Ocho de cada diez conductores mayores de 70 años circulan con restricciones en su permiso de conducción.
Cada año, cerca de 800.000 personas mayores de 65 años renuevan su permiso de conducir en España. Un colectivo cada vez más numeroso que continúa apostando por la movilidad y la autonomía personal, aunque en muchos casos debe hacerlo bajo determinadas restricciones impuestas tras las evaluaciones psicofísicas realizadas durante la renovación del carné.
Según datos analizados por la Asociación Profesional de Empresas Formadoras en Seguridad Vial (Formaster), las limitaciones aplicadas a los conductores mayores de 65 años han aumentado en el último año, pasando del 14,2 % al 15,8 % del total de renovaciones. La entidad alerta de que este incremento refleja la necesidad de adaptar la conducción a los cambios físicos asociados al envejecimiento, sin que ello implique necesariamente la pérdida del permiso.
Entre las restricciones más habituales destaca la relacionada con la visión, presente en más del 12 % de los conductores mayores de 65 años y que alcanza a ocho de cada diez conductores de más de 70 años que cuentan con algún tipo de limitación. Estas medidas suelen estar vinculadas a problemas de agudeza visual, sensibilidad al contraste o deslumbramiento.
Otra de las restricciones frecuentes es la prohibición de conducir durante la noche, una medida que afecta al 2,8 5% de los conductores sénior. Esta limitación se aplica cuando las capacidades visuales del conductor pueden comprometer la seguridad en condiciones de baja luminosidad.
Asimismo, un 1,2 % de los mayores de 65 años tiene restringida la conducción a un área geográfica determinada, normalmente en un radio de entre 10 y 50 kilómetros de su domicilio. El objetivo es garantizar desplazamientos esenciales para actividades cotidianas, especialmente en zonas rurales donde el vehículo resulta imprescindible para acceder a servicios básicos.
Límites de velocidad y vías rápidas
Por otra parte, algunos conductores deben respetar límites de velocidad específicos, generalmente entre 80 y 90 kilómetros por hora. Esta medida afecta al 0,6 % de los mayores de 65 años y al 1,25 % de quienes superan los 70 años, permitiéndoles mantener su autonomía al volante mientras se reduce la exposición a situaciones de mayor riesgo en vías rápidas.
Desde Formaster insisten en que estas restricciones no deben interpretarse como una sanción, sino como una herramienta que permite prolongar la movilidad de las personas mayores de forma segura. “La seguridad vial también consiste en reconocer cuándo nuestras capacidades han cambiado y adaptar nuestra forma de conducir a esa nueva realidad”, señala Antonio Macedo, presidente de la organización.
La normativa establece que los conductores mayores de 65 años deben renovar su permiso cada cinco años, frente a los diez años de vigencia para conductores más jóvenes. En edades más avanzadas, y dependiendo de los resultados de las pruebas médicas y psicotécnicas, las renovaciones pueden reducirse a periodos de dos años o incluso anuales.
Cinco recomendaciones para una conducción segura
Formaster recuerda la importancia de adoptar hábitos que contribuyan a una movilidad segura en edades avanzadas. Entre sus principales recomendaciones destacan realizar revisiones periódicas de vista y oído, consultar los posibles efectos de la medicación sobre la conducción, planificar los desplazamientos evitando situaciones de estrés, utilizar vehículos equipados con sistemas avanzados de asistencia a la conducción y mantenerse actualizado sobre las nuevas normas de tráfico y señalización.
La asociación también aconseja incrementar la distancia de seguridad y realizar una autoevaluación constante de las propias capacidades al volante, teniendo en cuenta que factores como el cansancio o el tiempo de reacción pueden verse afectados con el paso de los años.
Con una población cada vez más envejecida y activa, la adaptación de la conducción a las capacidades de cada persona se perfila como una de













