«De los mayores aprendí a entender y a amar la vida»

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Loles
Así de contundente es Loles Díaz Aledo intentando condensar todo lo que aprendió de las personas mayores durante su vida profesional, sobre todo durante los 20 años que dirigió El Club de la Vida, en RNE. Esta mujer, que ahora tiene 76 años, es la voz referente cuando hablamos de medios de comunicación, de la realidad de los mayores, de los derechos de este grupo de población. Ha dedicado toda su vida profesional al mundo de la comunicación, sobre todo a la radio que, como ella misma reconoce, «engancha como ningún otro medio». Y, ahora que está «al otro lado», que ya forma parte del grupo de los mayores, sigue defendiendo sus derechos y luchando contra la soledad en la que viven muchas personas, presidendo el Patronato de la ONG Grandes Amigos. En esta conversación descubrimos a una mujer a la que los años no han restado, ni un ápice, sus ganas de seguir luchando por aquello en lo que cree.

 

 

Recientemente recibiste el Premio Eulen Senda al Liderazgo de las personas mayores. ¿Impone que a una le consideren líder?

Sí, ciertamente son palabras mayores. Este premio me hace especial ilusión puesto que es el único premio que he recibido ya fuera de mi actividad profesional. Es un premio como más directo, como más personal, y eso realmente impresiona y emociona.

Loles Díaz Aledo
Loles Díaz Aledo recoge su premio Eulen-Senda al Liderazgo de las personas mayores.

De toda tu trayectoria profesional, ¿cuántos años has dedicado pues a esto tan bonito que es ofrecer una imagen real de los mayores en nuestro país y a reclamar sus derechos?

Realmente para los mayores, teniéndoles como objetivo y destinatario principal, fueron los últimos 20 años de mi vida profesional, pero la radio ha sido mi pasión, yo he tenido un idilio sostenido con la radio. Reconozco que es el medio que más me ha gustado. Además, hice televisión, prensa, pero nada como la radio. Mis primeros pasos en la radio los recuerdo perfectamente porque para mí fue muy importante, en marzo de 1963. Seguro que tú no habías nacido aún (sonríe). Y también recuerdo mi último día en el medio, fue el 1 de septiembre de 2007. En total, y aunque soy de letras, son unos 44 años. Los últimos 20 tuve la suerte de poder hacer un periodismo especializado en una emisora como Radio Nacional de España, Radio 1 y Radio 5, y los dediqué básicamente a personas mayores, también al mundo de la solidaridad y también a las personas con discapacidad.

senderismo
Practicando senderismo en familia, en el verano de 2021.

Periodismo social puro y duro en El club de la vida, programa que presentaste durante 20. Aunque sé que no es fácil, ¿puedes contarnos algo de lo mucho que has aprendido estando al frente de él?
Fíjate, de las personas con las que he podido hablar y de las cartas que recibíamos porque el programa recibía unas 20.000 cartas por año. Cartas sobre las que el Centro de Investigaciones Sociológicas hizo un estudio que fue francamente. Yo creo que de las personas mayores aprendí muchas cosas que ahora me están sirviendo a mí. Ahoraveo la verdad que había en esas cosas cuando yo estaba en esta parte de la mesa del profesional y los mayores allí. Ahora yo estoy en la parte de los mayores. Aprendí, por ejemplo, a entender la vida, a valorarla, a valorar lo positivo que tiene la vida, a amar, a dar sin esperar, a tener un sentido ético y profundo y solidario de la vida. Y aprendí lo que es lo que ahora sé. Se menciona tanto la resiliencia, la capacidad de salir adelante y de reponerse. Conocí historias increíbles, pero increíbles. Viví experiencias inolvidables. He hecho informativos, programas de todo tipo, pero, sin duda, fue El club de la vida.

Loles en RNE
Imagen de Loles Díaz Aledo en RNE.

¿Siempre hay que estar agradecida a lo que la vida nos va poniendo en el camino?

Yo creo que sí. Yo, por lo menos, me siento una persona muy afortunada y muy agradecida con la vida. Además de otros aspectos de la vida personal, el poder dedicarte a lo que te gusta y poder vivir profesionalmente de eso,  ganarte los garbanzos haciendo aquello que te gusta, es para darle más que gracias a la vida. Y luego la cantidad de gente que te da la posibilidad de conocer y de aprender de esas personas. Yo creo que deberíamos ser, al menos muchos de los que vivimos en este llamado Primer Mundo, un mundo en el que tenemos de todo o acceso a todo o a casi todo, sí deberíamos estar muy agradecidos a la vida.

