¿Deseas una vida plena?

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¿Qué ocurre cuando cedes tu poder de decisión a los demás? ¿Sueles llenar tus vacíos con actividades que no te satisfacen, incluso con el trabajo? ¿Conoces las creencias que te limitan? ¿Huyes de lo que te da miedo, sin confrontar las situaciones ni la emoción? ¿Sabes lo que deseas? ¿Cuál es la vida que quieres? Desde el Coaching, te acompaño a tomar consciencia de cómo puede ser la vida plena que deseas.

 

Hablaba no hace mucho con un antiguo amigo a propósito de las relaciones con la familia de origen. Desde hace años, él las “sostiene” mediante ciclos de aguanto-aguanto-aguanto-me enfado; entonces, una de sus hermanas hace de intermediaria y, vuelta a empezar.

Mientras Román me contaba algunos detalles que identificaban su cansancio, recordé lo que la coach Alicia González, de la Escuela Essentia, compartió en su clase magistral una semana antes.

“En nuestras relaciones solemos cometer errores de los que apenas somos conscientes y que limitan nuestra capacidad para alcanzar una vida plena”, dice esta experta, que enumera un decálogo con las once equivocaciones más habituales. Desde el Coaching, te propongo que te preguntes hasta qué punto eres consciente de ellas.

  • Ceder tu poder de decisión a los demás. Si sueles responder “me da igual”, “no importa” o “es lo mismo”, te invito a que te detengas y seas consciente de que eso es así. ¿Realmente no te importa? ¿es cierto que no tienes un criterio concreto a propósito de lo que te preguntan? ¿qué hay detrás de esa indecisión pasiva?
  • Si no reservas espacios ni momentos para ti. Te propongo que reflexiones, aquí y ahora, acerca de qué cosas has hecho que sean exclusivamente dirigidas a tu persona. ¿Te has alejado del grupo familiar durante un momento para respirar y contemplar el entorno? ¿has explicado a tus personas favoritas que deseas estar un cuarto de hora a solas?
  • Llenar tus vacíos. Una de mis personas favoritas no suelta las pantallas cada vez que siente estrés, sea el trabajo o los motivos personales lo que lo causen. Cuando sentimos vacío, miedo o aprensión sabemos que algo no va bien. Te propongo que evites llenar esos momentos con actividades de bajo impacto, como seguir las redes sociales en el móvil, jugar con el ordenador o ver la televisión. Son momentos idóneos para buscar qué hay detrás de nuestro desasosiego.
  • creencias limitantes Ignorar cómo te limitan tus creencias. Te propongo que evites afirmaciones como “soy muy torpe”, “no sirvo para esto”, “de todos modos, me saldrá mal” o también “ya me lo decía mi abuela, que no valgo para cantar”. Te invito a que seas consciente de que tú no eres tus conductas y que los juicios que has hecho tuyos no eran ni son válidos, máxime ahora, que eres adulto.
  • Seguir dejándote para después. Dice Alicia González que el reconocimiento no hay que buscarlo fuera, sino en uno mismo. Te invito a que te preguntes ¿para qué dedicas más tiempo a los demás, postergándote a ti mismo? ¿es, quizá, para que te quieran, para que te aprecien o te tengan más en cuenta?
  • Renunciar a tus prioridades. Este error es típico en momentos en los que deseamos evitar los conflictos. Puede que temamos que otras personas nos rechacen, incluso perder a quien queremos; sin embargo, suele ser algo que sólo está en nuestra imaginación.
  • Permitir que los miedos e inseguridades controlen nuestra vida. La emoción de miedo nos previene, aunque hay veces que nos provoca la huida, la lucha o la congelación. Desde el Coaching, te propongo que, tal y como dice la coach Alicia González, “abraces el miedo como algo inherente a ti, que forma parte de tu vida”.
  • Creer que haciendo y teniendo más seremos más felices. Es como postergar la felicidad al momento en el que tengamos una casa fabulosa o hayamos ganado un millón de euros. Lo importante es el camino, disfrutar plenamente del mismo, agradeciendo por la abundancia y convirtiendo ésta en prosperidad (basta con ser consciente de que se es abundante para ser próspero, por ejemplo, si tengo dinero ahorrado, pero lo dejo en el banco, sin más, tendré abundancia pero no prosperidad, pues no le estoy dando una utilidad y disfrute a esos ahorros)
  • Evitar invertir en el autoconocimiento. La curiosidad y el afán de aprendizaje es lo que nos lleva a crecer. Te invito a que tu kilómetro cero seas tú mismo, tu interior, donde está toda tu riqueza y potencial.
  • Tomar decisiones por reconocimiento externo. Es el buscador de aplausos que, quien más, quien menos, todos habremos encarnado alguna vez. Te propongo que el reconocimiento (y el agradecimiento) parta de ti mismo y para tu persona.
  • Evitar plantearte qué deseas, o cuál es la vida que quieres. Te invito a que te preguntes ¿qué es lo que deseo? ¿cómo imagino mi vida ideal?

