Cinco claves para cuidar la microbiota en verano

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Cinco claves para cuidar la microbiota en verano.

Con la llegada del verano cambian los destinos, las rutinas y también la forma en la que comemos y descansamos. Dormimos menos, viajamos más, improvisamos comidas fuera de casa, cenamos más tarde y aumentan los aperitivos, los refrescos, los cócteles o los alimentos más grasos. Son pequeños placeres asociados a las vacaciones, pero también algunos de los factores que explican por qué en esta época del año se disparan molestias digestivas tan frecuentes como la hinchazón abdominal, las digestiones pesadas, los gases, el reflujo o la sensación de pesadez.

El calor también influye. Las altas temperaturas favorecen la deshidratación, pueden reducir la actividad física en las horas centrales del día y alteran, en muchos casos, los horarios de sueño y alimentación. Todo ello repercute directamente en la microbiota intestinal, ese ecosistema formado por millones de microorganismos que participa en la digestión, el sistema inmunitario, el metabolismo y el bienestar general.

“Durante el verano vemos con frecuencia pacientes que notan más hinchazón, digestiones lentas o sensación de pesadez. En muchos casos no se trata de una enfermedad, sino de una microbiota que está intentando adaptarse a los cambios propios de esta época del año”, explica la doctora Malena García Arredondo, especialista en aparato digestivo y directora de MGA Healthy Digest, unidad especializada en salud digestiva, microbiota y trastornos del eje intestino-cerebro

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Claves de salud

1. Mantener la base de la dieta mediterránea

Aunque aumenten las comidas fuera de casa, conviene no perder de vista los alimentos que más favorecen la salud intestinal: frutas frescas, verduras variadas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y pescado.

La fibra vegetal es uno de los grandes aliados de la microbiota. Cuanto más variada sea, mayor será la biodiversidad microbiana y mejor podrá adaptarse el sistema digestivo a los cambios propios del verano.

2. Hidratarse bien, especialmente con calor

La hidratación es esencial para el buen funcionamiento digestivo. Con las altas temperaturas, el cuerpo pierde más líquidos y la deshidratación puede favorecer el estreñimiento, la pesadez y la sensación de hinchazón.

La recomendación es priorizar el agua y completar la hidratación con infusiones suaves, frutas con alto contenido en agua, verduras frescas o caldos ligeros. Conviene moderar el consumo de alcohol y bebidas azucaradas, ya que pueden irritar el aparato digestivo y alterar el equilibrio intestinal.

3. Incluir fermentados, siempre según tolerancia

Alimentos como el yogur, el kéfir o la kombucha pueden formar parte de una alimentación saludable y contribuir al cuidado de la microbiota. Sin embargo, no todos los fermentados sientan igual a todas las personas.

La tolerancia es individual, por lo que es importante observar cómo responde el organismo y evitar aquellos productos que generen gases, hinchazón o molestias.

4. Respetar los ritmos internos

Comer a deshora de forma constante, saltarse comidas, cenar muy tarde o dormir poco puede alterar los ritmos biológicos del organismo y afectar al equilibrio intestinal.

Aunque durante las vacaciones es normal flexibilizar horarios, mantener una rutina básica ayuda al cuerpo a adaptarse mejor. Procurar no cenar justo antes de dormir, descansar lo suficiente y evitar grandes atracones nocturnos puede mejorar notablemente la digestión.

5. Moverse cada día

La actividad física moderada también favorece el bienestar digestivo. Caminar, nadar, pasear al aire libre o realizar ejercicios suaves ayuda a estimular el tránsito intestinal, reducir la hinchazón y mejorar la sensación general de bienestar.

No hace falta realizar grandes esfuerzos, especialmente en los días de más calor. Basta con mantenerse activo, evitar el sedentarismo prolongado y escoger las horas más frescas del día.

Disfrutar del verano sin descuidar el intestino

El verano invita a relajarse, cambiar de escenario y disfrutar más de la vida social. Pero el intestino también necesita cierto orden para funcionar bien. Cuidar la hidratación, moderar los excesos, mantener una alimentación variada, dormir lo suficiente y moverse a diario son gestos sencillos que pueden ayudar a prevenir molestias digestivas y favorecer una mejor adaptación de la microbiota.

La clave no está en vivir las vacaciones con restricciones, sino en encontrar un equilibrio. Porque cuidar la salud digestiva también es una forma de disfrutar más y mejor del verano.

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