Pérdidas, recuerdos y sentido de vida: nuevas claves para cuidar el bienestar emocional en la vejez

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Pérdidas, recuerdos y sentido de vida: nuevas claves para cuidar el bienestar emocional en la vejez.

La forma en que una persona interpreta su propia historia, afronta las pérdidas y se relaciona con experiencias significativas puede influir en su bienestar emocional durante la vejez. Sobre esta idea trabaja una investigación del Instituto del Perdón de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), en colaboración con el Instituto de Salud Carlos III, centrada en personas mayores.

El programa estudia el efecto de intervenciones orientadas al perdón a uno mismo y a la revisión de experiencias personales, combinando herramientas psicológicas con terapias creativas y trabajo corporal.

Los primeros resultados apuntan a una tendencia a la reducción de la ira y, en algunos participantes, se han observado cambios clínicamente significativos relacionados con la atención sostenida, la velocidad de procesamiento y la flexibilidad cognitiva.

Los investigadores advierten, no obstante, de que se trata de resultados preliminares que requieren seguimiento y más estudios antes de poder extraer conclusiones definitivas.

 

El bienestar psicológico, clave en un envejecimiento saludable

La investigación parte de una idea cada vez más presente en el estudio del envejecimiento: la calidad de vida no depende solo de la salud física.

Aspectos como el sentido de vida, los cambios de rol tras la jubilación, las relaciones personales, las pérdidas o la manera de integrar determinadas experiencias pueden adquirir un peso importante con el paso de los años.

“Cuando se hacen análisis de qué es lo que necesitan las personas mayores, en muchas investigaciones se repite que las variables subjetivas son muy importantes para la promoción de la calidad de vida y no son siempre las que se están atendiendo”, explica Saray Bonete, investigadora del Instituto del Perdón de la UFV.

Entre esas variables cita el sentido de vida, la búsqueda de un nuevo rol y el impacto emocional que pueden tener las pérdidas que se producen a lo largo del tiempo.

Qué significa trabajar el perdón

En este contexto, el perdón no se plantea como una obligación ni como una manera de restar importancia a experiencias dolorosas.

El programa lo aborda como un proceso libre y personal que puede ayudar a revisar acontecimientos que continúan teniendo peso en el presente y a elaborar de otra manera la propia historia.

Investigaciones anteriores han relacionado las intervenciones sobre el perdón en personas mayores con mejoras en variables como la ira, el estrés, la depresión, la satisfacción vital y el bienestar psicológico, aunque los especialistas insisten en que todavía es necesario ampliar la evidencia disponible.

El cuerpo y el movimiento como herramientas

Uno de los elementos diferenciales del proyecto es la incorporación de terapias creativas y danza movimiento terapia.

Este enfoque permite trabajar las emociones y los recuerdos desde una vía diferente a la conversación o la reflexión puramente cognitiva.

“Permite trabajar desde otro lugar que no es el plano cognitivo”, señala Bonete.

La conciencia corporal y el movimiento pueden ayudar a explorar experiencias difíciles de expresar con palabras y a conectar con emociones y recuerdos desde otra perspectiva.

El programa se ha desarrollado en asociaciones, centros culturales, residencias y comunidades, con una frecuencia de dos sesiones semanales.

Resultados todavía preliminares

La investigación analiza posibles cambios en el bienestar psicológico, la calidad de vida, el malestar emocional y algunas funciones cognitivas.

En esta primera fase, el equipo ha observado una tendencia a la disminución de la ira. Además, cinco participantes han mostrado cambios clínicamente significativos en áreas como la atención sostenida, la velocidad de procesamiento y la flexibilidad cognitiva.

Los investigadores subrayan que estos datos deben interpretarse con prudencia.

También han observado que, al trabajar determinadas experiencias, algunas personas pueden experimentar inicialmente un aumento del malestar al hacer más conscientes recuerdos o emociones que llevaban tiempo evitando.

Por este motivo, el acompañamiento individual y el respeto a los ritmos de cada participante resultan esenciales.

Del estudio a residencias y centros

El siguiente paso del proyecto será transformar los conocimientos obtenidos durante la investigación en herramientas que puedan utilizar los profesionales que trabajan con personas mayores.

El equipo prevé elaborar un manual que permita trasladar esta experiencia a residencias, centros y otros recursos de atención, además de facilitar la formación de profesionales interesados en aplicar este tipo de intervención.

La investigación forma parte de ENCAGES-CM, un programa coordinado por el Instituto de Salud Carlos III que estudia cuestiones relacionadas con el envejecimiento activo y saludable, la calidad de vida y el edadismo.

En un contexto de creciente longevidad, estas líneas de trabajo buscan ampliar la mirada sobre lo que significa envejecer bien.

Además de conservar la salud física y la autonomía, el bienestar en la vejez puede depender también de algo menos visible: cómo damos sentido a lo vivido, cómo afrontamos las pérdidas y cómo conseguimos seguir construyendo nuestra historia personal.

 

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