«Es el momento de construir, de remar juntos»

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Asi lo cree Javier Varela, cuando charlamos sobre el impacto que está teniendo esta crisis sanitaria y sobre lo que deberíamos aprender de ella. El actor gallego vive un momento dulce, es un amante de lo que hace, agradecido por «la gente» que tiene en su vida, y por poder dedicarse a algo que le permite «vivir dignamente» y ser feliz. Porque como él mismo reconoce, «trabajar en diferentes disciplinas me ha enriquecido mucho». Charlamos con este hombre que mira hacia el futuro con optimismo y con mucha ilusión, «igual o más que la que tenía cuando empecé». 

 

 

Has vivido tu propia “aventura portuguesa”, al poder presentar el programa de televisión Sem Fonteiras. ¿Cómo te llega esta oportunidad?
Iba a empezar a rodar un proyecto en Galicia y, de repente, me suena el teléfono y me proponen esta aventura en Portugal. Sentí una mezcla de emociones y, la verdad, no me lo creía. Me proponían irme a Portugal, recorrer el país, charlar gente, comer (con lo que me gusta a mí comer), disfrutar de su gastronomía… No terminaba de creérmelo. Llamé a mi representante y le dije que le llamarían de la productora con la que acababa de hablar y que le dijera que sí, que lo haría. Me daba igual el dinero y solo le pedí que adecuaran las fechas porque ya tenía muchas fechas cerradas. Mi representante hizo encaje de bolillos y lo hicimos.

 

¿Qué te has llevado de este programa?
Lo que más me ha emocionado es la gente. Esas personas que me abrieron las puertas de su casa en ese momento de crisis sanitaria, cuando aún había muchas cosas que no se podían hacer. Fíjate, yo ya tenía la idea de que los portugueses eran muy amables, y es así, pude comprobarlo porque allá donde íbamos siempre nos recibían con una sonrisa. Los portugueses me han demostrado una educación, un saber estar, un cariño, y lo mejor de esta experiencia ha sido esto.
Y aunque pueda sonar a tópico, el equipo ha sido maravilloso. Nunca había coincidido con este equipo, parte gallego y parte portugués que, desde el inició mostró muchas ganas de hacer este proyecto. Y esas ganas hicieron que el equipo se uniera como una piña de manera muy especial, lo que se refleja al final en el programa. Es un programa de viajes fresco, divertido, donde no falta el punto de humor y donde la gente es la protagonista. Tengo muy claro que esta profesión sin los equipos no tiene sentido. Aunque mientras se rodaba tenía sensaciones muy buenas, cuando vi el resultado final, me sorprendió en positivo. Y créeme que soy muy crítico conmigo mismo. Incluso me cuesta ver mi trabajo, me provoca una especie de ansiedad que no me gusta. Es decir, disfruto más trabajando que viendo el resultado. Y, sin embargo, cuando he visto el resultado del programa sentí un orgullo tremendo. Además, no dejamos de recibir mensajes bonitos de todo el mundo. Y como vivo en Valladolid, que es como estar un poco fuera de todo, recibo mucho cariño de la gente a través de las redes sociales. No recordaba tanto feedback después de un trabajo.

Durante la grabación del programa «Sem Fronteiras», conociendo al burro Sancho.

Ahora podemos verte en Neflitx en la serie El sabor de las margaritas.
Sí, ahora estamos con la segunda temporada de esta serie que está funcionando muy bien. Yo tenía muchas ganas de estar ahí, primero porque en la dirección estaba Alex Sampayo y, además de ser un excelente director, es mi primo. Me hacía una especial ilusión trabajar con él porque para mí Alex tiene un talento asombroso. Mi personaje es duro, es un personaje sin filtro, es como un animal que no piensa y nada de lo que hace le afecta. Roy es un animal. Y creo que funciona porque habla de cosas de las que hay que hablar, se toca desde el tráfico de niñas que se aborda de forma muy sutil, al abuso del poder, temas muy delicados. Y aunque es muy dura es una serie necesaria, que cuenta con un equipo maravilloso que lo ha dado todo, un guión fantástico y una dirección estupenda.

 

«Hoy, Sigo soñando como cuando era un niño»

 

Rodaje de la serie «Fariñas», donde interpretó a Aldán.

