¿Cuidas todas tus relaciones?

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Ilustraciones de Ágata del Barco.

Si vives en un entorno donde el maltrato está tolerado, así como el desprecio e incluso el comportamiento pasivo-agresivo se asume como algo normal, es posible que sufras un desgaste en tu salud física y psíquica, por el estrés al que estás sometido. Pero si entras en un entorno saludable de respeto, donde hay cuidado, consciencia, reconocimiento, gratitud y humildad la química de tu cuerpo cambiará radicalmente. Desde el Coaching, te acompaño en este reto que nos propone Álex Rovira

Hace un par de meses, ante mi inasistencia a una reunión en clave familiar, una de sus miembros me envió un mensaje escrito, por whatsapp, en el que me animaba a aparecer en el siguiente evento.

Tras agradecerle la invitación, la decliné con firmeza, argumentándole que había llegado el momento de detener la toxicidad existente en las relaciones familiares.

Mi intención era, y es, dar un paso más en el cuidado de mis relaciones interpersonales, elemento clave en el nivel de salud mental de las personas, según la neurociencia. “Si eliges tus relaciones y lo haces bien, estarás creando otra realidad”, dice Álex Rovira, escritor y experto en Gestión del Talento y del Cambio; “Tu realidad cambiará en la medida en la que la calidad vincular de tu entorno esté en una onda de consciencia más elevada”.

Rovira ha participado recientemente en el congreso virtual Una sola salud, un solo bienestar, organizado a su vez por el Observatorio de Salud y Medicina Integrativa (OSMI).

“Hay confusión en torno a la salud relacional y lo que ocurre es que se tapa el síntoma, pero no se resuelve”, dice Rovira; “Para esto último hay que abordar a fondo las cuestiones que tienen que ver con el alma, lo que implica el encuentro, el reconocimiento y la intimidad”.

Ilustraciones de Ágata del Barco.

Las buenas relaciones crean vida

Es sabido que la psiquiatra Marián Rojas suele preguntar a sus pacientes cómo van sus relaciones, ya que, según esta reputada profesional, es en dicho punto donde está la clave de la salud mental.

“Las buenas relaciones crean una vida”, dice Álex Rovira; “Hay personas que, por repetición de patrones, pueden tener relaciones difíciles que complican su estado de ánimo”. Es por ello que este experto en Gestión del Talento considera relevante que en los centros educativos “se incorpore la inteligencia psicoafectiva; no sólo la emocional o la social, sino que se haga pedagogía a niños, adolescentes e incluso universitarios”.

Rovira propone “poner nombre a la psicopatía, conducta narcisista, paranoia o perversión, para conocer y saber con quiénes nos relacionamos”.

“Si tienes tres amigos que son buenas personas, tú tenderás a serlo igualmente, pues te contagiarás de su compasión, de su ética, de su generosidad, de su reconocimiento y de su curiosidad”, dice Álex Rovira, para quien el fenómeno de contagio funciona también para todo lo contrario.

“La consciencia puede crear un cambio significativo; vivimos en mundos en paralelo, por lo que, en la medida que una persona trabaja su consciencia, es capaz de entrar en otras realidades que conviven dentro del mundo”, dice este experto, para quien es de suma importancia “que las personas seamos cada vez más conscientes, ya que ello implica una mirada más abierta y apreciativa, lo que, a su vez, es consustancial a la expansión de la consciencia”.

Ilustraciones de Ágata del Barco.

Si cambio, todo cambia

“La mente resuelve enigmas, pero el espíritu resuelve misterios”, dice Álex Rovira, quien nos invita a “interiorizar que somos uno, una conciencia a nivel profundo, lo que implica empezar a vivir de otro modo, en lugar de encapsulados en nuestra mente individual”; “Hay una gran hambre de encuentro, de comunicación en muchas personas”.

