La alimentación es un pilar básico para mantener a nuestro cuerpo en perfecto estado, los nutrientes que nosotros aportemos a través de los alimentos serán los encargados de hacer que nuestras células y órganos hagan sus respectivas funciones.
No siempre todos nuestros órganos van a tener las mismas necesidades. Después de una intervención de vesícula es importante que llevemos una dieta diferente a la que habíamos llevado antes de ser intervenidos quirúrgicamente. Las tres o cuatro semanas siguientes a la intervención está indicado evitar el consumo de grasas para facilitar al hígado a la nueva situación; debemos evitar el consumo de alimentos como tocino, carnes rojas, chorizo y embutidos en general, salchichas, mantequillas y frituras en general ya que la digestión de las grasas se hace más difícil después de haber sido extirpada la vesícula; evitaremos igualmente el consumo de ciertos frutos secos como las almendras, nueves, cacahuetes; las aceitunas.
La dieta deberá ser rica en frutas -excepto manzanas, melón y sandía- y vegetales a excepción del coco y aguacate– por ser ricos en grasas-; incluiremos en la dieta granos integrales como arroz, pasta integral y avena, leches y yogures desnatados, quesos blancos bajos en grasa, pescados blancos y carnes bajas en grasas como el pavo y el pollo sin piel. Hay personas que sienten molestias al comer ciertos alimentos que producen gases y distensión abdominal como ocurre con la coliflor, las judías, el brócoli, repollo, ajos, cebolla, espárragos, bebidas carbonatadas, los guisantes, la leche y sus derivados….
Es importante incrementar lentamente el consumo de alimentos ricos en fibra ya que ayuda a normalizar las deposiciones; también debemos hacer cinco o seis comidas al día – desayuno, media mañana, comida, merienda, cena y algo ligero antes de irse a dormir- y siempre con porciones pequeñas.
Se procurará comer lentamente, masticando bien los alimentos, en un lugar tranquilo y siempre sentados. La forma de preparar los alimentos deberá ser preferiblemente a la plancha, al vapor, al horno, hervidos o papillote evitándose los fritos, las salsas y guisos. La ingesta de líquidos será preferiblemente de agua en pequeñas cantidades evitándose los zumos y las bebidas gaseosas. Y para finalizar la comida se recomienda una infusión tipo manzanilla, hinojo, hierba luisa, boldo.
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