El nombre del programa que has presentado en Portugal bien podría servirnos para definirte profesionalmente. Eres actor, presentador, monologista… ¿Cuál es tu frontera, dónde está tu límite?
Para mí lo más importante hoy es el trabajo. Hay actores a los que nos llaman todo terreno porque hacemos cine, teatro, presentamos un programa, un evento, hacemos una animación, y esto para mí es lo más normal porque el actor debe ser lo más versátil posible. ¿Por qué hago tantas cosas? Muchas veces las hago por necesidad, sinceramente. Yo no podría vivir solo de la televisión y menos hoy en día. Yo tengo la gran suerte de tener mucho trabajo y trabajo muy diferente. Hago muchos eventos a lo largo del año, teatro, televisión, algo de cine. Precisamente acabo de rodar mi primera película internacional que para mí ha sido un gran regalo que te da la vida. Cuando hablo con los actores que están empezando siempre les digo lo mismo, que cuanto más palos toques mejor podrás mantenerte a flote. Entiendo que esta profesión es inestable, y qué afortunado el que solo se dedique al teatro, por ejemplo, o solo tele o cine. Pero a mí me gusta la variedad y el haber trabajado en diferentes disciplinas me ha aportado mucho. Intento mejorar día a día en todas ellas, cambiar el registro cuando me toca. En principio al trabajo nunca le digo no.

 

Entonces, ¿cómo te definirías?
Soy un actor al que le apasiona contar historias y el medio para hacerlo me da un poco igual, me interesa la historia. Lo nuestro es como crear un cuadro en el que cada día tienes que pintar algo, sumar día a día. Y al final de tu vida poder decir que has podido vivir dignamente de esta profesión. Porque es difícil, el sector está complicado, pero es una profesión maravillosa en la que hay que pelear para poder seguir contando historias. Y a veces la vida te regala el poder hacer la serie de la que hablábamos o presentar Sem Fronteiras. Hay muchos años de trabajo detrás, años de ilusión, de esfuerzo, y lo más importante es que mantienes la misma ilusión que al inicio.

 

Hablas de ilusión. ¿Hasta qué punto es clave para seguir avanzando?
Nunca la he perdido. Sigo teniendo la misma ilusión o quizá más que cuando empecé, el mismo respeto hacia la profesión. Porque para mí todos los trabajos son importantes, en todos hay que dar el 100 %. Lo más importante creo que es respetar el trabajo. Mi único objetivo en este oficio, y te lo digo de todo corazón, es poder vivir de él dignamente. Y que, cuando yo ya no pueda trabajar, que espero que sea muy tarde, lo que digan de mí sea “qué buen tipo es Javier Varela”.

Varela reconoce que el teatro es «ese lugar donde me siento tan feliz».

 

«Soy un actor al que le apasiona contar historias y el medio para hacerlo me da un poco igual»

¿Te consideras un hombre de éxito?
Muchísimo. Claro, Juani. Me considero un privilegiado. Llevo 20 años en el oficio viviendo más que dignamente de una profesión que me ha permitido disfrutar de mis hijos, viajar, conocer gente, me permite contar historias, me permite ser feliz trabajando, cómo no voy a considerarme un hombre de éxito. No necesito nada más, solo necesito seguir trabajando, no necesito salir en las portadas de las revistas ni legiones de seguidores en las redes sociales, solo necesito seguir ilusionándome y, como a día de hoy, sigo soñando como cuando era un niño, me considero un hombre de éxito, totalmente.

 

Tras esos 20 años de profesión, te pido que mires hacia atrás. ¿Cambiarías algo?
No, creo que no. Quizá mirando ahora hacia atrás y viendo al Javier más joven, le diría: “Tranquilo chaval, la vida es larga, no intentes ir tan rápido, porque todo tiene su proceso”. Recuerdo que cuando yo llegué a Madrid a buscar trabajo, todo iba más lento de lo que yo quería. Venía de trabajar en Galicia y tenía la ilusión de que en Madrid saldría trabajo rápido. Y me di cuenta de que todo tenía su tiempo, que había mucha gente muy buena y que las cosas no son siempre como uno quiere. En ese momento tienes dos opciones, rendirte y pensar que no es para ti, o aceptarlo, aceptar que eres uno más entre muchos millones de sueños y que lo que hay que hacer es, con tranquilidad, con trabajo, ir pico y pala trabajando, seguir ilusionándote hasta que llegue tu oportunidad. Yo he tenido la suerte de tener esa tranquilidad, de estar bien aconsejado, de tener gente alrededor que siempre ha creído en mí, la suerte de tener esa oportunidad que muchos, por desgracia no han tenido. Por eso, al mirar hacia atrás me siento aún más afortunado porque el teléfono sigue sonando, se acuerdan de ti. No, no cambiaría nada porque al final lo maravilloso de esta vida es que te va enseñando, cada etapa la vives como corresponde.

 

Por lo que dices, ¿no es la edad un hándicap para el actor?
Creo que el actor, cuando va cumpliendo años, se hace más interesante. Ahora ves las diferentes caras que te ha mostrado la vida y aceptas las cosas de otra forma a cuando eres más joven. Aunque cuando tienes 20 años tienes una frescura que es maravillosa. Ahora veo a los jovencitos trabajando y es estupendo verles, son grandes actores y actrices, que no es que vengan pisando fuertes es que han tirado las puertas.

