Cómo cuidar tus ojos en primavera y en verano.
La primavera es la estación del año en la que todo se renueva, los días son más largos hay más luz solar, el campo florece, etc.
Podemos disfrutar de agradables paseos por los jardines, por el campo, pero a su vez la primavera puede traernos problemas: irritación de los ojos por alergias o debido a las altas temperaturas del verano se resecan las mucosas y también nuestros ojos.
Es por ello que debemos prestar especial atención al cuidado de nuestros ojos para evitar ciertas dolencias y problemas.
Siempre que vayamos a exponernos al sol deberemos utilizar una buena protección (igual que protegemos nuestra piel con cremas solares protectoras). Debemos utilizar gafas de sol que incluyan filtro anti rayos ultravioletas (UV) una absorción de UV mínima del 90 %.
Con la llegada del buen tiempo pasamos más tiempo en la calle, por lo que la exposición solar es mayor y en todo ese tiempo se recomienda la utilización de unas buenas gafas con el correspondiente filtro.
Siempre es recomendable acudir a nuestro óptico de confianza para que nos asesore sobre el tipo de gafa que mejor nos proteja a la vez que se adapte a nuestra fisionomía (las gafas solares deben cubrir totalmente los ojos por encima y por debajo).
De igual manera es importante mantener una buena higiene ocular, lavarnos las manos con frecuencia para evitar la transferencia de alérgenos a los ojos y, en el caso de utilizar lentes de contacto, seguir las instrucciones de limpieza y de reemplazamiento de las mismas.
Otro factor importante es hidratar los ojos para combatir los ambientes secos, ya que los aires acondicionados de los locales pueden provocar sequedad ocular y fatiga visual. Al igual que la utilización prolongada de las pantallas puede agravar la sequedad ocular, en cuyo caso y siempre bajo el asesoramiento de un profesional (oftalmólogo, optometrista) utilizar lágrimas artificiales para tener el ojo debidamente hidratados.
Hay que recordar que a partir de los 40 años se produce mayor sequedad ocular por lo que se debe utilizar una cierta lubricación en los ojos de manera habitual.
El estilo de vida también va a influir en la salud ocular: la alimentación y el ejercicio pueden influir.
Una dieta rica en frutas, verduras, pescado azul y frutos secos van a ayudarnos a cuidar nuestros ojos ya que nos aporta los nutrientes que contribuyen a retrasar el envejecimiento de las estructuras oculares; especialmente las vitaminas A, C y E, selenio, zinc, la luteína, la zeaxantina y los ácidos grasos omega 3 son aliados para la salud ocular ayudando a reducir la inflamación, aliviando la sequedad ocular (aumenta la producción de lágrima) y proteger contra la degeneración macular. Sin olvidarnos de incluir en nuestros hábitos diarios: el ejercicio físico, ya que la actividad física nos ayuda a mejorar la oxigenación de los tejidos y a que los nutrientes lleguen mejor a las células.
Recuerda: los ambientes secos, la intensidad de la luz, el aumento de la polinización y el cloro de las piscinas, etc., pueden ocasionar problemas en los ojos.
Debemos cuidar nuestros ojos, son para toda la vida.
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