Los españoles quieren una desescalada lenta y controlada

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Los españoles quieren una desescalada lenta y controlada aunque eso suponga una ralentización de la economía. Así se pone de manifiesto en el estudio llevado a cabo por Ipsos España. Esta firma ha realizado una monitorización de las emociones de los españoles ante esta «nueva realidad» y las conclusiones son contundentes.

Monitorización que ha reflejado que hemos pasado por diferentes etapas emocionales desde que, en marzo, se decretara el Estado de Alarma. Las fases emocionales identificadas son siete: incredulidad, preparación, ajuste, aclimatación, resistencia, alivio y temor. En España, ante la progresiva apertura de comercios y la vuelta a una tímida vida social llena de nuevos protocolos como el uso obligatorio de mascarillas en lugares públicos, los españoles mostramos una clara sensación de temor (42%), aunque todavía un 28% se mantiene en el alivio propio de la fase anterior.

Este análisis refleja que existen dos posiciones con respecto al ritmo de la desescalada. Por un lado los que creen que debería hacerse de un forma muy paulatina y controlada (79%)  y, por otro lado, los que reclaman que debe emprenderse con un ritmo más rápido y confiando en la responsabilidad individual de cada uno (21%).

Otra de la divisiones la encontramos entre aquellos que creen que primero se debería afianzar la seguridad sanitaria de la población aunque la reactivación económica tenga que esperar (65%), y los que piensan que es preferible correr algunos riesgos pero que la economía empiece a moverse cuanto antes (35%).

Pero, ¿cómo cambiará nuestras vidas esta crisis sanitaria? Algunos creen que esta situación no nos afectará como sociedad y que seguirá prevaleciendo el individualismo (63%), frente a los que defienden que de esto saldremos cambiados y con una reordenación de nuestras prioridades (37%).

El último aspecto en el que se encuentran diferentes corrientes de opinión es sobre nuestra capacidad de cambio, por un lado están los que creen que podremos reorientar esta nueva normalidad (63%) y los que, por el contrario, afirman que no está en nuestra mano influir sobre las consecuencias que tendrá esta crisis (37%).

Ante las novedades que traen las nuevas fases, el 47% afirma que estará dispuesto a ir a las terrazas de los bares que reabran estos días, mientras que un 36% acudirá a comercios menores de 400 m2, y un 33% declara que incluso irá a los de mayores de esas dimensiones.

En cuanto al ocio, museos, cines y teatros serán los elegidos por un 27%, y solo un 12% contempla ir a una boda. Aunque el presupuesto dedicado a estas actividades será menor que el año pasado en su mayoría, ya que un 53% de los encuestados afirma que reducirán estos gastos. Esto incluye los planes vacacionales, así un 66% afirma que se ha replanteado cómo pasará los días libres de este verano debido a la crisis del coronavirus, aunque 7 de cada diez afirma que se seguirá cogiendo esos días de vacaciones.

Estos cambios se basan principalmente en los destinos, ya que un 96% piensa quedarse en el territorio nacional durante el verano: un 42% lo hará en una segunda residencia, el 38% optará por un hotel o casa rural y un 20% por un apartamento.

 

 

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