rueda de la vida

La rueda de la vida esencial

¿Has reflexionado sobre los puntos anteriores? ¿Qué elementos te resuenan? ¿Casi todos, solo algunos, todos? ¿Cómo puedes alcanzar tu vida plena? Alicia González nos propone una herramienta de primer orden, la Rueda de la Vida Plena, basada en la rueda creada por Paul J. Meyer.

La Rueda de la Vida Plena describe ocho áreas: familia y amistades, salud, economía y finanzas, pareja, espacio para el desarrollo, espacio para la autoestima, ocio y diversión y realización profesional.

Dibuja un círculo y divídelo en ocho porciones iguales. Numéralas y nómbralas siguiendo el orden de las áreas anteriores. Cada uno de los quesitos ha de estar marcado, en los segmentos de los lados, con una escala desde cero (donde coinciden todos los vértices de las porciones) hasta diez (coincidente con el perímetro del círculo o rueda)

Estos ocho medidores expresan “ninguna satisfacción” en el valor cero y “máxima satisfacción” en el valor diez. Entre uno y otro, se da la gradación e intensidad con respecto al área descrita.

Esta coach te propone hacerte las siguientes preguntas, antes de otorgar una puntuación a cada uno de los valores:

  • Familia y amistades. ¿Qué límites requiero aplicar? ¿Por cuál o cuáles personas siento una mayor afinidad?
  • Salud. ¿Qué significa para mí el autocuidado? ¿Qué tiempo deseo dedicarle a mi energía y salud? ¿cuáles son las rutinas que favorecen mi bienestar?
  • Economía y finanzas. ¿Cuáles son mis creencias a propósito del dinero? ¿Qué cantidad necesito mensualmente para disfrutar del estilo de vida que deseo tener? ¿Qué medidas puedo aplicar para mejorar la gestión de mi economía?
  • Pareja. ¿Cómo me siento con mi relación de pareja? ¿Qué aporta a mi vida esta relación? Si pienso en mi vida ideal, ¿deseo la apertura hacia otra persona?
  • Espacio para el desarrollo. ¿Con qué competencias y habilidades cuento para desarrollar mi verdadero potencial? ¿Cómo me sentiría si le dedicara más tiempo a este desarrollo? ¿Qué aspectos me impiden lograrlo?
  • Espacio para la autoestima. ¿Cómo es mi relación conmigo misma? ¿Cómo fortalecer mi autoestima?
  • Ocio y diversión. ¿Qué actividades me hacen sentir bienestar? ¿Dedico espacios en mi agenda destinados a mi propio disfrute, con personas que me nutran? ¿qué importancia tiene todo ello en mi vida?
  • Realización profesional. ¿Cuál es mi misión? ¿Cuál es mi propósito? La primera se refiere al papel que deseo desempeñar y qué hago para materializarlo. El propósito no es único, puede variar en cualquier momento. ¿Qué decisiones y acciones puedo tomar en mi vida para mi autorrealización profesional?

Tras marcar las distintas áreas de satisfacción, Alicia González propone destacarlas en un color vivo, para identificar mejor el punto en el que se encuentra cada una. Después invita a hacer una reflexión a propósito de lo que sientas al ver tu propia Rueda de la Vida Plena, dándote cuenta de cuáles de las áreas requieren una mayor atención.

Si has llegado hasta aquí, te cuento algo más sobre la situación de Román: hablamos, me contó y le propuse utilizar esta misma herramienta. ¿Adivinas qué áreas requieren una mayor dedicación por su parte?

Si has pensado en la familia, has acertado. Román reconoce que ha de revisar la primera, la cuarta y la sexta, pues su relación de pareja también anda resentida y su nivel de autoestima, aunque le cuesta reconocerlo, tres cuartos de lo mismo.

Lo interesante del proceso que ha iniciado Román es que ya ha recorrido una parte fundamental, como es la que se refiere a su toma de consciencia de lo que hay detrás de su vida y de su deseo firme de que ésta sea plena.

¡Feliz Vida Plena! ¡Feliz Coaching!

 

 

 

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