La habitación de la luz
entre cortinas, por ventanas abiertas.
Me ha alejado dormido
y fue el silencio
quien pronunció tu nombre en mi garganta,
para llegar con el aire
y con tu nombre
a ese rincón del corazón
donde aguanta tu pulmón junto a mi espalda.
Las luces del tractor en mitad del campo,
de madrugada,
debajo de una luna abandonada
que espera ser arrancada cuando vuelvas tú.
La madrugada es esa piel casi desnuda
que muda de piel
tu razón a corazón.
Espero y quieto en la tarde
debajo de tu mismo cielo.
Mi voz es un espejo con reflejo de la tuya.
Me dejo en tus palabras acariciar
y salgo a navegar con tu silencio.
Dos venas (versos) en tus manos
y dos en las mías junto a ti.
Navegar por un sembrado
es cosa mía
después de contármelo tú a mí.
¿Sabes?
Tu perfume es el de una rosa caliente
despertando en la mañana.
Tú mi fuente, la del agua
que espero cuando tengo sed
y me la bebo.
Te tengo en mi sangre,
del mismo color de ahora
creo que tengo tu pelo.
Quiero besarte en la hora de los miedos
y quiero apagar todo ese fuego que arde
con mis manos
y hacer de hielo el pensamiento
y calentarte muy dentro de mis brazos.
Te digo que te quiero
y a tus ojos brillantes en mi cielo.
Virgen de la Cabeza,
si mi voz hoy reza
es por mi padre y su grandeza.
El hoy es un instante,
un segundo.
Y mi padre, José,
lo más maravilloso
que me ha pasado
en este mundo.
losangelesnosmirandurmiendo.blogspot.com.es
La habitación de la luz entre cortinas, por ventanas abiertas. Me ha alejado dormido y fue el silencio quien pronunció tu nombre en mi garganta, para llegar con el aire y con tu nombre a ese rincón del corazón donde aguanta tu pulmón junto a mi espalda.
Las luces del tractor en mitad del campo, de madrugada, debajo de una luna abandonada que espera ser arrancada cuando vuelvas tú.
La madrugada es esa piel casi desnuda que muda de piel tu razón a corazón.
Espero y quieto en la tarde debajo de tu mismo cielo. Mi voz es un espejo con reflejo de la tuya. Me dejo en tus palabras acariciar y salgo a navegar con tu silencio.
Dos venas (versos) en tus manos y dos en las mías junto a ti. Navegar por un sembrado es cosa mía después de contármelo tú a mí.
¿Sabes? Tu perfume es el de una rosa caliente despertando en la mañana.
Tú mi fuente, la del agua que espero cuando tengo sed y me la bebo.
Te tengo en mi sangre, del mismo color de ahora creo que tengo tu pelo. Quiero besarte en la hora de los miedos y quiero apagar todo ese fuego que arde con mis manos y hacer de hielo el pensamiento y calentarte muy dentro de mis brazos.
Te digo que te quiero y a tus ojos brillantes en mi cielo. Virgen de la Cabeza, si mi voz hoy reza es por mi padre y su grandeza.
El hoy es un instante, un segundo. Y mi padre, José, lo más maravilloso que me ha pasado en este mundo.
Artista polifacético dedicado a la poesía desde que era niño y a la pintura. Él mismo recuerda “aquel diario con llave de tapa roja que escribía y guardaba cada noche en una caja de vinos, a la edad de 6 años. Me enamoré sin querer de aquel papel en blanco y más cuando lo llenaba con mis pensamientos. Ver aparecer las palabras con la tinta de un bolígrafo: era emocionante. Luego, como en todas las vidas, empezaron a pasarme cosas. La tristeza y la alegría empezaron a salir de mí a cada momento como guiadas por un río invisible, y no podía parar. Y del poco a poco, al hoy”.