Cuando te cambias de casa se abre todo un mundo de decisiones y posibilidades, pues es el momento de parar, observar, sentir y dejar fluir. Algunas de las cosas que nos rodean tienen un significado especial. Otras, en cambio, nos estorban. Así que, si te mudas de vivienda, puede ser el momento de hacer lo que los expertos llaman el vacío. Desde el Coaching te acompaño a preparar la mudanza.

 

Voy a cambiarme de casa. Es algo excitante y estresante a un mismo tiempo. Lo primero, porque surgen oportunidades de cambiar de escenarios; un hogar nuevo, vecinos distintos, paisajes más bellos y la gran posibilidad, que consiste en ese qué será será que me une a la esperanza de algo mejor.

En el otro extremo, el estrés. Trámites, algunas obras, la financiación que obliga a romper huchas y, sobre todo, el corazón, que se niega a irse del todo de la casa que ha sido mi hogar durante varios años.

A todo esto, me doy cuenta de la importancia del orden, de mantenerlo no sólo para hacer un traslado eficaz, sino para lograr un tránsito ordenado del que poder disfrutar. ¿Cómo se logra este objetivo?

“Antes de mover nada, es preciso preparar el espacio y también a nosotros mismos”, dice Gloria Ramos, CEO de Escuela Profesional Feng Shui; “necesitamos sentir la casa, aprender a mirarla, ya que siempre tiene un mensaje para nosotros”.

Dice esta experta que al establecer una relación íntima con el lugar donde se vive, hemos de saber lo que nos está diciendo, “al hacer cambios en el exterior, también se hacen en el interior y es cierto que, en ocasiones, esa transformación es difícil”.

El juego del vacío

Hace unos días, cuando compartía con una amiga mi reticencia a decirle adiós a mi casa actual y dar la bienvenida a la nueva, ella me contó una experiencia similar que le ocurrió años atrás.

Resulta que, de la misma forma que me pasaba a mí, no era capaz de sentir su nueva vivienda como propia. De hecho, tardó un tiempo hasta que un buen día hizo un pacto y la vivienda pasó a ser su hogar. Desde entonces es su lugar seguro.

“Lo normal es encontrarse bien en casa”, dice Ramos, para quien la disciplina milenaria del Feng Shui “es una herramienta de transformación”.

La primera clave está en la paciencia; “los cambios no se aplican de un día para otro, sino que el proceso es el éxito”.

“Date un paseo por tu casa, respirando y tomándote tu tiempo”, dice Ramos; “sé consciente de lo que te hace sentir en tu cuerpo, si te duele o sientes molestia en alguna parte de tu organismo, si sientes ansiedad; en definitiva, qué es lo que te está contando tu cuerpo”.

Este trabajo te ayudará a hacer los cambios, según Gloria Ramos; “tu cuerpo te dirá cómo está tu casa”.

La segunda clave es el vacío que, aunque no pertenece al Feng Shui, es una técnica japonesa consistente en hacer la gran limpieza e implica deshacerse de aquello que no se necesita, de lo que está roto o desportillado y de lo que no funciona”.

El método del vacío es previo a la aplicación del Feng Shui y consiste en que se empieza y se acaba pronto, sin prórrogas pues “el sistema energético ha de estar activado y no debe dejarse a medias, ya que se resuelven conflictos y se modulan las emociones”, dice Ramos; “además, al eliminar lo que no, sólo puede llegar lo que sí”.

El esquema de aplicación del vacío sigue el ritmo fácil-difícil-fácil. Es decir, lo primero define aquello que sea para ti cómodo de quitar, bien porque decidas regalarlo o porque lo deseches en el punto limpio.

Para lo difícil, lo que te cuesta soltar, Gloria Ramos te propone que te preguntes, si no lo dejas ir, si es algo emocional o por acumulación. “El vacío permite que la energía fluya por tu espacio libremente, teniendo un impacto positivo en la salud, el bienestar y la prosperidad tanto tuyas como de tu familia”.

“Se puede usar el vacío de forma estratégica para atraer, por ejemplo, la creatividad o la inspiración”, dice Gloria Ramos. “Para ello, se hará en el área oeste de tu casa o lugar de trabajo”.

 

Decir adiós paso a paso

Relacionado con la técnica del vacío existe otra herramienta, la llamada bolsa del orden, que consiste en elegir un saco o bolsa grande y en recorrer tu casa con ella.

Ve metiendo en la bolsa todos aquellos objetos que vayas encontrando y que, por lo que sea, te resulten molestos. Cuando tu bolsa esté llena, llévatelo de tu casa para que no vuelva (no vale bajarlo al trastero).

Para decir adiós a lo que es ahora y prepararte para lo nuevo existen varios pasos:

  • Mentalidad abierta y paciencia. Los cambios llevan su curso, no se pueden acelerar. Deshazte de aquello que ya no usas, no te pones o, simplemente, ya no te gusta. Puedes reciclarlo, regalarlo o incluso venderlo en el mercado de segunda mano
  • Compromiso para hacer los cambios. No puedes dejarlos a medias.
  • Conexión con tu casa. Qué te hace sentir en tu cuerpo. Observa tu casa con ojos nuevos, para entender qué es lo que te está diciendo. Fíjate, por ejemplo, en si hay cosas que te desenfocan, que provocan ruido visual.
  • Empieza y termina. Si te lanzas a organizar un armario, lo mejor es seguir hasta el final pues, si no, aumentarás el nivel de desorden y esta vez estará más a la vista. “Preparación. Anota lo que sientes. Haz el vacío y ten en cuenta que lo que sacas de tu casa también lo echas de tu vida.

Un traje a la medida

Si has llegado hasta aquí, te cuento algo más de mi proceso de mudanza.

Durante varias semanas he planificado, creado listas de lo urgente e importante. He anotado mil y una tareas y hasta he soñado con el traslado a mi casa nueva.

No obstante, no lograba centrarme del todo. Era como si una fuerza invisible tirara de mí, impidiéndome organizarme y hacer los trámites con eficacia.

Hasta que he llegado al núcleo de mi resistencia, pues tal es la energía que me impedía continuar. Me he dado cuenta de que mi casa actual, de la que todavía no me he mudado, tiene mi energía y la de mis personas favoritas impresa en sus paredes.

Es como si fuera un traje con el que me sintiera cómoda a todas horas y del que no quisiera deshacerme.

Así que, después de sentir y escuchar a mi hogar y tras hacer el vacío habitación por habitación, he empezado a limpiarla como nunca antes. Es mi forma de agradecerle a este bello espacio todas las vivencias, alegres y tristes, positivas y frustrantes, que hemos compartido a lo largo de estos años.

De pronto, la casa me ha dado permiso para marcharme, para mudarme a otro lugar en el que seguir aprendiendo que la vida, cada vez, se vuelve más y más bella.

Y tú, ¿te atreves a mudarte, aunque no te cambies de casa?

¡Felices Mudanzas con Permiso! ¡Feliz Coaching!

Silvia Resa

Soy coach ontológica para acompañarte en la identificación de tu objetivo y apoyarte durante tu proceso de Coaching. Sistemas propios: ArkeCoaching, AstroCoaching y IronCoaching.

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Silvia Resa

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