Como «contador de historias», Varela se mueve en diferentes medios.

Ahora te pido que mires hacia adelante. ¿Cómo ves a Javier Varela dentro de 10 ó 15 años?
Me gustaría verme trabajando. Tengo mucha ilusión en muchos proyectos. Me gustaría verme en el teatro quizá más de lo que he estado últimamente, me gustaría hacer más ficción, pero sobre todo, trabajando. Eso es lo importante. Si puedo pedir, me gustaría hacer más cine.

 

Pues pensemos que será así porque, a veces la vida te hace regalos.
Sí, visualicemos que será así. Estoy de acuerdo contigo. La vida a veces te hace regalos pero siempre llegan cuando estás trabajando. Creo es esa especie de ley que dice que el trabajo llama al trabajo. Creo que es así y que pasa por algo. Hay algo muy curioso en este oficio: cuanto más trabajas mejor lo haces. El actor se muere cuando no trabaja. Y digo trabajar aunque sea en tu casa. Por ejemplo, cuando estás pasando una temporada en casa, que no hay trabajo, sí que hay que seguir trabajando, ensayando, creando. El actor tiene que estar activo continuamente para, cuando surja esa llamada, estar preparado. A veces en esas etapas de menos actividad te preguntas por qué no suena el teléfono, y realmente no suena porque no es tu momento. Y he aprendido que esas etapas hay que aprovecharlas para seguir trabajando, intento escribir, intento hacer deporte, memorizar textos, leer, estar activos para que, cuando suene el teléfono, estar al 100 %.

 

«Los regalos de la vida llegan cuando estás trabajando»

 

Javier, tras este año complicado para todos, también para los actores, ¿qué lección sacas de esta pandemia como actor pero también como ser humano?
Las personas, sin duda. Mira, durante esta pandemia he recibido una media de unas 15-20 llamadas al día, no sé. Todos hemos llamado mucho en estos meses, hemos hecho muchísimas videollamadas. Y, hoy escuchando las noticias que hablaban de economía y pensando en esto, me reía porque yo le diría al Fondo Monetario Internacional que me he dado cuenta de que soy multimillonario, porque lo único que tengo es gente. Creo que este es el momento de que todos nos miremos a los ojos, de contrarrestar la crispación, las diferencias, y hay que construir en positivo, es un momento histórico, durísimo para muchas familias, y es el momento de mirarnos y esa palabra tan bonita que es ser humano, nos haga ser humanos de verdad. Es el momento de acción por parte de todos los que pueden ayudar y de todos los que podemos poner nuestro granito de arena. Porque al final en este tiempo nos hemos dado cuenta de que lo que realmente hemos echado de menos es a la familia, a los amigos, a las personas. Y, ojo, que hablo desde el punto de vista de un hombre afortunado, porque tengo dinero para darle de comer a mis hijos, y afortunado porque tengo una mujer al lado maravillosa que ha remado conmigo 24 horas al día, afortunado por tener una ducha caliente, porque mis hijos comen incluso a veces lo que les da la gana. Pero, por desagracia esta situación no ha sido igual para muchas personas. Por eso creo que hay que dejar las diferencias de lado, porque van a venir meses complicados pero hay que afrontarlos con la intención de construir entre todos y mirarnos a la cara para hacer un mundo mejor.
No se nos puede olvidar que el ser humano se hace fuerte cuando está en grupo. Cuando cada uno tira para un lado, somos muy, muy pequeñitos. Cuando realmente tenemos fuerza es cuando remamos a una.

 

Pero, ¿por qué cuesta a veces sumar?
Te voy a contar una anécdota que vivié hace poco tiempo. Tras la nevada, en el colegio de mis hijos el patio quedó inutilizado y los niños no podían salir al patio. José Luis, el conserje del colegio, escribió en Facebook que necesitaba ayuda. Y allí nos presentamos 70 padres y madres con una pala y pasamos el día quitando nieve para que los niños pudiesen salir al patio. Y, José Luis, con lágrimas en los ojos nos dio las gracias. No esperamos a que nadie fuera a quitar la nieve. Los padres, por nuestros hijos, nos juntamos para echar una mano, sin pedir nada a nadie, con el único objetivo de que los niños saliesen a jugar. Nadie pensó que ese no era nuestro trabajo… qué más da. A lo mejor es hora de pisar el suelo. De sumar. De hacer, de construir, en un año, como decía durísimo para mucha gente y para esta profesión. Qué te voy a decir. Antes de la pandemia yo tenía un año completamente cerrado, pero hay que mirar desde lo positivo, intentar salir de esta con ganas, porque creo que es el momento de construir.

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