La ciencia identifica los momentos clave del envejecimiento humano. Y se confirma que entre los 44 y los 60 años de edad el proceso de envejecimiento se acelera notablemente.
La investigación científica continúa avanzando en el conocimiento del proceso de envejecimiento, con el objetivo de entenderlo mejor y, en un futuro, ralentizarlo o prevenir sus efectos. Un estudio reciente realizado por la Universidad de Stanford ha identificado dos momentos clave en los que el envejecimiento del ser humano se acelera de manera significativa: alrededor de los 44 años y cerca de los 60 años.
Estos hallazgos se basan en el análisis de miles de moléculas y microbiomas presentes en individuos de entre 25 y 75 años. La investigación reveló que aproximadamente el 81 % de las moléculas analizadas experimentan cambios abruptos en esos rangos de edad, y que el envejecimiento no se produce de forma gradual ni constante, sino en saltos o picos temporales.
Los expertos advierten que el envejecimiento es un fenómeno altamente complejo, influido por múltiples factores biológicos, genéticos y ambientales. “No se puede generalizar. Cada persona, e incluso cada órgano dentro del cuerpo, envejece a un ritmo diferente”, explica Salvador Macip, investigador del Barcelona Beta Brain Research Center (BBRC). El cerebro, el hígado o los músculos presentan velocidades distintas de deterioro, y estas diferencias también varían entre individuos.
La catedrática de Fisiología de la Universidad de Valencia, Consuelo Borrás, añade que el envejecimiento puede deberse tanto a la acumulación gradual de daños como a mecanismos programados como la senescencia celular o el estrés oxidativo, y que incluso eventos externos graves pueden actuar como desencadenantes del proceso.
Uno de los aspectos más destacados del estudio de Stanford es el reconocimiento de que la edad cronológica no siempre refleja el verdadero estado de salud de una persona. Esto abre la puerta al desarrollo de una medicina preventiva basada en la edad biológica, que podría permitir intervenciones personalizadas para anticiparse al deterioro físico.
“El hecho de que el envejecimiento se produzca por fases plantea nuevas preguntas sobre qué factores lo aceleran y cómo podemos intervenir para frenarlo”, afirma Manuel Collado, investigador del Centro Singular de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (CiMUS). También destaca la importancia de conocer con mayor precisión el envejecimiento del cerebro, clave para prevenir enfermedades neurodegenerativas.
A pesar de que algunos estudios, como el del genetista Steve Horvath en 2013, proponen un modelo de envejecimiento más gradual, los nuevos descubrimientos apuntan a una mayor complejidad. Lo que parece claro es que, según Macip, “el envejecimiento es el principal factor de riesgo para casi todas las enfermedades crónicas. Comprenderlo es fundamental para tratar desde el cáncer hasta el alzhéimer”.
Gracias a los avances en biotecnología y medicina, ya se han logrado ralentizar el envejecimiento en modelos animales. Se espera que en las próximas décadas estos logros puedan trasladarse a humanos mediante fármacos y terapias dirigidas.
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