El informe SOLiEDAD La acción comunitaria, una herramienta para la prevención de la soledad y el aislamiento de la población mayor, busca prevenir y combatir la soledad no deseada. Es un documento elaborado por el Centro Internacional sobre el Envejecimiento, CENIE, dependiente de la Fundación General de la Universidad de Salamanca.
Y durante su presentación en Madrid, también se ha presentado el decálogo para la acción Abordar la soledad desde la comunidad. Un instrumento de «acción» contra las situaciones de soledad que viven muchas personas mayores. Este documento se ha elaborado en base a las conclusiones obtenidas en una intervención pionera que se ha llevado a cabo en la ciudad de Zamora.
1.- La comunidad es un activo contra la soledad. Entendiendo la comunidad como el conjunto de relaciones, emociones y referencias comunes que nos aportan identidad. Y es en este entorno en el que surgen los procesos participativos que generan la transformación colectiva.
2.- Reciprocidad como motor de las relaciones. Buscar la reciprocidad, huyendo del asistencialismo y la dependencia, aporta valor al proceso transformador, tanto individual como colectivo.
3.- El proceso en sí mismo es un agente transformador en cualquier acción comunitaria. Se concibe como un proceso capacitador, que comparte conocimientos, habilidades, principios y valores.
4.- Un proceso comunitario es un proceso vivo. Garantizar los espacios de deliberación y toma de decisiones conjunta, permite observar la realidad desde prismas diferentes y poder, así, reconducir las acciones.
5.- La infraestructura social es un bien común extraordinario. Servicios, espacios saludables y adaptados a las necesidades de la población son esenciales. Son un ingrediente necesario para que las relaciones prosperen.
6.- El quién estratégico, como factor del éxito. El trabajo trasformador comienza con un liderazgo comunitario claro.
7.- Prevención, más allá de una lógica paliativa. Debe primar la lógica preventiva de la acción para hacer frente, no solo a las causas más intrapersonales de los individuos, sino también a las causas más macrosociales.
8.- Una mirada abierta a la soledad. Hemos de ser flexibles y, con uma mirada abierta, atender a las necesidades relacionales y de sentido vital de las personas, desde la incerteza.
9.- Sensibilizar sin estigmatizar. Sensibilizar desde la normalización y la responsabilidad compartida, para evitar los discursos que aumentan el aislamiento y el estigma.
10.- Más tiempo, más redes, más densas. Hay que garantizar intervenciones duraderas, que posibiliten la diversidad de las relaciones, para que éstas sean cada vez más sólidas y elegibles. Los vínculos se cocinan a fuego lento y cuantos más sabores, mejor.
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