Así, la PMP ha denunciado que las mujeres mayores víctimas de violencia de género no suelen tener tanta presencia en las campañas de sensibilización o en los medios de comunicación, con lo cual, la respuesta del sistema social no está adaptada a su singularidad, sobre todo, teniendo en cuenta que los datos sobre la incidencia de la violencia y maltrato contra este grupo de población muestran una realidad preocupante.
En este sentido, el estudio Mujeres mayores de 65 años víctimas de violencia de género, realizado por la Delegación de Gobierno contra la Violencia de Género con datos de 2019, refleja datos impactantes como que el 40% de las encuestadas manifestó llevar 40 años o más sufriendo violencia de género y el 27% llevaba padeciéndolo entre 30 y 20 años. En general, el informe revela que las mujeres mayores suelen ser víctimas de larga duración y, por lo tanto, asumen esa violencia y la normalizan.
Además, existen motivos de contexto para que las mujeres mayores no se sientan identificadas con las campañas contra la violencia machista, ya que una parte ha crecido en una cultura, la de guerra y postguerra, que nunca reconoció la violencia de género y, por esta razón, muchas de las víctimas ni siquiera son conscientes de que sufren malos tratos, además de desconocer los recursos que tienen a su alcance para denunciarlos, con lo cual, a la falta de sensibilidad y conocimiento sobre este fenómeno se añade la infradenuncia de su situación por parte de mujeres mayores víctimas de todo tipo de violencia y maltrato.
Por estos motivos, con el fin de corregir una situación que conlleva una seria desprotección para las mujeres mayores víctimas de violencia de género, la PMP ha lanzado una serie de propuestas que incluyen el fomento de la sensibilización y la formación concreta sobre este tipo de perfil, además de visibilizar su vulnerabilidad, ya que esto contribuye a la detección de casos y a facilitar su acceso a los recursos especializados.
Por otro lado, la Plataforma también ha recomendado el establecimiento de protocolos de detección de violencia de género específicos dirigidos a mujeres mayores para su aplicación en centros de mayores y otras instituciones públicas a los que asistan personas mayores de 65 años; además del desarrollo de programas de formación destinados a los servicios y recursos especializados en atención y protección a víctimas de violencia de género; así como la implementación de líneas de trabajo destinadas a ajustar las características de los recursos a las necesidades de las mujeres mayores, con especial atención a facilitar el acceso, agilizar la respuesta y evitar la revictimización.
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