes del 1 de enero de 2030.

En cuanto a las prestaciones económicas por cuidados familiares, podrán reconocerse cuando la persona dependiente las elija y se cumplan las condiciones establecidas en el PIA.

La reforma elimina también el periodo suspensivo de dos años que afectaba a estas prestaciones y prevé la reactivación de aquellas que permanecieran suspendidas.

Tres meses para reconocer la dependencia

Uno de los cambios más relevantes para las personas usuarias es la reducción de los plazos.

La nueva norma establece un máximo de tres meses para resolver el reconocimiento de la situación de dependencia.

El derecho a recibir las prestaciones nacerá desde la resolución que las reconozca. Si no existe una resolución expresa notificada, el derecho se generará a los seis meses desde la presentación de la solicitud.

Más apoyo para las personas cuidadoras

La reforma reconoce nuevos derechos para las personas cuidadoras no profesionales, que deberán tener acceso a información, acompañamiento y formación.

La persona cuidadora principal tendrá además prioridad en determinadas políticas de empleo y medidas de conciliación, así como acceso a la Seguridad Social en los términos previstos legalmente.

El sistema deberá garantizar también la continuidad de los cuidados cuando una enfermedad grave o una hospitalización impidan temporalmente a la persona cuidadora seguir prestándolos.

Planes de “sujeciones cero” en centros y servicios

La nueva ley introduce también obligaciones relevantes para las entidades y empresas prestadoras.

Una de las más destacadas es la implantación de planes de sujeciones cero y reducción de restricciones, tanto físicas y mecánicas como farmacológicas o químicas.

Su utilización solo estará permitida de forma excepcional en situaciones de urgencia vital, después de haber agotado las alternativas disponibles y siempre bajo criterios de proporcionalidad, mínima intensidad y durante el menor tiempo posible.

Será necesaria una valoración individualizada, un procedimiento documentado, prescripción médica específica y supervisión técnica. También deberá existir consentimiento informado para cada caso, sin posibilidad de utilizar autorizaciones genéricas.

Más transparencia en inspecciones y calidad

La reforma prevé el establecimiento de criterios comunes de acreditación y nuevos estándares para evaluar aspectos como los derechos de las personas, su calidad de vida y su bienestar.

Las administraciones deberán publicar los resultados de las inspecciones y evaluaciones de cada entidad o empresa prestadora.

Por su parte, las comunidades autónomas tendrán que crear sistemas de alerta y respuesta ante situaciones de mala praxis o posibles vulneraciones de derechos.

Las residencias deberán contar además con una guía de convivencia y funcionamiento que recoja los derechos y obligaciones de las personas usuarias y los mecanismos para favorecer su participación.

Más requisitos sobre profesionales y condiciones laborales

Los criterios de acreditación deberán incorporar también requisitos relacionados con la suficiencia de las plantillas, las cualificaciones profesionales, las competencias, la formación y la actualización de conocimientos.

El Consejo Territorial deberá acordar indicadores sobre aspectos laborales como salarios, jornada y temporalidad, entre otros. Estos datos deberán desglosarse por sexo, edad, origen y titularidad del servicio.

La norma contempla igualmente el desarrollo de un marco específico de formación para los profesionales de la asistencia personal.

Tecnología con garantías para la privacidad

El uso creciente de tecnología en los cuidados también tendrá mayores exigencias.

Los prestadores que utilicen sensores, sistemas de monitorización u otras tecnologías deberán garantizar la libertad y autonomía de las personas, así como su dignidad, integridad, privacidad y protección de datos.

Estas garantías serán aplicables a la teleasistencia y a cualquier tecnología utilizada en domicilios, viviendas o centros de atención.

Nuevos requisitos sobre antecedentes

La ley introduce asimismo nuevas obligaciones relacionadas con los certificados de antecedentes.

Las personas que desarrollen actividades, retribuidas o no, que impliquen contacto habitual, directo y regular con personas con discapacidad o dependencia, o cuya actividad tenga a estos colectivos como principales destinatarios, deberán disponer de certificados negativos de los registros correspondientes en materia de delincuencia sexual, trata y protección frente a la violencia doméstica y de género, según cada caso.

Las empresas no podrán emplear en estos puestos a personas con los antecedentes establecidos en la ley.

Si estos antecedentes aparecen con posterioridad, la persona deberá cesar inmediatamente en las funciones que impliquen contacto habitual, salvo que pueda ser destinada a otro puesto compatible.

El incumplimiento de estas obligaciones por parte de la empresa tendrá la consideración de infracción muy grave.

Cambios en el copago

La participación de las personas beneficiarias en el coste de los servicios continuará dependiendo de su capacidad económica personal.

Una de las novedades es que la vivienda habitual quedará excluida del patrimonio computable para determinar esa capacidad económica.

Las comunidades autónomas deberán establecer los mínimos exentos y las condiciones concretas de participación.

En residencias y viviendas que incluyan alojamiento y manutención, deberá garantizarse además una cantidad mínima para gastos personales de la persona usuaria.

El Estado financiará el 50% del gasto certificado

La reforma introduce también cambios significativos en la financiación del SAAD.

La ley establece una aportación estatal equivalente al 50% del gasto total certificado por cada comunidad autónoma en el ejercicio anterior, excluyendo la aportación realizada por las propias personas beneficiarias.

Para desarrollar este nuevo modelo, deberá constituirse en un plazo de doce meses un grupo de trabajo estatal encargado de establecer los criterios y procedimientos para certificar el gasto.

Las modificaciones futuras del catálogo de servicios deberán ir acompañadas además de una memoria económica y de una propuesta de financiación que tendrá que debatirse y aprobarse en el Consejo Territorial.

Espacios para probar nuevos modelos de cuidados

La ley incorpora también herramientas para fomentar la innovación.

Las comunidades autónomas podrán crear espacios de exención regulatoria en los que probar nuevos modelos de cuidados bajo supervisión administrativa y con garantías específicas para los derechos de las personas.

Los proyectos piloto incluidos en estos espacios no tendrán que cumplir inicialmente con el sistema ordinario de acreditación. Si su evaluación resulta favorable, el Consejo Territorial podrá impulsar su incorporación al catálogo del SAAD.

La reforma apuesta asimismo por mejorar la interoperabilidad entre administraciones, avanzar hacia una ventanilla única y reforzar la coordinación sociosanitaria.

En conjunto, la Ley 4/2026 supone una ampliación del sistema de apoyos a la dependencia, pero también eleva las exigencias para centros, empresas y entidades prestadoras. Su aplicación efectiva dependerá ahora, en buena medida, del desarrollo reglamentario y de los acuerdos que adopten el Estado y las comunidades autónomas durante los próximos meses y años.

Etiquetas

Ideas, salud y bienestar para disfrutar después de los 50

Añade Senior50 como fuente preferida en Google y recibe contenidos útiles sobre vida activa, salud, nutrición, cultura, ocio y bienestar.

Seguir Senior50 en Google

Selecciona Senior50 como fuente preferida para ver más contenidos nuestros en Google.

Noticias relacionadas
Logo del Club de Cuidadoras con el texto Vidas al cuidado
En portada