 

Tras 40 años en los que profesionalmente miras y analizas la realidad de las personas mayores, llega un momento en el que el rol cambia, pasas a formar parte de ese grupo de población. ¿Cómo es ese tránsito?

Para definir ese tránsito voy a utilizar una frase que solía decir mi padre en determinadas circunstancias: «Es un hueso que hay que roer». Es una situación que cada uno tiene que analizar. Pasé de estar hablando a personas mayores y sobre personas mayores, a pasar a ser tú la persona mayor y a vivir en carne propia muchas de las cosas que te han estado contando que ocurrían. Eso, por una parte, y por la otra está tener que renunciar a una vida profesional en la que te sientes a gusto, en la que consideras que todavía tienes mucho que dar y que aportar. Pero en un momento te dicen no, mire usted, ya váyase a casa. Ese momento fue antes de la edad de jubilación porque me afectó el último ERE, creo que fue el último que se aplicó en Radio Nacional y se aplicó, como casi todos, de 50 años para arriba. Yo entonces tenía 63 y muchos miembros de mi equipo tenían más de 50.

Ese día piensas: «Mañana cuando me despierte, ya no tengo que ir a la radio». Entonces tienes que plantearte muy bien qué vas a hacer de tu vida y cómo quieres continuar viviendo los seguramente, y si Dios quiere, muchos años que uno tiene por delante. Yo tuve claro que a mí eso de tomar el sol e ir a algún baile que otro y hacer algún viaje, no me llenaba la vida. Entiendo que la vida necesita un tiempo de actividad y un tiempo de ocio. Y eso de que el ocio sea permanente no le veo sentido. Con lo cual no paré, continué haciendo cosas que ya estaba haciendo a la par que estaba en la radio, como dar cursos, conferencias, escribir. Otra pata de mi trabajo profesional y personal, es el mundo de la solidaridad, y ahí también encontré una posibilidad de arrimar el hombro con gente valiosísima y de la que he aprendido y sigo aprendiendo mucho.

loles y su marido
Loles y su marido durante un viaje a Manchester.

Sigues aprendiendo, hoy desde le Patronato de Grandes Amigos, que presides. Y sigues vinculada a los mayores luchando contra uno de los de los males que tiene esta sociedad, la soledad. 

Efectivamente te da la oportunidad de de conocer muchas situaciones nuevas de soledad y de muchas carencias. Normalmente las personas a las que prestamos apoyo afectivo, nos une un sentimiento de amistad, que es todo lo contrario al paternalismo y a la sobreprotección. Es una relación que te permite ver que estas personas que están solas, además, muchas veces tienen pocos recursos. Muchas veces están solas porque viven en casas de las que no pueden salir, porque no hay un ascensor o porque no están en condiciones para para poder salir a la calle. Son realidades que viven las personas mayores y que no son demasiado visible. Es cierto que ahora se habla más de la soledad, a raíz de la pandemia. Y justo una de las cosas positivas de la la pandemia ha sido que nos ha permitido ver todas estas realidades, también la de aquellas personas mayores que viven en residencias.

 

Loles Desde que tú empezaste a hablar de mayores en la radio hasta el día de hoy, ¿qué ha cambiado para positivo en la imagen social de los mayores?

¡Uy! A ver, hay muchas cosas que han cambiado en este tiempo. Por ejemplo, yo hablaba antes de las cartas que recibíamos en el programa. Las primeras cartas que recibíamos muchas veces venían sin firmar y la gente se justificaba pidiendo perdon por no identificarse. La gente tenía miedo para hacer una consulta sobre su pensión, por ejemplo. Hoy la realidad de este grupo social, de los mayores, ha cambiado mucho, porque hablamos, como bien sabes, de un grupo absolutamente heterogéneo. Aunque hay un punto que sigue siendo igual, la imagen social que les identifica como grupo en el todas las personas mayores somos iguales.

Te propongo un ejercicio. Un día que estés con un grupo de gente, pregunta qué es lo último que recuerdan haber visto en un medio de comunicación sobre personas mayores. Rápidamente hablarán de imágenes de dos personas o de dos abuelos, con su bastoncito caminando al parque donde se sientan en un banco a esperar la hora de comer. O te dirán, no recuerdo la información pero la imagen era de unas personas mayores a las que les estaban dando de comer. Es decir, lo que se muestra generalmente es una imagen homogénea que normalmente que no se ajusta a la realidad, a la realidad de hoy, del del grupo social de las personas mayores, que es una imagen completamente heterogénea. Por eso hay muchos colectivos, muchos grupos de mayores que hace mucho tiempo que están reivindicando, como derecho, el tener una imagen social pertinente, o sea adecuada a la realidad de hoy.

 

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