Hasta un 90% de los casos de ictus se podrían prevenir

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Hasta un 90% de los casos de ictus que se diagnostican cada año se podrían prevenir, con un adecuado control de los factores de riesgo modificables de esta enfermedad. Así lo expresan los profesionales de la Sociedad Española de Neurología, SEN, alertando de que una parte importante de la prevención está en nuestra manos.

Además, en el Día Mundial del Ictus (29 de octubre), los expertos reconocen que uno de cada cuatro adultos mayores de 25 años sufrirá un ictus a lo largo de su vida. Según datos de la Sociedad, en nuestro país, unas 110.000 personas sufren un ictus cada año, de los cuales al menos un 15% fallecerán y, entre los supervivientes, en torno a un 30% se quedará en situación de dependencia funcional. Esta enfermedad cerebrovascular es ya la segunda causa de muerte en la población española (la primera en mujeres), la primera causa de discapacidad adquirida en el adulto y la segunda de demencia.

La incidencia de esta enfermedad aumenta significativamente con la edad, sobre todo a partir de los 65 años, y este incremento es exponencial a partir de los 85 años, tanto para los ictus isquémicos como para los hemorrágicos. Por esa razón, el envejecimiento de la población y otros cambios sociodemográficos de nuestro país, apuntan a que las enfermedades cerebrovasculares seguirán aumentando. En todo caso, el ictus no es una enfermedad que afecte solo a personas mayores. Según datos del registro de la SEN, el 27% de los ictus atendidos en los hospitales españoles corresponden a personas de menos de 65 años y 8% a pacientes con menos de 50 años.

Además, independientemente de que la edad sea un factor de riesgo, existen otros muchos factores de riesgo modificables como el consumo de tabaco, de alcohol, la inactividad física, la dieta poco saludable, el estrés, la hipertensión, la fibrilación auricular, el colesterol, la diabetes o la obesidad, que si se previenen o se tratan adecuadamente, ayudarían a reducir significativamente -entre un 80 y un 90%- el número de nuevos casos.

Hábitos saludables que ayudan a prevenir el ictus:

1.- El tabaco dobla las posibilidades de sufrir un ictus isquémico y multiplica por dos o por cuatro veces padecer un ictus hemorrágico. Se ha calculado que, al cabo de un año de abandonar el tabaco, el riesgo de ictus se reduce a la mitad y que a los cinco años el riesgo se iguala al de los no fumadores.

2.- El consumo excesivo de alcohol se asocia sobre todo con un aumento del riesgo de ictus hemorrágicos. Por otro lado, el consumo de grandes cantidades de alcohol en cortos periodos de tiempo se asocia como responsable de un importante factor de riesgo de los ictus isquémicos.

3.- El estrés crónico también se ha relacionado con un mayor riesgo de padecer enfermedades cerebrovasculares.

4.- La obesidad es un factor de riesgo establecido para el ictus. Cualquier persona obesa que consiga disminuir al menos un 10% de su peso original, conseguirá reducir un 21% del riesgo de sufrir un ictus.

5.- Dieta baja en sal y en grasas saturadas y rica en frutas y vegetales y la práctica regular de actividad física moderada o intensa (al menos 4 horas a la semana) también se asocia a menor riesgo de ictus.

6.- Contaminación del aire. Diferentes estudios epidemiológicos han demostrado la existencia de una relación directa entre la contaminación del aire y la incidencia de enfermedades vasculares. Se atribuye a la contaminación atmosférica el 19% de la mortalidad vascular y el 21% de las muertes por ictus.

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