Comienza tu proceso de auto reconocimiento

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¿Sabes realmente quién eres tú? ¿Conoces a quién está detrás de esas máscaras sociales que sueles utilizar? ¿Quién respira, piensa, siente y actúa? Da un poco de vértigo, ¿verdad? La buena noticia es que, para iniciar esta transformación, este auto reconocimiento, podemos hacerlo a partir de nosotros mismos. Desde el Coaching, te acompaño en el proceso.

 

Cuando estaba formándome como coach, una de las fases consistía precisamente en abordar aquellos procesos que fueran precisos para ser consciente de quién era yo.

Fue en una de estas prácticas cuando uno de los mentores me preguntó que cómo me definía, cuáles eran mis creencias y cuáles mis valores.

Por toda respuesta inicial, “mudóseme la color”, sonreí nerviosamente y dirigí mi mirada a un plano lejano, para intentar organizar mi pensamiento. Claro que no se trataba de eso, de pensar, sino de responder con el sentimiento, con la emocionalidad, desde el cariño, el respeto y la estima hacia mí misma.

Mentalmente mi reflexión se aunó en una sola pregunta: ¿Quién soy yo?

 

¿Quién soy yo?

Cuando nos hacemos tal pregunta es porque en la base de todo está el hecho de no haberse descubierto todavía a uno mismo; “El punto de partida es conocer quiénes somos, en lugar de vivir con esas máscaras”, dice Eva Aixelá, educadora social y experta en Programación Neuro Lingüística.

Esta coach ha participado recientemente en el congreso virtual “Parejas y relaciones conscientes”, organizado por Centro Nuevo Amanecer.

Aixelá considera que existen tres pilares en este proceso de transformación, “los cuales más que implicar un cambio hemos de encontrarlos dentro de nosotros mismos”.

La línea del tiempo, el cuestionamiento de lo que pensamos y el entrenamiento para la conciencia son esos tres brazos en los que apoyarnos durante nuestro proceso de autodescubrimiento.

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La línea del tiempo

“Es importante entender que el tiempo no es lineal, sino circular, por lo que todo es presente”, dice Eva Aixelá; “El pasado, a modo de base de datos, nos proporciona los mecanismos para interpretar el presente”

Esta tesis se sustenta en el hecho de que los recuerdos no están en un compartimento estanco, sin modificarse, sino que van variando, por lo cual dicho pasado es irreal.

Aixelá lo ilustra con un ejemplo: “si tengo un problema con mi pareja y lo cargo, lo dejo ahí; por supuesto, ese recuerdo lleva implícita una emoción”; “voy basándome en ese patrón que he creado, por lo que, cada vez que vuelva a hacer lo mismo, queda esa impronta, que se repite; el caso es que ese recuerdo yo me lo guardé tal cual lo interpreté, pero no es una realidad”.

Las opciones que nos propone esta coach se ilustran, para este caso, de la siguiente manera: “Puedo recordar una relación de pareja desde la rabia y desde los recuerdos que me hicieron sufrir, pero también puedo hacerlo desde los buenos momentos”.

Para Aixelá este proceso lleva un aprendizaje “que me ha hecho crecer como persona y que me permite saber qué deseo en mi nueva relación, por ejemplo”.

“Tú tienes el poder de darle la vuelta, dado que la experiencia es la que es y la página no puedes arrancarla del libro; sin embargo, cómo vivas esa experiencia, cómo la recuerdes y cómo te afecte eso sí es cosa tuya”.

El futuro, por su parte, constituye el montaje de imágenes mentales, creencias y patrones que “están ahí, en automático”, dice Eva Aixelá; “Si no lo filtramos desde la conciencia, no nos permitirá ver otro escenario y nos dejará mirando por el estrecho agujerito de nuestro mapa mental”.

Esta experta nos invita a ser conscientes del camino de temporalidad “para cambiar hacia la idea de que todo es presente: mi vida es circular y siempre estoy en el presente”.

Desde ese presente, “arreglo mi pasado y proyecto un futuro que me guste, sin todas esas cargas”, dice Aixelá.

pensamientos

Poner los pensamientos en cuestión

Esta educadora social nos propone hacernos varias preguntas:

  • Lo que me estoy diciendo, ¿es interpretación real?
  • ¿Desde dónde interpreto?
  • ¿Soy consciente de que si estoy en automático genero la repetición de dicho modelo?
  • ¿Qué me aporta pensar así? Aixelá nos invita a encontrar la emoción que se correlaciona con nuestra respuesta y también a localizarla en una zona concreta de nuestro cuerpo.
  • Si le quito esa etiqueta, esos pensamientos que he asociado y me he creído, ¿cómo me siento ante eso, desde el punto de vista objetivo?
  • La emoción es el filtro de la conciencia, “está bien sentirla, pero no quedarse en ella, porque es pasajera”, dice Eva Aixelá.
  • ¿Cómo puedo verlo desde la conciencia? Esta experta en PNL y mindfulness nos acota el concepto: “pensamiento y emoción son pasajeros; tienen información que es interesante ver”.

consciencia

Entrenar la consciencia

“Las cosas que nos ocurren dependen de nuestra gestión”, dice esta coach; “en cualquier momento puede ocurrir algo que altere tu normalidad y has de poder adaptarte”.

Para ello Aixelá propone “integrarlo en uno mismo, buscar la reinterpretación y darle la vuelta, trabajando así desde la conciencia para obtener la calma mental”. El entrenamiento de la consciencia es “una parte muy potente en este proceso”, dice esta experta, “por ello conviene trabajarla en el día a día”.

Técnicas como la de la respiración consciente; la aplicación de la atención plena o mindfulnes a actividades cotidianas, tales como comer, ducharse o vestirse; sentir todo en cada momento, sin perderse el presente; salir a hacer deporte o a pasear por la naturaleza e incluso un método tan extremo a primera vista como la denominada “técnica del holandés”, consistente en tomar un baño de agua helada pueden ser maneras de entrenar nuestra consciencia.

Todo esto se resume en lo que Eva Aixelá denomina el valor poderoso: “tomar responsabilidad en todo lo que me pasa”, dado que “se adquiere una mayor capacidad para decidir y la vida es la suma de todas esas decisiones”.

Si habéis llegado hasta este punto, os sigo contando a propósito de mi inconclusa respuesta al mentor. Reformulé su pregunta, para intentar responder quién era yo.

Aunque fue todavía más confuso para mí, es cierto que desencadenó una reflexión en cadena, de la que salieron algunas ideas. Por ejemplo, que soy una buena persona. También, que mis valores fundamentales son la lealtad, la honestidad, la justicia y la simpatía (no siempre en ese mismo orden).

En cuanto a mis creencias, comparto con vosotros un secretillo: sigo en mi proceso para reformar las limitantes, algunas muy persistentes, convirtiéndolas en enriquecedoras.

Os cuento otro secreto: estoy enamorada de mi propio proceso de auto reconocimiento, a partir de la responsabilidad y de la toma de consciencia… ¡Es apasionante!

¡Feliz Conocimiento Propio! ¡Feliz Coaching!

 

 

 

 

 

 

 

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