Desde hace semanas, en esta página los temas fluyen hacia una misma idea: la transformación. Es un anhelo que quizá en ocasiones pueda confundirse con necesidad. No obstante, es posible que haya llegado el momento, así que hoy te formulo dos preguntas con toda la intención: ¿Deseas transformarte? ¿Para qué?
El pasado fin de semana lo dediqué al cine. Vi por primera vez Come, reza, ama (Ryan Murphy, 2010), también Puñales por la espalda. De entre los muertos (Rian Johnson, 2025) y acudí al cine para disfrutar de la segunda entrega de El diablo viste de Prada (David Frankel, 2026)
Aunque en principio se trata de historias y escenarios muy distintos, para mí ha sido una especie de trilogía de la transformación, pues las películas coinciden en una idea clave: la vida realmente empieza cuando iniciamos el viaje más importante, el que hacemos hacia nuestro interior.
“Hay momentos en que la vida deja de pedirnos correr y, en cambio, invita a detenernos para entender qué está pasando por dentro”, dice Álex Rovira, empresario, escritor y conferenciante; “desde fuera todo puede continuar igual: trabajo, familia, tareas, obligaciones; sin embargo, por dentro aparece una sensación distinta, una especie de susurro que se expresa en Así, tal como está, ya no me basta”.
“Quizá no se trata de que tu vida esté mal, sino de que tú has cambiado, se han movido tus prioridades, tus valores, tus límites, tus deseos o tu manera de mirar lo que antes sostenías casi sin preguntarte”, dice Rovira.
Es por aquí, es hasta aquí
Para el autor de La buena suerte o La brújula interior, “en etapas así, más que apretar el paso, suele ser necesario revisar el rumbo”, proceso en el que debemos partir de algunas preguntas:
- ¿Qué de mi vida actual sigue en sintonía conmigo?
- ¿Qué partes ya se han quedado viejas?
- ¿Qué necesito cuidar, soltar, pedir, agradecer o recolocar?
“Cuando te permites esta mirada, la gran respuesta quizá tarde en llegar, pero suele aparecer algo más discreto y muy valioso: claridad, un gesto pequeño, un es por aquí o un es hasta aquí que empieza a ordenar lo demás”, dice Rovira.
El creador del taller Reconstruir el rumbo lo explica mediante una experiencia cercana:
“Hace años, un amigo heredó la casa de su padre y, durante semanas, se dedicó a lo lógico: pintar, ordenar, arreglar lo que se veía y tirar lo viejo”.
“Un día, limpiando un mueble del pasillo, encontró un cajón que nunca había abierto; no estaba cerrado con llave; sólo estaba atascado”, cuenta Rovira; “tiró un poco y no cedió; tiró más fuerte y tampoco pasó nada, así que se rindió”.
“Con el paso de los días, algo curioso empezó a ocurrir como es que, cada vez que pasaba por delante, el cajón atascado le volvía a la cabeza”; “es como si, más que un cajón, se tratara de un recordatorio”.
“Una tarde se sentó, respiró y, en lugar de tirar con fuerza, aflojó primero los tornillos del lateral y entonces el cajón cedió”, dice Álex Rovira; “dentro no había nada extraordinario, sólo cartas antiguas, una libreta con notas y alguna foto”.
“Sin embargo, al verlas entendió que lo que le había costado no era abrir un cajón, sino abrir una parte de su historia”.
“A veces, la vida se parece a eso”, dice Rovira; “no siempre lo que nos frena es una gran herida, sino un cajón interior que evitamos por agotamiento, por miedo a lo que removerá, o por esa voz que dice no es el momento, no es para tanto o mejor lo dejo”; “y, sin embargo, mientras no lo abres, te acompaña”.
Imagina tu evolución
“Para encontrar la paz y construir relaciones auténticas, primero debemos escucharnos”, le dice Lee Ross (personaje interpretado por Andrew Scott) a Benoit Blanc (Daniel Craig) en Puñales por la espalda. De entre los muertos; “atrevernos a soltar lo que ya no nos hace felices y reconstruir nuestra vida”.
Es lo que Majo Cascales, entrenadora de Transformación Personal, nos propone en su taller virtual Libre de Ser:
“Imagina que te levantas y el primer pensamiento del día no es una lista de lo que tienes pendiente, sino silencio, un silencio que no te da miedo”; “llegas a casa y estás presente, no pensando en lo que falta por hacer, no repasando lo que salió mal”.
“Cuando algo te remueve por dentro, no huyes, ni vas a la nevera, ni atiendes el móvil; simplemente, te quedas”, dice Cascales; “y sabes qué hacer con lo que sientes”.“Lo notas y lo notan, lo cual no se debe a que tu vida sea perfecta, sino a que tú ya no eres la misma persona que reacciona desde el miedo, cada vez que la vida aprieta.
Evita el exceso de análisis
Si has llegado hasta aquí, te cuento algo más acerca de mi experiencia de transformación.
A lo largo de los últimos meses mi proceso me ha llevado a darme cuenta de que casi todo lo que me brinda felicidad parte, antes que nada, de mí.
Gracias a mi niña interior (alias Niña de la Curva) he sido consciente de lo importante que es escucharme, evitar juzgarme sin compasión, confiar en mí y, sobre todo, dejar ir a las personas y cosas con las que ya no conecto. Parece fácil, aunque no lo es, pues mi ego, mi mente, prefiere a veces ponerse en modo automático para seguir como antes.
En esos momentos, mi peque me pregunta, al igual que a Elisabeth Gilbert, la protagonista de Come, reza, ama (interpretado por Julia Roberts): “¿Cuál es tu palabra?”, a lo que le respondo: “Attraversiamo” que, por si acaso no has visto la peli o acaso tu nivel de italiano aún no es alto, quiere decir cruzar al otro lado.
Las experiencias y escenarios de Italia, India y Bali, enlazados a las acciones de comer, rezar y amar son deseables, aunque no necesarias. Elisabeth aprende a nutrirse, a escucharse y a entregarse a partir de sí misma.
Mi humilde experiencia es similar, sustituyendo tan exóticos parajes por los de la Sierra madrileña, donde contemplo el vuelo de cigüeñas, buitres, milanos, águilas (no sé si reales o imperiales), además de mirlos, lavanderas, gorriones, ruiseñores y, por supuesto, de los simpáticos y vivaces vencejos.
Su contemplación me permite continuar con mi viaje desde dentro hacia afuera y, de vez en cuando, como el pasado fin de semana, escucho atentamente aquello que me resuena, porque me conecta conmigo.
Es el caso de la escena en la que Felipe, personaje interpretado por Javier Bardem, le dice a Elisabeth (Julia Roberts) en Come, reza, ama: “Algunas veces debemos dejar de analizar el pasado, dejar de planear el futuro, parar de tratar de precisar exactamente cómo nos sentimos, parar de decir exactamente lo que queremos y, simplemente, ver qué pasa”.
Pues eso; ¿te atreves a transformarte?
¡Feliz Viaje de Transformación! ¡Feliz Coaching!















