Me he quedado dormida.
La flor sigue en su sitio,
esperando la noche.
La que espera el nuevo día…
es la vela, que al abrir los ojos…
sigue estando encendida.

Sueño y sin querer,
y siempre con las estrellas.
La verdad se ve en la piel,
como el tiempo susurrando junto a ella.

Me dejé latir.
Ha sido el corazón,
el que sintió,
con los ojos bien cerrados…

La tímida luz de la canción.
He besado mi pecho
sin llegar a tocar sus labios.

He rozado la puerta
sintiendo un frío,
que paraba corazón
sin parar espacios.

Luna de vela
y siempre lágrima,
guardada en la parte del cojín
que nunca dice nada…

Llueve en los vasos hacia atrás
como los besos
que espero y siempre…
antes de entrar.

¿No te das cuenta?
Tu corazón es siempre el mío,
el mío… que ni sabe a dónde va.

Puedo alejarme,
pero quiero que sea
agarrado de tus manos
las que notaron el calor
de ese cuerpo a sí mismo.

Te quiero corazón.

Me vuelvo aire, y sin querer…
y te respiro…
Te respiro…
Respiro. 

 

 

http://losangelesnosmirandurmiendo.blogspot.com.es.

 

  • Artista polifacético dedicado a la poesía desde que era niño y a la pintura. Él mismo recuerda “aquel diario con llave de tapa roja que escribía y guardaba cada noche en una caja de vinos, a la edad de 6 años. Me enamoré sin querer de aquel papel en blanco y más cuando lo llenaba con mis pensamientos. Ver aparecer las palabras con la tinta de un bolígrafo: era emocionante. Luego, como en todas las vidas, empezaron a pasarme cosas. La tristeza y la alegría empezaron a salir de mí a cada momento como guiadas por un río invisible, y no podía parar. Y del poco a poco, al hoy”.

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