Merche,
es el coral que crece
alrededor de ese aura transparente
como el agua templada
y llena de color que lo rodea.
Antonio,
es el acorde de Sol
en las seis cuerdas de la guitarra.
Una sonrisa verdadera
que te acerca a un nivel superior
sin darte cuenta.
Cuando estás con él,
sientes que la vida
es un juguete con el que él creció
y lo comparte con quien
como niño lo ve también
con mismos ojos.
El misterio es un universo que les envuelve,
les mantiene y les convierte en melodía.
¿Puede el amor de verdad
revelar el secreto de su tiempo?
Los dos, como ese amor,
se elevan a una velocidad que no tiene prisa.
La luz del sol
lo celebra junto a ellos
desde el jardín hacia el salón
lleno de recuerdos.
Desde una teja con pitas al óleo,
a la pupila fotografiada
del ojo de su nieta.
La abuela, Armentero, hijos, nietos,
amistades y amor.
Las calles de Madrid en acuarela,
el retrato de un perrito
hecho con bolitas de color.
La mesita de luz
cubierta de poesía
y ese perfume de algodón
recibiendo a quien habéis invitado a comer.
Brindo con vino,
vuestras copas en la mano
hacen el resto.
Hoy hemos salido alimentados
y con más ganas de vivir.
Mis ganas de escribir
son por el regalo de vuestra amistad
que mira siempre con ojos de verdad,
y por la sensación que nos dejan
al poderla compartir.
losangelesnosmirandurmiendo.blogspot.com.es
Merche, es el coral que crece alrededor de ese aura transparente como el agua templada y llena de color que lo rodea.
Antonio, es el acorde de Sol en las seis cuerdas de la guitarra. Una sonrisa verdadera que te acerca a un nivel superior sin darte cuenta.
Cuando estás con él, sientes que la vida es un juguete con el que él creció y lo comparte con quien como niño lo ve también con mismos ojos.
El misterio es un universo que les envuelve, les mantiene y les convierte en melodía.
¿Puede el amor de verdad revelar el secreto de su tiempo? Los dos, como ese amor, se elevan a una velocidad que no tiene prisa.
La luz del sol lo celebra junto a ellos desde el jardín hacia el salón lleno de recuerdos. Desde una teja con pitas al óleo, a la pupila fotografiada del ojo de su nieta. La abuela, Armentero, hijos, nietos, amistades y amor.
Las calles de Madrid en acuarela, el retrato de un perrito hecho con bolitas de color. La mesita de luz cubierta de poesía y ese perfume de algodón recibiendo a quien habéis invitado a comer.
Brindo con vino, vuestras copas en la mano hacen el resto.
Hoy hemos salido alimentados y con más ganas de vivir. Mis ganas de escribir son por el regalo de vuestra amistad que mira siempre con ojos de verdad, y por la sensación que nos dejan al poderla compartir.
Artista polifacético dedicado a la poesía desde que era niño y a la pintura. Él mismo recuerda “aquel diario con llave de tapa roja que escribía y guardaba cada noche en una caja de vinos, a la edad de 6 años. Me enamoré sin querer de aquel papel en blanco y más cuando lo llenaba con mis pensamientos. Ver aparecer las palabras con la tinta de un bolígrafo: era emocionante. Luego, como en todas las vidas, empezaron a pasarme cosas. La tristeza y la alegría empezaron a salir de mí a cada momento como guiadas por un río invisible, y no podía parar. Y del poco a poco, al hoy”.