¿Cómo llegamos hasta este nivel de conciencia? Rovira nos propone lo siguiente:

  • Conocimiento. Cuanto mayor es el conocimiento, mayor es el amor; ambas dimensiones nos llevan al cuidado. Para este experto en gestión del Talento, “no hay salud si no existe consciencia y tampoco si esta última no propicia un cuidado”.
  • Amor. Amar es cuidar; si deseamos una sociedad sana hemos de ser conscientes de que hay que reparar, sostener y, sobre todo, cuidar.
  • Despertar. Cuanto más despierto esté un sistema, “más sensible será al otro, lo que supone que movilizaremos la acción para la mejora constante y para la sanación”.
  • Tres principios. Existen los principios de la Realidad, del Deber y del Placer, respectivamente referidos a darse cuenta, integrar las normas y tener sentido del placer. Según Rovira, la salud mental está directamente relacionada con tales leyes, si bien lo primordial es el principio de la Realidad, pues si no la persona vivirá enajenada.
  • Conectar. Estamos conectados, pero, tal y como especifica Rovira, “hay poca intimidad, esto es, intercambio sincero, sin finalidad oculta para el encuentro con el otro”; “Es el darse desde la conexión, desde la comunicación profunda, pues la yuxtaposición no es un encuentro”.
  • Salud. Entendida como equilibrio entre la construcción del vínculo de calidad y el de la cultura.
  • Otras miradas. Para Rovira existe una paradoja, como es que nuestro umbral de máxima competencia viene definido por la incapacidad de la mente de ver qué hay fuera de ella; “quizá requeriremos, además de la ciencia y el empirismo, crear esas otras miradas, regenerar otras. aproximaciones y otras aperturas que nos lleven a percibir lo que es, pero desde ángulos distintos”.
  • Si yo cambio. Parafraseando a Marcel Proust, este experto nos recuerda el aforismo de que “aunque nada cambie, si yo cambio todo cambia”; “somos sujetos de la construcción de cada hora, del instante”, dice Rovira; “lo que llamamos realidad se modula una infinidad de veces por segundo”. “En la medida en que una persona está volcada en la voluntad de amar, comprender, inspirar y de servir, entra en sincronicidad”.
  • Sincronizar. “Todo en la vida es sincrónico”, dice Álex Rovira; “al sintonizar con tal sincronicidad a la persona se le facilitan procesos y circunstancias que canalizan una transformación”. Para esto último conviene tener entrenado el ego de modo que tenga una función operativa, convirtiendo el yo en un “nosotros”.
  • Humildad. La humildad es un catalizador fundamental de la transformación.
Ilustraciones de Ágata del Barco.

Para quienes habéis llegado hasta aquí, una vez más mi agradecimiento, al tiempo que comparto con vosotros en qué ha quedado mi “puesta a punto relacional”.

Ante mi mensaje, mi interlocutora manifestó desconocer a qué me refería cuando hablaba de toxicidad, lo cual me dio una pista a propósito de en qué realidad nos encontramos ambas. Intenté aclararle algo al respecto, basándome en el hecho de que tal tipo de relaciones las teníamos normalizadas; “Que sea en este momento tiene que ver con mi despertar de la consciencia, con las decisiones que asumo y de las que me responsabilizo”, añadí, al tiempo que le manifestaba mi respeto por sus opiniones.

Llamo la atención sobre un aspecto para mí relevante, como es que este cierre de escenario lo he hecho de manera algo estoica y aparentemente sin revuelo; sin embargo, ¿os dais cuenta de que el intercambio de los mensajes fue a través de whatsapp?

Tras reflexionar en este punto, me he dado cuenta de otro aspecto importante: las relaciones, si es que pueden denominarse así, eran inexistentes, desde hace largos, larguísimos años.

Siento mucha paz, desde la compasión empática, tras haber tomado mi decisión de mejorar mis relaciones interpersonales. Y tú, ¿qué te parece darle una vuelta a las relaciones que hay en tu vida?

¡Felices Relaciones Interpersonales! ¡Feliz Coaching!

 

 

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